Mujeres en Guanajuato

Mujeres de Guanajuato empuñan su “arma”, brillantina, contra las violencias machistas

La convocatoria de movilización a nivel nacional tuvo varios ecos en el interior de la república; León y Guanajuato se suman con protestas pacíficas pero ruidosas, sin mayores incidentes.

Guanajuato, 18 de agosto (MaremotoM/Poplab).- ¡Ahh, pero qué ruido! ¿Quién arma ese relajo? Ah, son esas pinches viejas, otra vez, con su escándalo.

Son unas escuinclas babosas gritando cosas, golpeando cacerolas, botes de pintura, ollas viejas, un molde de galletas ya vacío.

Se les nota lo revoltosas desde lejos, de seguro entre ellas hay lesbianas. Se les nota desde lejos, muchas van tatuadas, vestidas de negro, el pelo corto, con percings.

Están gritando cosas frente a la Presidencia de León. Son unas escandalosas, que el Patriarcado, que la Policía. La cita fue a las 5, y empezaron poquito después, apenas se juntó un grupito.

Agarraron aire y empezaron con su gritadera, con el “cacerolazo”, como en las protestas de Argentina. Pocas veces se ve eso en León, aquí es tan tranquilo. La tarde de viernes es para ir a comprar un helado o una paleta al centro, pasear al niño, comprarle un globo, ver bailar a los grupos de break dance, tomarse una foto con las botargas de personajes infantiles.

Mujeres en Guanajuato
Una lata de galletitas convertida en instrumento de protesta. ¡Cuánto han cambiado las mujeres! Foto: Marta Silva

Por lo pronto, un grupo de músicos y bailarines tenía un buen de gente alrededor viéndolo interpretar “El baile de los viejitos” en la explanada del jardín principal.

Pero llegaron las feministas con su escándalo.

“Ahora que estamos juntas / ahora que sí nos ves / Abajo el patriarcado que va a caer, que va a caer / Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer”.

¿Qué es eso?, ¿qué dicen?

En dos minutos le robaron el público a los bailarines, que tuvieron que parar el show. La curiosidad es canija.

Una lata de galletitas convertida en instrumento de protesta. ¡Cuánto han cambiado las mujeres!

Mujeres en Guanajuato
No me cuidan, me violan. Foto: Marta Silva

La gente le empezó a hacer bola a las mujeres. Son casi puras chavitas. Parece que por eso actúan como si estuvieran locas. Ah, mira, ahí está una señora, y ahí está otra, que llevó a su niña. Pero la niña qué va a entender lo que las morras están gritando.

En eso pararon el toque de los tambores y las consignas. Una de las muchachas, con un pañuelo verde anudado al cuello, tomó un megáfono y empezó a decir un discurso, algo de que lo que estaban haciendo era por que unos policías habían violado a una chavita en la Ciudad de México, que no estaban detenidos, que las autoridades no habían investigado. Que esa protesta era pacífica. Que en muchas partes del país estaban replicando esa manifestación en sororidad (así dijeron, sororidad) con sus compañeras en aquella ciudad.

Entonces ya hubo tiempo de voltear al piso y ver lo que las mujeres pegaron en el suelo. Unas cartulinas dicen: “Exigir justicia no es provocación”, “Respeta mi existencia o espera resistencia”. Y una de las mujeres sostiene bien alto una cartulina que dice “Tocas a una, tocas a todas”.

Ah, mira, uno ni se había fijado: en el piso también hay unas figuras de cartón, y tienen letreros. Unas dicen POLICÍA, otras dicen SERVIDOR PÚBLICO.

Algo dijeron de la brillantina, saquen la brillantina.

Mujeres en Guanajuato
Protesta de mujeres en Guanajuato. Foto: Marta Silva

Y empezaron a arrojar polvo de colores sobre las siluetas, mientras otra morrita preguntaba en el micrófono: “Si somos feminazis, ¿por qué somos las que morimos?”.

La mamá de la niña también le dio a esta un puño de brillantina. Aunque como tiene manos chiquitas no le cupo mucha, ni la aventó lejos.

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Algo dijeron también sobre los policías, que no las cuidan, las violan. Una por ahí parece que dijo un insulto, no se oyó bien, pero provocó las risas nerviosas de todo el grupo. Es que la manifestación es observada cuidadosamente desde Presidencia, que aunque está a unos pasos, en realidad está a años luz. Unas oficiales cuidan la entrada, son puras mujeres.

Momentos después, las siluetas de policías y servidores públicos ya están cubiertas por polvo de varios tonos de rosa.

Entre la gente hay ya una mujer mayor que golpea con fuerza un comal, se ve que está pesado. Dice que vino a apoyar la protesta porque está cansada de que haya tantas injusticias. Que ya no haya un lugar donde uno como mujer esté a salvo. Joven, niña, vieja, cualquiera puede ser víctima de un agresor.

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Carteles. Foto: Marta Silva

Y luego, la Policía o es negligente o si puede, nos viola. Esto no lo dijo ella, pero lo grita el grupo. “La Policía no me cuida / Mis amigas me cuidan”.

La gente pasa alrededor, algunas personas se quedan. Pero ellas no se cansan, siguen golpeando las cacerolas, con furia. “Nos dijeron que no salieramos a la calle, entonces salimos todas a la calle”, gritan y se aplauden entre ellas. Varios hombres pasan y se ríen. Deben pensar “pinches viejas locas”. Muchos (y muchas) creen que deberían hacer su marcha pacífica, más tranquila. Así, con tanto escándalo, lo único que hacen es desacreditar el movimiento.

Luego las feministas hacen su último numerito, sacan una manta que dice: NUNCA VOLVERÁN A TENER LA COMODIDAD DE NUESTRO SILENCIO.

Ya son las 6 de la tarde. El grupo se disuelve.

Comienzan a levantar sus cosas, las cartulinas, los cartones. Están sudorosas, sonrientes.

Suena de nuevo la guitarra y los huaraches golpean rítmicamente el suelo. La gente vuelve a ver cómo se encadenan los bastones, los “viejitos” vuelven a bailar. Las familias compran paletas. Un niño llora porque la botarga de Peppa Pig lo asustó. Se escucha el chiflido del globero. León vuelve a estar tranquilo. Pero las feministas no, ni lo estarán.

“TOMAN” ESCALINATAS DE LA UG

Las escalinatas de la Universidad de Guanajuato se pintaron de rosa. Aunque un grupo de estudiantes tenían programado tomarse la fotografía de graduación e intentaron detener la protesta hasta que terminara la sesión, los grupos feministas se plantaron en el edificio central para hacer valer su propuesta en la capital del estado.

Cartulinas, confeti y diamantina en color rosa acompañaron a las más de 50 mujeres que se plantaron en las escalinatas del edificio central de la institución que una y otra vez ha fallado en la atención a las víctimas de acoso.

Al dar lectura a un desplegado, las mujeres recordaron que la Policía ha sido la protagonista de sistemáticos abusos en todo el país, mismos que han quedado impunes. Como ejemplo mencionaron el caso de Ayotzinapa, pero en la realidad más inmediata de la capital del estado también existen casos como el del joven Jesús Esparza Rivera, alumno de la Universidad de Guadalajara, quien fue detenido por agentes en octubre de 2014 en la capital de Guanajuato cuando acudió con un grupo de amigos al Festival Internacional Cervantino. Un día después fue hallado sin vida en el patio de una casa en el callejón Peña Grande.

Desde ahí, las emblemáticas escalinatas de la UG, enviaron mensajes de apoyo a las activistas de todo el país.

Fuente: PopLab, original aquí.

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