Alejandro Ortega Neri

MESITA DE NOCHE | Periodismo: elección azarosa

Colaborador de Maremoto gana el Premio de Periodismo Sergio Candelas Villalba, por un reportaje que trata la problemática de los llamados productos milagro.

Zacatecas, 27 de noviembre (MaremotoM).- Conocí a Alejandro Ortega Neri hace 14 años, yo estaba detrás del mostrador de la librería Educal del museo Felguérez y él del otro lado preguntando por un libro de poemas de Bukowski. Ese fue el principio y a partir de ahí coincidimos de muchas formas, una de ellas fue en el suplemento cultural La soldadera que coordiné en dos épocas, mismas en la que Neri fue uno de sus colaboradores más constantes y sólidos, hablando de música, historia, cine y fotografía. En aquel momento los dos éramos estudiantes en la universidad autónoma de Zacatecas, él en la carrera de Historia y yo de Letras, entre otras cosas, nunca olvidaré los aventones que me dio a la escuela para no llegar tarde a clase.

Una vez que concluyó su carrera se incorporó de lleno al periodismo en La Jornada Zacatecas, donde ha colaborado tanto como reportero como fotógrafo. Posteriormente se mudó a la ciudad de Guadalajara para cursar la maestría en Historia de México de la Universidad de Guadalajara y una vez concluida, regresó a Zacatecas para incorporarse de nueva cuenta a los medios, pero esta vez lo hizo con un clavado en picada. Podíamos leer su trabajo a través del periódico digital La realidad que dirigía nuestro querido Rubén Valdez, pero también lo vimos lanzarse con su propia revista cultural El Reborujo, un proyecto en conjunto con su compañera de vida, Arazú Tinajero, y lo escuchábamos en radio Zacatecas, en el programa Parnaso. Su línea sigue siendo la misma, una visión que engloba y relaciona, música, literatura, fotografía e historia. Sus aportaciones a los medios locales han sido muy valiosas, por mencionar alguna, destaco la cobertura que ha hecho durante cinco años consecutivos de la Feria Internacional del libro de Guadalajara, a veces por parte de un medio oficial, otras con el apoyo de varios medios digitales, y nos ha obsequiado reseñas, entrevistas, notas informativas, galerías de escritores captados en el momento justo en que su gesto se transforma y nos cuentan algo de si mismos, más allá de su literatura y sus palabras.

El trabajo de Alejandro Ortega Neri es un referente en el medio cultural de Zacatecas, por eso me alegra mucho que en este mes haya sido reconocido con el premio estatal de periodismo Sergio Candelas Villalba, por un reportaje que trata la problemática de los llamados productos milagro. Con ese pretexto es que le hice una breve entrevista que comparto y los invito a que sigan su trabajo a través de La jornada Zacatecas y por supuesto, sus Cartas desde Tecla aquí, en Maremoto.

Alejandro Ortega Neri
El trabajo de Alejandro Ortega Neri es un referente en el medio cultural de Zacatecas, por eso me alegra mucho que en este mes haya sido reconocido con el premio estatal de periodismo Sergio Candelas Villalba. Foto: Cortesía / Arazú Tinajero. La foto de la portada también es de ella.

¿Por qué elegiste el periodismo?

–La elección del periodismo fue azarosa, aunque su aparición tuvo el color fluorescente porque brilló con mucha intensidad cuando se había puesto oscuro. Recién había egresado de la licenciatura y el panorama era desalentador por la cuestión del empleo. Pero ya estando en él, supe que ya no vería el mundo igual.

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–Ves el transcurrir de una ciudad como Zacatecas desde primera línea, debido al trabajo que realizas cotidianamente ¿Cuál es tu impresión de la misma, no solo como observador, sino como un habitante más?

–Amo a Zacatecas. La camino todos los días y sus calles y rinconadas no dejan de fascinarme. Siempre he creído que es una de las ciudades invisibles de Italo Calvino, de ahí el nombre de mi columna en Maremoto, Cartas desde Tecla. Y debido al cariño y al amor que le tengo, me invade el temor a cada cierto rato porque no quiero su destrucción. La venden mucho pero la cuidan poco. El turismo es voraz y a pesar de que es una tierra de perenne saqueo y explotación, creo que pide ayuda ya a gritos

Amo a Zacatecas. La camino todos los días y sus calles y rinconadas no dejan de fascinarme. Siempre he creído que es una de las ciudades invisibles de Italo Calvino, de ahí el nombre de mi columna en Maremoto, Cartas desde Tecla.

–Los medios tradicionales de comunicación ¿siguen siendo los medios? Por cierto, en cuál de ellos te sientes como pez en el agua.

–Los medios de comunicación siguen siendo los medios, sin embargo, el periódico impreso ahora ya es un pequeño héroe que resiste a su muerte. Aún así permanece y mientras haya románticos que prefieren el papel a la pantalla, seguirá resistiendo. Me gusta escribir para prensa escrita. Me gusta mucho leer temas de cultura, en ese sentido siempre me fascina cómo escriben y observan en El País. Me siento como pez en el agua, en el periodismo escrito, ya sea digital o impreso. La palabra tiene un poder inconmensurable, cura, penetra, ofende o hiere. Alejandro Dumas decía en El conde de Montecristo que le temía más a un recipiente de tinta y a una pluma que a la estocada de una espada. Así es.

–¿Qué fue primero, la música, la fotografía, el periodismo o son los tres al mismo tiempo?

–Primero fue la música. Crecí dentro de una familia melómana y de gustos variopintos. Eso me enriqueció mucho porque mi oído, desde edad muy temprana, se rindió al eclecticismo musical y ahora, siguiendo el lugar común, creo que la vida sin ella sería un error. La fotografía vino después y de ella amo que me enseño a ver distinto. A saber que se puede extraer belleza de donde parece que no la hay y sobre todo hacer mentir a la realidad, porque la detengo a mi conveniencia. Luego vino el periodismo y aquí estoy.

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