Socorro Venegas

“Mis personajes contemplan lo que han perdido. No están en una lucha por sobrevivir”: Socorro Venegas

Acaba de sacar su reciente libro: La memoria donde ardía, editado por Páginas de Espuma, a cuyo editor, Juan Casamayor, agradeció pública y entusiastamente.

Ciudad de México, 24 de mayo (MaremotoM).- Socorro Venegas y yo siempre estamos a punto de hacer una nota, que por hache o por B, siempre distendemos. Hay una complicidad que va más allá del hecho periodístico y supongo que en su literatura está la clave.

¿Cómo escribir luego de la cicatriz? Esa es la mirada de La memoria donde ardía (Páginas de Espuma) que este miércoles Socorro explicó un poco frente a los libreros y a la prensa convocados por Colofón Editorial. Otra vez no tenía demasiado tiempo, una junta en la UNAM la esperaba, pero algo sacamos para esta nota que da cuenta de un libro amoroso y triste, pero también vital esperanzador. Ambas cosas se puede. Decía Francis Ford Coppola que tarde o temprano al ser humano le sucede una tragedia, nadie está libre de ella. Por otro lado, ¿cómo seguir adelante y sin embargo recordar aquella memoria donde ardía?

Dice la sinopsis: Imaginemos una niña que debe hacer un camino en busca de un padre que bebe sin coartadas. Imaginemos también una madre cuyo embarazo es ensimismamiento y hueco después del alumbramiento. Imaginemos finalmente una mujer que se diluye en una memoria entregada al amor que nunca más volverá.

Socorro Venegas hace su libro con la emoción y el universo de un niño. Pero no está dirigido a los niños. Cuenta sus historias del pasado, pero sobre el pasado y el presente tiene una pregunta, más que una respuesta. Son cuentos breves en la cantidad de palabras, pero si lo lees durante un viaje de metrobús, algo como un espacio abierto te extenderá los brazos y soñarás poética y trágicamente.

Socorro Venegas es escritora y editora mexicana. Entre sus libros están las novelas La noche será negra y blanca (2009, Premio Nacional de Novela Ópera Prima “Carlos Fuentes” y mención especial en el Premio de Literatura “Sor Juana Inés de la Cruz” que otorga la FIL Guadalajara) y Vestido de novia (2014); los libros de cuentos Todas las islas (2002, Premio Nacional de Cuento “Benemérito de América”), La muerte más blanca (2000) y La risa de las azucenas (1997). Sus cuentos se han traducido al inglés y al francés y han sido recogidos en varias antologías. Fue escritora residente en el Writters Room de Nueva York, becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y del Centro Mexicano de Escritores. Escribe la columna “Modo Avión” en la revista electrónica de literatura Literal Magazine. Ha dirigido proyectos editoriales en el Fondo de Cultura Económica y la Universidad Nacional Autónoma de México.

La memoria donde ardía
Un gran libro con que Páginas de Espuma apuesta este año en México. Foto: Cortesía

En la presentación de La memoria donde ardía, contó cómo fue la ruta hasta llegar a Páginas de Espuma y agradeció a Juan Casamayor, el editor.

–¿Es un libro sobre la memoria, sobre los recuerdos?

–Es un libro donde estoy explorando algunas ausencias que son fundamentales en mi vida. Cuando hablamos de infancia hablo de este hermano que perdí, que estuvo enfermo, de los cinco a los nueve años, y es algo que siempre me ha perseguido. En este libro decidí ver a esa historia desde un ángulo distinto. Pensar cómo vivía mi hermano cuando estaba en el hospital, quiénes eran sus amigos, qué acostumbraba a hacer, qué veía cuando se asomaba a la ventana. Él estuvo mucho tiempo en el hospital, tenía un cáncer y ese es uno de los cuentos, el más extenso del libro, me interesaba mucho. Cómo revisar desde la enfermedad pero también con la mirada de la infancia, el enorme valor que puede tener un niño enfrentándose a la vida. Nunca piensa el niño qué valiente es o qué temerario o que es diferente, sobre todo quiere encontrarse con la gente que ama, estar cerca de sus afectos, hay una historia de amor en ese cuento de dos niños que están en el hospital, ese mundo que es capaz de mostrarnos que hay belleza donde menos lo esperas, es un mundo que me interesaba trabajar.

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–También hay otra pérdida

–Sí, ha una viudez que todavía no logra comprenderse. Tiene algo que ver con algo que me pasó, pero lo único que me importa de la realidad es cómo voy a traicionarla. No pretendo hacer biografía. Cómo voy a contar lo que yo quiera, las emociones o los sentimientos en estas historias son auténticos, pero la manera en cómo quise contarlas, es absolutamente terreno literario.

–La memoria donde ardía habla de una mujer que va manejando

–Es una mujer que va manejando y un chico se le para enfrente…Hay mujeres embarazadas y está el embarazo literario, que es cuando la memoria se recrea en las personas como una gestación. Es algo que en ti se va gestando, que sigue vivo y se va transformando. En este libro, la memoria no es algo fijo, no es que así se va a quedar, aunque lo haya escrito y lo haya contado. Las embarazadas se están metamorfoseando, van a dar a luz a alguien y ellas mismas se están dando a luz.

–Me interesó también que las ausencias son para ti algo con lo que vives, no algo con lo que mueres

–Hay como una necesidad muy vital de hablar de esa memoria y de una memoria en transformación constante, esas ausencias han sido importantes literariamente hablando, porque me han permitido exorcizar ciertos demonios. Tú puedes terminar muy consumido, cuando pierdes a alguien y tienes que darte tiempo para ser capaz de verbalizar ese dolor, mis personajes contemplan lo que han perdido. No están en una lucha por sobrevivir, son personajes que contemplan la vida y se contemplan a sí mismos y que recrean.

Socorro Venegas
El miércoles, mostrando su libro recién salido. Foto: MaremotoM

–Decía Coppola que tarde o temprano un ser humano tiene una tragedia…

–Justamente si este libro tendría otro título sería este: “Aprender a vivir con lo que has perdido”. Para un escritor hay otras exigencias. Esa ausencia, eso que pasó, no son algo a lo que yo quiera ser leal. No quiero contar las cosas tal cual pasaron, sino necesito un tratamiento literario, contar historias a partir de eso, no me interesa decir que son textos de autoficción.

–No son textos de nostalgias…hay un espíritu de niño en los cuentos

–Ese es uno de los temas que más me interesan: la mirada de los niños, la riqueza enorme que puedes encontrar en la infancia, es una etapa riquísima, creo que todo lo que sucede en la infancia condiciona en qué se va a convertir el adulto. Pero me gusta explorar desde la mirada de los niños, cómo ven lo que viven, el olor y el dolor: todo lo pueden digerir y comprender, como siguen amando. Un adulto después de una pérdida o una agresión muy fuertes, puede quedar devastado. Un niño sabe acomodar esas cosas, hay una sabiduría allí que luego perdemos.

–¿Tienes hijos?

–Tengo uno. Es complicado hablar de estas cosas, porque siempre está el temor de cómo lo he criado, pero también he aprendido tanto de la propia infancia de mi hijo y por eso también pienso en la mía, en la de mi hermano, en su enfermedad, en esa época, es una infancia salvaje, donde había mucho dolor y nunca en la vida he vuelto a sentir esa solidaridad de estar con tu hermano, de compartir ese dolor y de saber que no puedes hacer nada más que estar allí con él. Es un mundo riquísimo.

–Una labor de marketing hiciste diciendo que podemos leer cuentos en los viajes de Metrobús

–¡Sí! Un cuento que te va a dejar exhausto, que te va a sacudir, es un género que me va a dejar trabajar con lo que me gusta: la intensidad. En general necesito poco espacio y sé muy bien lo que busco con las historias que cuento.

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