Muere Limonov

Muere Eduard Limónov, llamado el “fascista rojo”, a los 77 años en Moscú

Esperábamos conocerlo en México, gracias a los esfuerzos del Hay Festival, que lo traía como gran estrella a Querétaro. Esperábamos entrevistarlo, para ver si no era un personaje creado por Emmanuel Carrère.

Ciudad de México, 17 de marzo (MaremotoM).-  El escritor y activista ruso Eduard Limonov ha muerto en Moscú a los 77 años de edad. Las causas del fallecimiento aún se desconocen.

Su partido político Otra Rusia ha informado en un comunicado de que la muerte se produjo este martes en la capital rusa, según AFP.

Esperábamos conocerlo en México, gracias a los esfuerzos del Hay Festival, que lo traía como gran estrella a Querétaro. Esperábamos entrevistarlo, para ver si no era un personaje creado por Emmanuel Carrère.

“Se preguntó si habría en el mundo muchos otros hombres como él, Eduard Limónov, cuya experiencia incluyese universos tan diversos como el del preso de derecho común en un campo de trabajos forzados a orillas del Volga y el del escritor de moda que se mueve en un decorado de Philippe Starck”: la vida fascinante de un canalla adorable, de un hombre lleno de contradicciones, a cargo de Emmanuel Carrère.

Un estilo seco y directo, descriptivo casi con voluntad de entomólogo, es decir, el hombre que mira las cosas con una lupa de varias facetas, un ojo capaz de captar el paisaje circundante, relacionarlo con el pasado inmediato y no tanto, a la vez que ligarlo a las propias experiencias y convertirlo en testigo y juez de las acciones del narrador, le dan al libro una potencia adictiva inmediata.

Hay Festival
¿Eduard Limonóv existe o lo inventó Emmanuel Carrere? Foto: Facebook

Limónov (Anagrama) es de esos libros que querías leer sin que supieras que querías leerlo. Cuánto sabe uno o creía saber uno, por ejemplo, de la Rusia revolucionaria que marcó la vida de los autores que como Carrére nacieron en los albores de los ´60.

¿Cómo llegó hasta aquí ese pueblo doliente que derrotó a los nazis, purgó a los propios y que supo desde siempre que la vida no vale nada?

¿Cómo llegó hasta aquí, entre las canciones horrorosas de las Pussy Riot, los ejercicios matinales de Vladimir Putin El atlético, la implacable sed de sangre y de dinero de la mafia y el insoportable dolor de los chechenos?

Fue Putin, precisamente, el que acuñó la frase que sirve de entrada a la novela: “El que quiera restaurar el comunismo no tiene cabeza; el que no lo eche de menos, no tiene corazón”.

Es la ambivalencia, la dualidad, el percibir y aceptar que sólo porque la mayoría de la gente no se atreva a trasgredir sus propias fronteras físicas y geográficas (por más deseos de libertad y exploración que esgrimamos, la vida es casi siempre un puñado de experiencias planeadas y previsibles) lo que recorre Limónov como un fantasma sediento que contagia el hambre y la ansiedad.

Eso es Eduard Limónov: una criatura de múltiples facetas que nos pone siempre en el borde de un abismo donde ya no valen los paradigmas con los que hemos crecido: ¿Es un psicópata? ¿Es un poeta? ¿Es un hombre bueno o un demente nacido con el ADN de un criminal?

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Querer descubrir su personalidad viajando en la pluma certera de Carrére es adentrarnos, además, en la historia reciente de un país con vocación de potencia mundial y materia prima campesina y militarista, hombres y mujeres rudos alimentados a vodka y a inviernos lacerantes, que marcó la conciencia del mundo mucho más de lo que estemos dispuestos a admitirlo.

“Su nombre encabeza las listas de enemigos de Rusia, es decir, de hombres a los que debe abatirse…Los otros que figuraban en estas listas eran Politkóvskaia, asesinada con una escopeta; el ex oficial del FSB Litvinienko, envenenado con polonio tras haber denunciado la evolución criminal de este organismo; el multimillonario Jodorkovski, actualmente encarcelado en Siberia por haber querido inmiscuirse en política. Y el siguiente es él, Limónov”.

Muere Limonov
El gran libro de Emmanuel Carrere. Foto: Cortesía

Emmanuel Carrére (París, 1957) cuenta la vida de Eduardo Limónov, el controvertido político ruso de 70 años, aliado del ex campeón mundial de ajedrez Garri Kasparov, opositor feroz de Vladimir Putin, fundador del ilegalizado Partido Nacional Bolchevique, el canalla que en la Guerra de los Balcanes estuvo del lado de los serbios y del criminal Radovan Karadžić, el poeta romántico, el escritor que no sirve para la ficción pero que en la narración de su propia vida ha dejado una obra más que interesante…

Muchos oficios (delincuente juvenil, sastre, mayordomo, soldado), muchas fronteras (Moscú, Nueva York, París), muchos perfiles (ángel y demonio), construyen la multifacética vida de este hombre al que Carrère le dedica lo que ha aceptado en llamar “una novela de no ficción en donde los hechos relatados son verídicos y el personaje es real”.

El género literario elegido es pertinente para retratar la existencia de un hombre imposible de inventar. “La ficción exige verosimilitud, mientras que la realidad no tiene este requisito”, dice el francés, autor también de la celebrada El adversario, De vidas ajenas y Una novela rusa, todas editadas por Anagrama.

“Se trata de un aventurero, de un granuja, que también es un niño. Hay momentos en que se tiene la impresión de lidiar con un niño travieso que patalea y luego, en otras ocasiones, que es lo que más me ha conmovido de él, alguien que durante toda una vida ha permanecido fiel a una idea que tuvo que forjarse él mismo cuando era pequeño. Es alguien que ha construido toda una existencia según los valores de un niño”, ha dicho Emmanuel Carrère al programa Página 2, de la TVE.

Entre las muchas cosas que se han dicho de la novela Limónov, elegimos la del argentino Juan Forn: “Si van a leer un solo libro este año, que sea éste”.

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