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Molotov siglo XXI | El Palacio de los Deportes y el humor lacra

Dice el periodista Chava Rock que Molotov es una banda “que no rapea, más bien rockea”. Dice también que sus integrantes “son chavos nobles y su única malicia está en las rolas, no en su comportamiento”. Es verdad.

Ciudad de México, 23 de junio (MaremotoM).- Una entrevista a Molotov edición siglo XXI es como meterte en una película de los hermanos Coen. Concretamente aquella que afirmaba que no hay país para viejos y a cuyo frente se erguía un paisaje desolado, sin escapatoria.

Estás en un microespacio construido por manager, patrocinadores, los músicos, los invitados de los músicos y ninguna de las reglas a seguir será la tuya.

Todo está preparado en forma consciente o inconsciente para que te sientas sapo de otro pozo, casi como un brasileño en una final mundialista frente a Alemania, es un decir.

Así lo han querido Miky Huidobro, Paco Ayala, Randy Ebright y Tito Fuentes y está bien. Ya no tienen a “un miserable” que pretenda cuidarle las espaldas mientras les mete la mano en la bolsa y la disquera brilla por su ausencia. O no.

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Los músicos de Molotov, cuando eran jóvenes. Foto: Facebook Molotov

Porque así lo han querido estos cuatro muchachotes que ya peinan canas y recuerdan muchas cosas que pasaron desde ese concurso que ganaron a finales de los ’90, hasta este presente donde funcionan, con la ayuda de la hermana de Paco, como sus propios empresarios.

Son los Molotov los que mandan ahora en Molotov. Y si las cosas pintan así, búscate un asiento cómodo y escucha, mientras ellos beben sin convidar un tequila blanco, lucen con más o menos elegancia ropa de la marca de las tres tiras y se disponen a dar una entrevista –otra- a la prensa de su país.

Aun cuando tengas ganas de que Tito, sin duda el raro caso de cantante de rock que ha leído unos cuantos libros, se concentre en la nota; de que Miky abandone su estado contemplativo y diga algo: nada de eso sucederá.

Las reglas las imponen los legendarios creadores de “Gimme tha power”, el tema del disco ¿Dónde jugarán las niñas?, producido por Gustavo Santaolalla en 1997 y por el que han pasado a la historia como una de las bandas más importantes del no siempre brillante rock nacional. Ya tiene 20 años su gran disco y ayer han presentado el primer video animado de una serie de videos que estarán compartiendo durante las próximas semanas para celebrar el exitoso estreno de su álbum en vivo ¿Dónde Jugarán Lxs Niñxs? Desde el Palacio de los Deportes.

En esta ocasión, es el turno de “Voto Latino”, el video animado ha sido creado por Guillermo Eduardo Pérez García, quien plasma en fuertes imágenes el claro mensaje de la canción, la letra que ha sido coreada por miles de personas a lo largo de generaciones.

El concierto del cual surge ¿Dónde Jugarán Lxs Niñxs? en vivo, se llevó a cabo en el 2017, siendo recordada por muchos como una noche emblemática, los miles de fans que asistieron corearon cada una de las canciones del exitoso álbum.

–Eso no volverá, no habrá otro disco como ese. En esos tiempos todo fluía…

El que tira la frase y luego se va es Tito, quien con su barba larga parece el hermano gemelo del actor Daniel Giménez Cacho. “Y eso está bien porque él es mi amigo”, aclara.

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Miky o Huidos Foto: Facebook Molotov

Los tiempos a los que hace referencia el cantante de Molotov son los que el periodista Jorge Soto, quien fuera su jefe de prensa en la primera etapa de la banda con Universal Music, considera “relevantes”.

“Grupos irreverentes como Cuca o Botellita de Jerez, se encontraban hibernando y en este vacío, surge la presencia de Molotov como catalizador del clamor juvenil en contra de la censura (“Puto”, “Chinga tu madre”); el fraude electoral (“Voto Latino”), la discriminación (“Gimme tha Power”) o la manipulación de los medios (“Que no te haga bobo Jacobo”).

Estas y otras canciones se volvieron puñal y escudo de una generación desencantada que encontró en el ácido sentido del humor del cuarteto un vehículo de identificación para canalizar sus frustraciones y energía”, dice Soto en entrevista.

“De pronto, Molotov se convirtió en una banda que trascendió las clases sociales y las generaciones. A sus conciertos llegaban niños de 10 a 20 años, en autos con chofer, lo mismo que gente salida del Metro que se había trasladado de las colonias más pobres del área metropolitana de la Ciudad de México. La música y letras de Molotov los hermanó como ningún otro grupo lo ha hecho”, agrega.

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Tito Fuentes, el cantante de Molotov. Foto: Facebook Molotov

Natalia Cano, joven periodista de France Presse, quien creció escuchando “Puto” y “Gimme tha power”, coincide en cierta medida con Soto: “No me parece que los integrantes de Molotov sean músicos virtuosos, de hecho no lo son, pero en vivo saben conectar de una forma increíble con el público. Son verdaderos amos del escenario.

En los conciertos de la banda verás siempre gente de todos los estratos sociales, pero que comparten los mismos objetivos: mentarles la madre a los políticos corruptos y echar desmadre. Sus conciertos son, hasta cierto punto, catárticos, pero sin perder nunca ese espíritu de diversión”, dice.

LA MIERDA DEL APOCALIPSIS

Luego del disco de 1997, el éxito se rindió a sus pies y a partir de allí todo fue MTV, giras por Europa, por distintas partes de Latinoamérica y la firma millonaria de un contrato con Universal USA, con el que pergeñaron su segundo trabajo, Apocalypshit (“especie de mierda de apocalipsis”, definieron por entonces).

En el medio estuvo Molomix, un remixado de sus temas más un bonus track con una canción dedicada a Televisa (“Le pone a Thalía y a Paulina Rubio /le pone a Magneto y a los de Mercurio / te ofrece la fama como a Luis Miguel / pero antes tendrás que acostarte con él….”) y que comenzó la estrecha relación que Molotov mantuvo con la censura.

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A pesar de ser prohibido por el 50 % de las emisoras mexicanas, el disco llegó a ser disco de oro. Y hay que decir en este punto que Molomix no fue sacado por la banda, sino por la disquera, cuando ellos andaban de gira por Europa.

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Paco Ayala. Foto: Facebook Molotov

Dance And Dense Denso (2003); Con Todo Respeto (2004); Eternamiente (2007); Desde Rusia Con Amor (2012) resultaron discos importantes para consolidar la estabilidad de la agrupación, pero no marcaron una impronta tan trascendente como los anteriores.

“Por empezar, no es un regreso, porque nunca nos fuimos”, aclara Tito con su voz aguardentosa y su cuerpo esquivo e hiperquinético. Que se para y se sienta el Tito, ex marido de la cantante Ely Guerra, un tipo sin duda fascinante sobre todo si venciera su timidez extrema y dejara de mirar a sus costados cual motociclista de Sons of Anarchy.

“De hecho en todos este tiempo no nos hemos bajado del escenario”, agrega el vocalista.

Dice el periodista Chava Rock que Molotov es una banda “que no rapea, más bien rockea”. Dice también que sus integrantes “son chavos nobles y su única malicia está en las rolas, no en su comportamiento”. Es verdad.

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Randy, el baterista. Foto: Facebook Molotov

Una entrevista a Molotov edición siglo XXI es como entrar en un filme de Tin Tan pero sin Tin Tan. O más bien como estar en el backstage de un filme de Tin Tan donde ellos fueran los recatados actores secundarios y justo el cómico guarro hoy no vino.

Contestan con elegancia, con buen decir, miran de frente y se ponen colorados si alguien los elogia. Y se alzan de hombros casi al unísono cuando se les menciona que si no hubiera existido Molotov hoy no existiría Calle 13.

“Es que no somos un grupo crítico. O más bien nuestra crítica es relativa. Fíjate en el sencillo ‘Lagunas metales’, es más bien una canción autocrítica. Hablamos de las bandas, le echamos carrilla a los compañeros…grabamos un video al que invitamos a muchos colegas, pero muchos no aceptaron porque decían que nos estábamos burlando de ellos”, cuenta Tito.

“Lo nuestro no es crítica política, lo nuestro es humor lacra y ya está”, afirma rotundamente Paco, desde su lugar de gurú simpático, un hombre sin duda que parece concentrar toda la energía de sus compañeros y la suya propia para hacerla estallar en dosis justas en el momento exacto.

“Y mucho menos que nos digan que somos un grupo político. Más bien pintamos postales de la ciudad, los cuatro pertenecemos a la clase media en picada de México y somos los más fresas para los nacos y los más nacos para los fresas”, define el cantante y guitarrista.

Desde que en el Vive Latino se presentaron con todo éxito Los Ángeles Azules y Los Tigres del Norte (incluso llegó a cantar el ahora rockero Cristian Castro), por decirlo suavemente y como si entonáramos una canción de Emmanuel, todo se derrumbó.

“Y sí, la verdad es que estamos en pañales, sobre todo si nos comparamos con la escena del rock anglosajón”, acepta Tito.

“También hay que entender que el mercado es muy pequeño. Acá estamos los sobrevivientes de todas las crisis, pero faltan nuevos grupos”, enfatiza Paco.

“Con las nuevas bandas existentes pasa que muchas de ellas creen que va a ser muy fácil. Que van a tocar un día, una disquera los va a descubrir y que ya no van a trabajar más. No era así para nosotros entonces y hoy menos”, apunta Randy Ebright, nacido en Alma, Michigan, en 1977.

Es la batería de Molotov, el corazón, la fuerza. Tanto así que a punto estuvo de dejar el instrumento cuando un tumor en el brazo lo puso en el quirófano, donde los cirujanos le abrieron el hombro derecho de lado a lado.

Molotov, la banda más contestaria de México. Foto: Facebook Molotov

“Estuvo duro, la verdad es que si Randy no iba a poder seguir tocando la batería, probablemente eso hubiera marcado el fin de Molotov”, confiesa Ayala.

Hablar de dinero con los Molotov es tocar un tema espinoso: el de su ex manager Jorge Mondragón, a quien Tito no duda en calificar de “miserable” y con el que la banda rompió relaciones en 2001, cuando Paco Ayala dijo a la prensa aquello memorable de “ahora sí vamos a ganar dinero”.

“No somos millonarios, si eso es lo que quieres saber. Somos una banda del Tercer Mundo y eso equivale a aceptar que de pronto llegas a un show para el que vendiste todas las entradas y te enteras que el empresario se fugó con todo el dinero”, cuenta Fuentes.

“O cuando tienes un manager miserable durante tantos años…”, agrega.

“Bueno, más bien con un manager así el techo llega pronto. De todas maneras lo nuestro es mucho más pasión que negocio”, apunta Randy.

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Voto Latino, ayer salió el video animado. Foto: Cortesía

“Con la disquera tenemos ahora una relación más justa. Somos como banda dueños del master y les dimos una licencia para que lo comercializaran”, dice Miky, nacido como Miguel Ángel Huidobro Preciado hace 45 años, en la ciudad de México, bajista de Molotov.

“La relación con Universal Music era complicada porque había problemas entre la disquera y el manager. Cuando nos sacamos el manager de encima, todo comenzó a fluir con la disquera”, agrega el músico también conocido como “Huidos”.

Molotov ha sido a menudo “acusado” de ser un grupo sólo para chavitos. Sucede que ese público adolescente que antes lo seguía hoy tiene 30 años como mínimo. Nunca la banda aceptará que canta para un determinado “target”.

“Digamos en ese sentido que estamos libres del estímulo popular”, afirma Tito.

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