Morir de miedo

Morir de miedo, un libro que fortalece el concepto de fantástico

El libro Morir de miedo, editado por Siruela, de Mauro Armiño, trae una terrorífica y sorprendente antología de relatos fantásticos firmados por los más destacados autores del siglo XIX francés.

Ciudad de México, 1 de mayo (MaremotoM).- ¡Un libro para sufrir terror! Mauro Armiño aclara el término “fantástico”, que “son todas esas formas literarias que escapaban de la intelección inmediata de lo real, pero variando de significación en las distintas lenguas: de ahí las divergencias en algunas interpretaciones”, dice el Premio Nacional de Traducción en España, a la vez escritor, periodista y crítico teatral.

El libro Morir de miedo, editado por Siruela, de Mauro Armiño, trae una terrorífica y sorprendente antología de relatos fantásticos firmados por los más destacados autores del siglo XIX francés.

Trae también una larga explicación de lo fantástico que “puede reducirse sus principios fundamentales, por más que sus avatares sean tantos y hayan sido matizados por algunos. Pero lo cierto es que como concluye Nathalie Prince, lo fantástico del siglo XIX y referido a la literatura francesa, requiere cuatro elementos: 1) lo sobrenatural 2) el aspecto maléfico, patógeno, incluso, de las tramas que parecen convertirse en portadoras de valores negativos 3) la producción de miedo, angustia o terror en el lector y 4) la intervención intelectual de la razón para comprender, considerar y medir ese objeto de terror que surge”.

Morir de miedo
Morir de miedo, editado por Siruela. Foto: Cortesía

Así, los fantasmas, los vampiros, espíritus, diablos, amantes que resucitan, objetos con vida propia, todo se va poniendo a lo largo del siglo XX, que Armiño llama “el siglo de lo fantástico en la literatura francesa”.

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Autores como Jacques Cazote (que a finales del XVIII ya intuía presencias sobrenaturales), Charles Nodier, Honore de Balzac, Theopile Gautier, Petrus Borel, Prosper Merimee y Gustave Flaubert, entre otros, se van encaramando en una trama que por si fuera poco comprueba, además, la gran influencia que todos esos creadores han tenido sobre los nuestros, por caso Julio Cortázar.

“Hacía tres noches que no dormía. La cuarta, hacia medianoche, cogí unas tijeras, una lámpara, una palanca y entré sin hacer ruido en la iglesia, decidido a ver aquel esqueleto y a tocar aquellos huesos que mi imaginación revestía, desde hacía seis años, de una forma celestial y que mi razón iba a devolver a la eterna nada al contemplarlos con calma”, dice George Sand en su cuento “Spiridion”, demostrando que también el concepto de cuento, tal como lo conocemos ahora, cobró vigor en toda esta etapa de la literatura.

Exquisitamente traducida y prologada por Mauro Armiño, esta selección abarca relatos que, durante el siglo XIX francés, empiezan asumiendo la herencia de la novela gótica y siguen luego la evolución histórica, para rechazar, por medio de la imaginación, el conformismo hipócrita de la sociedad propuesta por la Revolución Industrial.

La nómina de escritores que trataron lo fantástico incluye a los más grandes nombres del periodo, que testimonian cómo la fantasía creó un espacio de primera magnitud, dando así lugar a un nuevo género literario que aún en nuestros días sigue desarrollándose vigorosamente.

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