Nicolás Alvarado

“Muro a muro no es un proyecto previsible, pues su tónica es la incertidumbre”: Nicolás Alvarado

El coloquio Muro a Muro, entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, más otros tres coloquios que se darán en la feria Internacional del Libro en Guadaajara, navegan entre el debate y las opiniones encontradas, todo para saber lo mucho que se ignora en nuestras sociedades patas para arriba.

Ciudad de México, 25 de noviembre (MaremotoM).- El Coloquio de Muro a Muro ya cumple la tercera edición y esta vez, en el marco de la Feria del Libro Internacional en Guadalajara, se preguntará por el muro, la plaza, la calle.

“La caída del Muro de Berlín, que cumple 30 años este 2019, marcó, entre muchas otras cosas, el inicio de la multiplicación de las maneras en que se concibe y configura la política (sus territorios, protagonistas, instrumentos y organizaciones). Tres décadas después de que la izquierda entró en una profunda crisis con la desintegración del bloque soviético, hoy es el paradigma liberal el que se encuentra sometido a un cuestionamiento radical, ante su incapacidad para ofrecer respuestas a la desigualdad económica, social y cultural generalizada”, dice la presentación.

Para debatir entre este y otros temas, estarán Juan Villoro, David Lida, Ben Gook, Marco Rascón y Gibrán Ramírez, entre otros.

Le hicimos una entrevista a Nicolás Alvarado, el organizador del Muro a Muro y de otros foros que habrá en la FIL.

–El coloquio está siendo como algo clásico en el marco de la FIL Guadalajara

–Yo espero que sí. Me gustaría ser un clásico mal peinado, que creo lo logra el Muro a Muro. No me gustaría que se convirtiera en un proyecto previsible, pues su tónica es el de la incertidumbre. Empezó hace tres años, como un coloquio que tenía grandes preguntas y pocas respuestas. Eran tiempos convulsos, acababa de llegar Trump a la Presidencia, amenazaba con hacer el muro en México, salían muchos líderes populistas, de izquierda y de derecha en todo el mundo, la revolución digital estaba en plena ebullición, no entendíamos bien qué grado de resultado había tenido. El Muro a muro surgió en 2017, diciéndonos, a ver, hay muchas cosas que no entendemos, vamos a hacer un alto en el camino, para hacer buenas preguntas y tratar de comprender. La primera edición tuvo una vocación generalista, se habló de género de sexualidad, de redes sociales y de regímenes políticas. La segunda estuvo más centrada en la democracia, analizando el fracaso de la democracia liberal en el mundo, el proyecto ideado por Fukuyama, en donde pensábamos que la estabilidad macroeconómica, la generación de prosperidad, la construcción de ciudadanía y la economía de mercado, nos iban a llevar a buen puerto, parece que ha fracasado. No parece haber un nuevo modelo. ¿Qué había fracasado? En la tercera edición, el coloquio está dedicado a la calle. Una es por la efeméride de 20 años de la caída del Muro de Berlín, que trajo un hito en donde no fue lo que se negoció en Bonn, en Washington o en Moscú, sino la acción de las personas en la calle. La primavera árabe fue una consecución de aquello, con todos sus grandes logros y sus innumerables defectos. A partir de ahí las redes sociales se convirtieron en nuevas calles. Otra vez más preguntas que respuestas. No estamos seguros de que la calle sea la mejor avenida para la participación social, no estamos seguros de que la calle sea la peor avenida para la participación social.

Nicolás Alvarado
No estamos seguros de que la calle sea la mejor avenida para la participación social, no estamos seguros de que la calle sea la peor avenida para la participación social. Foto: Cortesía

–En principio, estuve hablando con Ana María Olabuenaga, que hizo el libro Linchamientos digitales. ¿Cómo manejarán este tema ustedes?

–Bueno, con este tema estamos muy influidos con alguien que todavía no ha venido al Coloquio y que es esta mujer griega llamada Zizi Papacharissi, quien tiene un gran libro que se llama Públicos afectivos. Habla de cómo las redes se mueven por variables afectivas y cómo son repositorios de la emoción, particularmente twitter. Es un guiño que hayamos puesto en la mesa de las redes: “Las redes del afecto”, donde hemos invitado a Luis Woldenberg, un estudioso de los mercados y de la opinión, que realiza un estudio anualmente del humor de los mexicanos. Nos importaba mucho tener a Rossana Reguillo, académica del ITESO, que fundó un laboratorio que se llama Sinalap, para hacer análisis de los sucesos políticos en redes sociales. Nos interesaba mucho tener a Mauricio Montiel, que ha practicado la escritura digital durante muchos años y después Mauricio mismo fue citado –creo yo de manera injusta- por el #metoo, me parece que la perspectiva de él será muy interesante.

–Hay una cuestión en todos estos temas que es el neoliberalismo…me parece dispuesto a arrasar con todo

Te puede interesar:  "Yo no estaba planeando hacer un libro", dice la ganadora del Premio Juan José Arreola

–Yo creo que intentó arrasar y fracasó. Creo que entre los años 80 y el inicio de esta década parecía haber un paradigma de democracia liberal, parecía que estaban los principios de la escuela de Chicago, pero hemos visto caer regímenes de ese signo a diestra y siniestra. Yo hablo de democracia liberal más que de neoliberalismo, porque estoy mucho más cerca de ese campo que tú y por otra razón, porque hay muchos ingredientes neoliberales que siguen vigentes en regímenes de otro corte. Yo no creo que los Estados Unidos haya abjurado de políticas económicas neoliberales y tampoco creo que México haya abjurado de lo mismo. Ahora que se ha hecho tanta defensa de Evo Morales, mucha de su economía está abierta a los mercados. Apunta a que no hay recetas y que las recetas son complejas. Cuando Macron, que es por todos tomado como neoliberal, sale a hacer una campaña, lo hace con una trayectoria muy rara. Es alguien que proviene de la izquierda, luego se hace banquero y regresa al socialismo, para ser elegido presidente en un plataforma híbrida. No creo que en el neoliberalismo intentó arrasar con todo, creo que trató de construirse en una visión hegemónica en un mundo que no es unipolar.

–Hablas de la calle y la calle es hoy la gente que se enfrenta al neoliberalismo…

–Tienes toda la razón que mucha de la ocupación en la calle fue Occupy Wall Street, un claro movimiento de oposición a las políticas neoliberales, pero si te fijas hoy, en la Ciudad de México, las calles están tomadas por muchas agendas. La agenda de género ha tenido una participación importante, la marcha gay se ha convertido en una excusa para las marcas que quieren llegar a ese mercado, es decir, está hiper complejizada la participación civil en la calle. El nazismo, el comunismo, tal como lo dices tú, son importantes, pero hay que decir que el nazismo tuvo su origen en la calle. La calle es como la tribuna, cabe todo.

Nicolás Alvarado
La calle es como la tribuna, cabe todo. Foto del debate pasado. Foto: FIL en Guadalajara

–Hace falta debate, todos los países están divididos entre la izquierda y la derecha

–Déjame cuestionar la idea de la división en dos. Las marchas con temas de género en la CDMX, hacen que veamos una realidad mucho más compleja. Esas reivindicaciones tienen una agenda de izquierda, que no encuentra eco en la jefa de gobierno, alguien de izquierda como Claudia Sheinbaum. A mí no me parece que los países estén divididos en dos, es mucho más complejo. Las crisis de los Partidos Políticos también hacen lo suyo. Andrés Manuel López Obrador concita el entusiasmo de muchísima gente en México, pero las políticas del Gobierno Federal, de Morena, no estoy tan seguro. El fenómeno se parece mucho al de Vicente Fox, los liderazgos carismáticos nos atraen muchísimo, pero México en un país donde tenemos graves fallas en materia de ciudadanía.

–El otro día escuchaba a alguien en el mercado decir: Yo dije que no lo votaran, es necio, necio

–Creo que está pasando lo que indefectiblemente iba a pasar y es que la luna de miel ya no funciona. El carisma personal de Andrés Manuel López Obrador es muy fuerte, a pesar de muchos momentos difíciles que ha vivido en el primer año de gobierno se ha mantenido muy vigoroso. Eso hasta el episodio de Culiacán, que sí le costaron el 10 por ciento de popularidad. No hay un carisma que resista un año de gobierno.

Nicolás Alvarado
No hay un carisma que resista un año de gobierno. Foto: Cortesia

–¿Para ti es necio Andrés Manuel?

–No usaría la palabra necio sino la palabra terco, porque necio quiere decir más bien tonto y no creo que él sea tonto. Terco quiere decir perseverante, que es una palabra que a él le gusta más. Es terco en muchas cosas, ha sabido discretamente abjurar de algunas malas ideas que ha tenido. Tiene muy claro lo que quiere hacer, tiene muy claro adonde quiere llegar, pero es un arma de doble filo. La bondad o maldad de su terquedad dependerá de qué tan útiles sean para el país las soluciones que él propone.

Coloquio Muro a Muro

Sesión 1: De entre los escombros

Lo que construyó la caída del muro

Repensar el poder

Sesión 2: A la calle

Resistencia, insurrección, insubordinación

Del desencanto individual a la acción colectiva

Sesión 3: En las redes del afecto

Sociedades post digitales

Los mecanismos de configuración de lo público

Comments are closed.