Raúl García

MESITA DE NOCHE | Lo llevo con calma

Entrevista a Raúl García, ganador del premio de poesía Ignacio Manuel Altamirano

Ciudad de México, 6 de febrero (MaremotoM).- A Raúl García lo podemos leer cada día en el periódico El sol de Zacatecas desde hace más de una década, concretamente en la sección local. Coincidimos en esa redacción hace varios años y lo que puedo decir es que nunca me enteré de que estaba interesado por la literatura ni mucho menos de que escribía poesía, eso lo supe después, cuando edité su primer libro, De cuerpo presente, bajo el sello de Policromía Servicios Editoriales.

Luego vinieron los premios de poesía Gilberto Owen, Ramón López Velarde, y el más reciente, Ignacio Manuel Altamirano. Hemeroteca fue su segundo libro y estamos a la espera de la publicación de Mochila de princesas y ahora de Grolar , el poemario con el que acaba de obtener el premio Altamirano.

Acostumbrado a ser testigo y a moverse por las esquinas de los salones donde ocurre la escena, no puedo imaginarme el momento en que le llamaron para decirle que se ganó un premio y de pronto se convirtió en el centro de atención. Siempre he pensado que le es sumamente incómodo, sin embargo, se muestra dispuesto, paciente, a responder esta entrevista. Quizás adivinando la pregunta, quizás reformulándola en su interior, quizás cabeceando sus propias respuestas: Reportero gana premio de poesía.

En otra ocasión le pregunté por su proceso para escribir y sin tapujos me mostró el celular, revelando algo que menciona en la entrevista, sus libros fueron escritos ahí. Raúl todavía utiliza la palabra inspiración, es curioso, de naturaleza efímera, él debe permanecer atento, dispuesto a ser tocado, a ser sorprendido, por ese momento, por esa imagen que se va.

Lo mismo sucede con su ejercicio como periodista, en el que tampoco abandona ese estado de acecho, donde incluso, el lenguaje objetivo y monótono de la nota, le brinda a Raúl una herramienta para crear. Es así como todas las cualidades adquiridas en el oficio juegan a su favor, ya que en la poesía, vemos esa curiosidad, esa pregunta, esa búsqueda y ese contraste en las fuentes. El resultado es un discurso muy fortalecido y actual que sabe hablar a sus lectores.

–¿Quién es Grolar? Y cuéntanos cómo fue construido este poemario ganador del premio de poesía Ignacio Altamirano.

–Grolar es el nombre que coloquialmente se le ha dado a los animales que surgen de la mezcla del oso grizzli y del oso polar. Cada vez se observan más ejemplares híbridos debido a que, por el derretimiento del hielo, los polares se han visto obligados a migrar a zonas más cálidas donde se encuentran con osos pardos, se trata de un fenómeno ligado al cambio del clima. Siguiendo con mi interés por tomar temas actuales, decidí titular Grolar a mi nuevo poemario que, de una forma amplia hace alusión a la manera en que la vida moderna con sus elementos de “progreso” como la industrialización y el crecimiento de las ciudades, repercute en el entorno, incluso en espacios que parecen ajenos a la acción humana como las zonas glaciares. El libro se divide en tres partes, las dos primeras contienen poemas de una perspectivas más personal, la vida en la civilización,  la prisa de la ciudad, el ruido de los autos; en la última parte, la voz poética toma el lugar de un oso polar en un imaginario encuentro con los seres humanos; esto último creo, es la parte más experimental de la obra.

–Desde tu primer libro De cuerpo presente y posteriormente en Hemeroteca, advertimos un discurso que toma hilos de actualidad, ciencia y periodismo  ¿puedes hablarnos un poco más de tus referentes al momento de escribir?

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–No creo que la poesía se deba limitar a temas “poéticos”, tradicionales, porque cualquier tema tiene el potencial de ser dicho en verso. Desde hace algún tiempo he ido recolectando acontecimientos periodísticos o hechos científicos relevantes, en los que encuentro una veta poética; tal es el caso de Grolar, pero también de “Hemeroteca”, libro conformado casi en su totalidad por poemas-noticia. Uno de mis referentes principales ha sido Jorge Luis Borges, quien dijo apreciar las “perplejidades” de la ciencia, la filosofía, y la religión, no por su aporte científico o religioso, sino por la oportunidad que le daban para crear fábulas. De esa forma yo siempre estoy buscando perplejidades en los periódicos, en los programas de divulgación científica y hasta en conversaciones ajenas, en la calle o en el trasporte público.

–¿Qué tanto ha influido tu faceta como periodista en tu faceta como poeta, alguno de los dos gana, o conviven digamos, armoniosamente?

Tal vez pensando demasiado en la relación de ambas facetas, he encontrado que más allá del obvio distanciamiento,  está la coincidencia de la palabra como materia prima que busca usarse con economía, con eficacia; así el periodismo busca informar claramente con todo el pragmatismo que ello implica, mientras que la poesía pretende alcanzar nuevos niveles de expresión sin una utilidad práctica inmediata,  sino más bien con una finalidad espiritual.

–¿Cómo combinas tu proceso creativo con tu oficio y tu vida cotidiana, cómo es el momento de escribir un poema?

–Tal vez lo más importante que he aprendido en estos años de escritura, es que la inspiración no se puede forzar, la poesía no tiene horarios de oficina.  Basta con estar atento, durante todo el día, a que lleguen  los gérmenes de un nuevo poema, las ideas, iniciales de un texto y estas pueden surgir en cualquier lugar. Cualquier hoja de papel o las aplicaciones de texto de los celulares son más que suficientes para atrapar esas ideas inesperadas, escribirlas y corregirlas casi interminablemente hasta que los textos parecen estar listos. Mis libros los he escrito en mi teléfono.

–¿Qué poeta o escritor estás leyendo actualmente?

Siempre regreso a poetas que me resultan necesarios, si hablo de poesía en español, están  Borges, Vallejo, Octavio Paz, y Juan Gelman, y en inglés, Walt Whitman, William Carlos Williams y Elliot y Simic. En las últimas semanas he leído con mucho interés y con gusto dos libros de dos jóvenes poetas mexicanas con las cuales creo que he encontrado muchas afinidades formales y temáticas. El primer libro es El reino de lo no lineal de Elisa Díaz Castelo y el otro libro es Anna y Hans de Karen Villeda, que justamente en el 2021 ganó el premio Ignacio Manuel Altamirano.  Ambas abordan con arrojo formal temas científicos, médicos e históricos. Obras innovadoras así, son también otra fuente de inspiración, me invitan a encontrar nuevos caminos en la escritura.

–Tres premios a cuestas, ¿cómo lo llevas?

–Lo llevo con calma.  Da mucho gusto ver que se valore tu trabajo, pero una vez transcurrido el efímero interés que se despierta en algunas personas, vuelve la tranquilidad necesaria para escribir y hacer otras cosas habituales, esa parte también da gusto.

Enhorabuena para Raúl. Que esta entrevista sirva como pretexto para leerlo, por cierto, su libro Hemeroteca se encuentra de acceso libre a través de la siguiente liga:

http://ri.uaemex.mx/handle/20.500.11799/94709

 

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