León Plascencia Ñol

“Mi primera novela es una historia de amor y desamor, de desconsuelo”: León Plascencia Ñol

“El mundo ya no será igual para Fuzzaro. Diario de viaje, malograda historia de amor, lúcido relato sobre la “enfermedad blanca” del insomnio, La música del fin del mundo es una novela transparente sobre la oscura materia de la que están hechos los días”, dice la editorial.

Ciudad de México, 20 de febrero (MaremotoM).- El viernes 28 de marzo se presentará la primera novela del gran poeta León Plascencia Ñol, La música del fin del mundo (Salto de página). Una historia de desamor en una de las ciudades más australes del planeta (Buenos Aires), con un insomnio voraz, que es también el motor de la narración.

Le digo que siempre sale el poeta, probablemente porque yo esté también acostumbrada a leerlo así, aunque él acepta que en la elaboración de ciertas imágenes y en esa atmósfera en que se generó la historia está él como hacedor de versos.

Una vez, en Buenos Aires, vio a una chica oriental parada frente a un hombre que lloraba con mucho desconsuelo. Esa es la raíz de La música del fin del mundo.

–En tu primera novela aparece Buenos Aires…

–¿Por qué Buenos Aires? Me fui a vivir unos meses a Buenos Aires, a principios de 2016. Tenía la intención de hacer una larga crónica de viajes, quería que también fuera como una especie de diario, tanto en Buenos Aires como de los viajes que realicé a Uruguay. Estaba yo pensando en todo eso, cuando descubrí un libro fantástico, Nervio óptico, de María Gainza (Premio Sor Juana), que me parece una escritora extraordinaria. Había dentro de la novela una serie de cuadros que ella mencionaba, una serie de obras menores de grandes artistas que estaban en distintos museos. Me dediqué a ir a esos museos a ver a esos cuadros y un día saliendo del Museo Nacional, enfrente hay un árbol enorme y vi a un hombre sentado llorando desconsoladamente y a su lado una mujer de rasgos orientales. La mujer no sabía cómo consolarlo. El desconsuelo y la fragilidad me conmovieron mucho. Lo que quería escribir de la crónica, las notas que había tomado podían ser parte del profundo amor que le tengo a esa ciudad.

León Plascencia Ñol
La música del fin del mundo. Editó Salto de Página. Foto: Cortesía

–¿Está escrito sobre el insomnio?

–Es una historia de amor y desamor, de desconsuelo, eso me llamó muchísimo la atención. El insomnio es algo que padezco constantemente y que siempre investigo, aparece en mis apuntes, cuando regresé a México, yo estaba con graves problemas de insomnio. Duré muchos días sin poder dormir.

–Pareciera ser que el insomnio tiene una gran raíz en los problemas mentales ¿Lo piensas así?

–Sí, claro. Me interesa mucho leer el tema de las enfermedades mentales. Tengo un libro inédito sobre eso, investigo la relación que tenemos con esas enfermedades mentales. De alguna manera, la novela tiene una prosa al final que se va fragmentando, porque a través del insomnio y de sus problemas, el que se va fragmentando es Fuzzaro, el personaje. La fragmentación y el desequilibrio que tiene el personaje, quise que también lo tuviera la prosa.

–Siempre está el poeta en La música del fin del mundo

–No sé es cómo pasarme de género, estoy siempre interesado en cuando escribo es encontrar como un ritmo y cierto tono, una respiración. Me gusta encontrar esa respiración y a veces me lleva a algo en prosa o algo en verso, pero para mí es siempre la misma respiración. Es la manera en que yo entiendo el mundo, la entiendo a partir de la poesía. Siempre estoy muy preocupado por el lenguaje, ahí está el poeta que tú dices.

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León Plascencia Ñol
Es la manera en que yo entiendo el mundo, la entiendo a partir de la poesía. Foto: Cortesía

–¿Tiene alguna cosa autobiográfica la novela?

–No, es una historia que traté de indagar a partir de estos personajes. La parte autobiográfica estaría en los viajes que realizan los personajes. Son los personajes que hice con mi crónica de viajes.

–¿Qué te recuerda Buenos Aires?

–Un profundo amor por la ciudad, no sé si quisiera volver en estos momentos, porque fue muy difícil para mí por circunstancias personales.

–Tú dices que es una ciudad fantasma

–De alguna manera, la situación emocional por la que pasa Fuzzaro es como un fantasma, está perdido, su pareja regresa a Corea, está en una ciudad en la que quería estar, pero quería estar con ella.

–El sexo, las drogas…hablas de eso también

–Me interesa muchísimo explorar el deseo y el sexo en la literatura, desde muy joven. La gran sombra que circunda la novela es un filósofo y novelista francés que leí a temprana edad: George Bataille, autor entre otros de La historia del ojo. Cómo me acerco como narrador a contar los escarceos amorosos de Fuzzaro, de Hye y de Luciana.

León Plascencia Ñol
Yo estaba en Montevideo cuando murió y me dolió mucho no poder ir al entierro. Foto: Facebook

–Recuerdas la muerte de Ricardo Piglia

–Sí, eso es biográfico. Yo lo conocí cuando trabajaba en un periódico en Guadalajara. Él fue a dar una conferencia y cuando fui no había nadie, estaba sólo él. Todavía no era el escritor famoso y nos hicimos buenos amigos. Nos mantuvimos comunicados a través de los correos electrónicos. Yo estaba en Montevideo cuando murió y me dolió mucho no poder ir al entierro.

–Montevideo y Buenos Aires son dos mundos totalmente distintos

–Sí. Estuve de paseo y me pareció que tenía una especie de pátina de envejecimiento, de tristeza, me gusta mucho Montevideo.

León Plascencia Ñol
Los argentinos miran más hacia Europa y hacia ellos mismos y México mira más a los Estados Unidos. Foto: Facebook

–¿Qué cosas nos unen a los argentinos con los mexicanos?

–No sé, porque creo que hay una gran diferencia idiosincrática. Los argentinos miran más hacia Europa y hacia ellos mismos y México mira más a los Estados Unidos. Somos muy distintos.

–Has ganado el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2019

–Sí, lo entendí. El libro ganador “Bonzos incendiados”, cuyo nombre original es Animales extranjeros, tiene que ver, al menos una de las secciones, con un viaje a Kioto. La parte central de este libro tiene que ver con una estadía en Japón y como toda esta mirada hacia lo otro.

–Con los argentinos también está el tema de la poesía, quitarle cierta formalidad a la poesía mexicana

–Creo que las visiones de la poesía argentina y la poesía mexicana son completamente distintas. Creo que ahora con las nuevas generaciones, las diferencias se han acortado un poco, pero me parece que la literatura argentina junto a la chilena son de las grandes literaturas de la lengua española. Uno de los poetas que más me entusiasma es Joaquín Giannuzzi.

–¿Qué piensas de la poesía mexicana? A veces se desvirtúa, los novelistas que escriben cada tanto un libro “de poemas” como si fuera cuenta de almacén, a veces aparecen poetas muy jóvenes que nos dan vuelta la cabeza, otros contestatarios como el de María Rivera…

–Creo que lo que está pasando en la poesía mexicana reciente es muy importante. Todavía no tenemos como la suficiente distancia como para analizarla mejor. Lo que se está escribiendo mejor son las mujeres mexicanas. Pienso en Sara Uribe, en Maricela Guerrero, en Jazmina Barrera, Isabel Zapata, Citlálitl Rodríguez, Carla Faesler, Xel-ha López Méndez, Tanya Huntington, Minerva Reynosa…

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