Sandra Frid

“Nahui Olin tenía el alma muy libre y quería vivir como se le daba la gana”: Sandra Frid

La autora es Sandra Frid, a quien conocemos por su novela sobre Nellie Campobello, Mujer sin nombre (Planeta) y que esta vez se ha consustanciado tanto con Carmen Mondragón, que a veces pareciera que habla ella.

Ciudad de México, 14 de enero (MaremotoM).- ¿Quién fue Nahui Olin? ¿Fue algo más que la amante tormentosa de Dr.Atl, que la hija un poco incestuosa de ese temible militar llamado Mondragón? Además de la próxima película que estrenará Gerardo Tort, con guión de Marina Stavenhagen y la biografía reeditada de Adriana Malvido, ahora sale una novela, La mujer que nació tres veces (Planeta).

La autora es Sandra Frid, a quien conocemos por su novela sobre Nellie Campobello, Mujer sin nombre (Planeta) y que esta vez se ha consustanciado tanto con Carmen Mondragón, que a veces pareciera que habla ella.

Una de las grandes cosas de esta historia es que uno no solamente ve a Nahui Olin como esa artista tremenda y revolucionaria, sin momentos de felicidad, sino que la narrativa de su vida tiene los claroscuros de una existencia verdadera.

“Su extraordinaria belleza, en la que destacaban unos ojos fuera de serie, la hicieron centro de las miradas de la sociedad de su tiempo, pero fue su irreverencia para abordar la vida, superando las normas de la época, su arte y sus amores lo que la convirtieron en un referente de la cultura del siglo XX”, dice la sinopsis.

En la novela misma, Sandra Frid sugiere un amor incestuoso con su padre, el amor pacífico con Eugenio, el capitán y la muerte, no olvidada ni fuera de sí, sino soñando e ese mundo del que ella fue protagonista.

La mujer que nació tres veces
La mujer que nació tres veces, editada por Planeta. Foto: Cortesía

–¿Por qué elegiste a Nahui Olin?

–Después de haber escrito la novela sobre Nellie Campobello, me gusta mucho lo de la investigación, de rescatar mujeres olvidadas, volví al libro de las siete cabritas, de Elena Poniatowska. Conseguí el libro de Adriana Malvido sobre Nahui Olin y me resultó fascinante.

–La presentas en muchas oportunidades muy feliz

–Quería mucho la reivindicación de esta imagen tormentosa y por otro lado, después de haber vivido esos amores tan pasionales, con Atl y con tantos amantes, el haber encontrado un amor romántico, diferente, calmado, me pareció digno de mencionar.

–Hablas de ella a los 40 años, vivió mucho

–Sí, es cierto, la puse con un amor maduro.

Sandra Frid
Conseguí el libro de Adriana Malvido sobre Nahui Olin y me resultó fascinante. Foto: MaremotoM

–El arte en México es curioso. Cuando va a Europa le dicen que pinta un México inocente…

–Creo que ella tenía una capacidad tal de expresarse, escribía, componía música, sacaba fotografías, pintaba como a ella le nacía. La verdad es que a sus cuadros no les encuentra ningún valor, dice la gente. Hay otra gente que le parecen maravillosos sus cuadros.

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–¿Sus cuadros ahora son más valorados?

–Sí, claro. No creo que consigamos ningún cuadro de ella en ninguna parte. En el libro de Adriana Malvido, dice que los dueños de sus cuadros es gente con mucho dinero.

–¿Rescatar a todas estas mujeres es rescatar también su valor artístico?

–Sí, hay que darles su valor y no puedo evitar pensar en Frida Kahlo. Sí creo que si no se hubiera casado con Diego Rivera, si Madonna no le compra un cuadro, hoy no conoceríamos nada de ella.

–¿Hay muchas mujeres que rescatar en México?

–Hay muchas. Cuando terminé de escribir la novela de Nahui, yo estaba investigando sobre mi siguiente personaje. Se pone uno en Google y hay mujeres interesantísimas.

–¿Qué dirías si vivieras en la época de Nahui Olin? ¿Qué pasaba en esa época?

–Pasaba que había una represión tremenda allí, las mujeres que no se dedicaban a bordar y a cocinar, estaban salidas del camino. Esta mujer que cuando se va a casar le dice a la madre que ya no se quería casar y la madre le dice que si no se casa no se va de monja. Que cuando se casa le dice a la madre que se iba a divorciar y la madre le contesta que ella no iba a ser la madre de una divorciada.

–¿Por qué luchar contra estas represiones nos hace verla como una mujer atormentada?

–Creo que todos los artistas son atormentados. Tenemos este amor tormentoso con el Dr.Atl. Tenía el alma muy libre y quería vivir como se le daba la gana.

–Pero si un hombre vive como se le da la gana, lo consideramos libre, no atormentado…

–Claro. Todavía es así. Los hombres tienen licencia para hacer lo que se les pegue la gana. Aunque ahora hay manifestaciones de mujeres desnudas, la sociedad es muy cerrada. El machismo está muy presente.

Sandra Frid
Dr.Atl y Nahui Olin fueron dos fuegos y él enloqueció cuando la conoció. Foto: MaremotoM

–¿Cómo fue el romance de Dr.Atl y Nahui Olin?

–Creo que fueron dos fuegos y él enloqueció cuando la conoció. En ese encuentro en esa fiesta en la casa de San Ángel, él dice: “Vi unos ojos que después de verlos no tenía paz”. Tuvieron que quemarse uno al otro.

–Hablas del padre de Mondragón…

–Hay una relación incestuosa, creo que lo digo sutilmente, pero algo había ahí. El amor del padre a la hija era increíble. La madre incluso sentía un poco de rivalidad con la hija.

–¿Cómo murió?

–Murió triste, pobre y alguna gente piensa en ella como esa loca que paseaba en la Alameda y alimentaba gatos. Para mí ese no podía ser el fin de Nahui. Se cayó y se rompió la clavícula y quería que muriera soñando.

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