Rubén Valdez Zamarrón

MESITA DE NOCHE | La gran espiral del periodismo

Zacatecas, 14 de agosto (MaremotoM).- Hace unos días falleció en Zacatecas el periodista Rubén Valdez Zamarrón, amigo sino de todos, de muchos, mío también. Fuimos compañeros en El sol de Zacatecas durante tres años, él cubría la sección de locales y yo, cultura. Compartimos varios cafés y comidas a media tarde, la dinámica era la siguiente, coincidíamos en la redacción a mediodía y la pregunta era siempre la misma: ¿Cuánto te falta? Seis notas, respondía, y yo me ahogaba con dos o tres que salían no con la misma facilidad y rapidez que la de Rubén, quien esperaba 30 o 40 minutos aburrido y hambriento hasta que yo terminara. En una de esas tardes me dio una gran lección, que siempre me acompaña, comparaba el periodismo con una gran espiral, comienzas en la punta cuando la elipse es todavía grande y puedes salir, pero conforme pasa el tiempo comienzas a caer y el círculo se cierra hasta que resulta imposible escapar. Sin prejuicios, él mismo se describía dentro de esa espiral y sabía que no tenía escapatoria por eso, insistía, salte cuando puedas.

Rubén era un reportero de la calle y del café, sobre todo del café, él mismo designó una de las cafeterías del centro como su oficina y desde ahí participaba en las redes de la política y de la amistad, veía el mundo fluir y pasar desde su mesa. Conocía de los entresijos de la política local, era un gran lector y después de muchos años dedicado a los medios impresos se lanzó con su propio proyecto digital, el portal de noticias La realidad, con una manifiesta apuesta por los libros y la cultura, a través de la incorporación de otro gran amigo, Alejandro Ortega Neri.

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Las anécdotas no faltan en el medio periodístico, a todos dio consejos, ánimos, con todos tuvo algún gesto o simplemente compartió sus lecturas y buen humor. Rubén falleció a los 53 años por complicaciones derivadas de la diabetes, la vida del periodista, lo saben muchos, exige todo y concede poco a uno mismo y sobre todo a la salud.

Mi página principal de Facebook se invadió con palabras de despedida y su semblante serio, desplegada la pantalla y los audífonos puestos, seguro escuchando alguna entrevista o monitoreando algún medio. Al día siguiente, La Jornada Zacatecas publicó una pequeña foto de Rubén en portada. Lo imagino en el café, desplegando las páginas del periódico, viendo la reseña de su propia muerte y lo veo riendo a carcajadas. Esta es una historia sencilla, la de un cronista del acontecer cotidiano y efímero, la de un hombre sencillo, la de Rubén.

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