Alfonso Orejel

“Mi novela trata la visión sombría que tienen nuestros jóvenes con respecto al futuro”: Alfonso Orejel

“La novela funciona como una alegoría de este terrible tiempo que le ha tocado vivir a nuestros jóvenes”, dice también el autor de Consumidores de pesadillas (Montena).

Ciudad de México, 7 de octubre (MaremotoM).- Los consumidores de pesadillas están en todos lados, incluso en México, incluso en Sinaloa, en Los Mochis. Así lo vive el autor Alfonso Orejel, que a pesar de que dice que escribe en varios géneros (por supuesto, le creemos, ahí están los libros), ha elegido para los jóvenes este libro, para que sepan que las pesadillas son más aterradoras cuando abrimos los ojos.

Cinco jóvenes descubren una puerta hacia un mundo poblado de criaturas perturbadoras, pero aterradoramente atractivas y adictivas. Esas tétricas experiencias que vivirán los dejarán con ganas de regresar al portal todos los días por una nueva dosis. Pero hasta el miedo en exceso es peligroso. Cuando la vida no hace más que darnos una falsa felicidad, necesitamos que algo nos sacuda, nos inyecte adrenalina y nos haga recordar que a veces estamos vivos por pura suerte, dice la sinopsis.

Consumidores de pesadillas es una historia muy divertida que también podría estar en el cine. “Ojalá la lea Guillermo del Toro”, dice un poco en broma, un poco en serio el autor.

Alfonso Orejel
Consumidores de pesadillas. Foto: Cortesía

–Usted habla de pesadillas pero vive en Los Mochis, ¿verdad?

–Sí, es cierto, pero todo México se ha convertido en un gran cementerio. No sólo Sinaloa ni Los Mochis, donde vivo. Es una gran zona de riesgo para cualquier individuo. De alguna manera parece que al abrir los ojos cada mañana nos ocurre una pesadilla de la que no podemos escapar. No podemos esconderla a la mirada de nuestros hijos y en cierto sentido de pronto que la realidad nacional se convirtió en una zona de horror.

–Usted dedica gran parte de su obra a los jóvenes

–Fíjese que no, soy más conocido por la obra que les dedico a ellos, pero tengo libros que son cuentos para adultos, tengo un libro de poesía para el público en general, hice Palabras en sepia. No es mi territorio la literatura juvenil. Aunque esta novela es para jóvenes, aunque la pueden leer todos.

–¿Cómo es crear en Los Mochis?

–Los escritores y la mayor parte de la gente que vive en Sinaloa vive tranquila. Nosotros sabemos donde están la zona de riesgo y no nos metemos en la boca del lobo. Sabemos a qué bares no meternos, en qué barrio habrá un enfrentamiento. Uno aprende a sobrevivir. A esta violencia no le queda más que acostumbrarse. Uno tiene sus hijos aquí, a su esposa, a su madre, tratas de preservar la vida de ellos.

Alfonso Orejel
La realidad nacional se convirtió en una zona de horror. Foto: Internet

–También es cierto que Javier Valdez sabía donde meterse y no meterse, pero igual lo mataron…

–Javier era amigo mío, él se metía en zonas peligrosas, en cierto sentido corría el riesgo de atravesar un territorio inhóspito, hostil, otros autores trabajamos más la ficción, menos la crónica. Los periodistas corren más riesgos, tratando de ser fieles a una realidad dura y necia. No les importa a los narcotraficantes ni Javier Valdez ni ninguno de los periodistas de México.

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–Estaba mirando su libro y pensaba al principio que era un autor estadounidense…

–Sí, claro, el gran maestro es Stephen King. Hay muchos autores muy buenos en los Estados Unidos y en Inglaterra. Yo fui niño en los 60, vivimos otro mundo diferente, pero sobre todo estamos formados por el cine y la literatura. Abrevamos de muchas fuentes. En ese sentido, uno leyó a los argentinos, a los europeos, a los latinoamericanos, somos producto de muchas influencias, cada palabra que sale de nuestro tintero nos marca que somos testigos de muchas voces.

Alfonso Orejel
Mi novela es una novela sobre el desencanto que prima en nuestra juventud. Foto: Internet

–¿En qué consiste Consumidores de pesadillas?

–Mi novela es una novela sobre el desencanto que prima en nuestra juventud. Es una novela que trata un tema demasiado actual y que debería preocuparnos un poco a todos. La visión sombría que tienen nuestros jóvenes con respecto al futuro. Decía Octavio Paz que lo peor de todos es que hemos arruinado el futuro. El pasado no sólo está en ruinas, sino también el futuro. Con nuestra ignorancia y nuestra violencia le hemos heredado un mundo poco grato a los jóvenes. No es un libro sobre el terror, sino explorar la raíz de las pesadillas. Los jóvenes parece que los espera el abismo, el precipicio. “Nadie soporta demasiada realidad”, decía el poeta Eliot. Para escapar de esta realidad que padecemos lo hacemos a través de la música, del cine, del deporte, de la religión, pero nadie quiere quedarse demasiado tiempo aquí. Usé esa imagen metafórica de que las pesadillas son su refugio. La novela funciona como una alegoría de este terrible tiempo que le ha tocado vivir a nuestros jóvenes.

–¿A qué le llama usted “falsa felicidad”?

–La falsa felicidad se obtiene de muchas maneras, de cursos de superación personal, de un cigarro de marihuana, del consumo de pornografía, de la multitud de likes que tiene cuando sube una fotografía. En realidad es un juego, hay gente que es muy feliz rogándole a Dios, otros son felices poniéndose uñas o poniéndose nalgas o senos de silicón. A lo mejor la literatura es una falsa felicidad.

–¿Para usted la literatura que es?

–Bueno, no es una falsa felicidad. Por eso escribo y por eso sobre todo leo. Pero también las películas, la música, mi nieto, mi perro, sentir el aire fresco en mi cara, el mar de estrellas sobre mi cabeza, cada quien tiene su manera. Lo que yo trataba de explorar a través de la novela cómo la insoportable realidad que vivimos a veces, esas emociones se pueden anestesiar.

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