Juan Villoro

Nellie Campobello es una de las grandes narradoras de la Revolución: Juan Villoro

El Colegio Nacional transmitió en vivo el 14 de septiembre la cátedra Nellie Campobello: infancia y Revolución, la mirada marginal, dictada por el escritor, como parte del ciclo Entre la crónica y la ficción.

Ciudad de México, 15 de septiembre (MaremotoM).- Durante décadas, el nombre de Nellie Campobello estuvo sujeto al misterio y la tragedia que la acompañaron los últimos años de su vida, incluso a su trayectoria como bailarina y coreógrafa, pero también hay un rostro que comienza a revalorarse: es una de las grandes narradoras de la Revolución mexicana, aseguró Juan Villoro, integrante de El Colegio Nacional al dictar en vivo la conferencia Nellie Campobello: infancia y Revolución, la mirada marginal el 14 de septiembre.

“Nellie Campobello es de las grandes narradoras de la Revolución mexicana, pero su literatura tiene un sesgo profundamente original, irrepetible: pensaba que las leyendas surgidas de la revolución no eran falacias ni invenciones, sino las verdades que el recuerdo había convertido en un relato ya con un estatuto legendario.

“Muchas de las grandes leyendas de la revolución se basan en componentes profundamente reales y esta es una de las características de Nellie Campobello: la búsqueda de situaciones verídicas, de situaciones reales”, destacó el escritor al impartir la conferencia Nellie Campobello: infancia y Revolución, la mirada marginal.

Como parte del ciclo Entre la crónica y la ficción, durante la primera sesión, que  estuvo dedicada a Martín Luis Guzmán, Villoro reconoció que una de las grandes aportaciones de la creadora fue compartir pasajes de lo que había vivido de niña, de modo que se trata de una reconstrucción a través del tiempo, donde ella no cuenta con la mirada adulta, rememorando lo que vivió en su infancia, “sino que regresa a ese punto de vista inocente, esa mirada de la niñez que contempla con perplejidad los acontecimientos”.

“Su literatura le debe mucho a este recurso excepcional de contar atrocidades que ocurrieron durante la revolución, con esa mirada indiferente, amoral, que no juzga: la de los niños, lo cual propicia que muchos de sus textos resulten doblemente estrujantes: por lo que están contando y por la forma en que los niños ven eso con relativa indiferencia. Esa antinaturalidad se ha convertido en su naturalidad”.

Juan Villoro centró gran parte de su conferencia en el libro Cartucho: relatos de la lucha en el norte de México, donde se encuentra todo un universo narrado con la mirada infantil de niños que juegan con los cadáveres, que hacen travesuras en las trincheras y se divierten de ese modo, “porque esa aberración se ha convertido en el orden que ellos conocen, tal y como hoy podemos leer crónicas de niños que juegan con casquillos de balas del narcotráfico encontradas en las calles, lo cual hace doblemente grave esa circunstancia”.

Otra de las características de la literatura de Campobello, en especial de la Revolución mexicana, está vinculada con los detalles cotidianos, nimios, aparentemente insignificantes y que le dan una fuerza especial a la literatura; con lo cual el mundo de Cartucho, si bien es visto de manera esquinada y desde la ventana de una niña, nos lleva también a estos detalles domésticos.

Contra el olvido

Si bien hoy se reconoce a Nellie Campobello y a su obra, durante décadas se produjo un largo silencio a su alrededor, más allá de que, en su momento, recibiera el impulso de personalidades significativas de la literatura mexicana, como Germán List Arzubide o el mismo Martín Luis Guzmán.

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“Es imposible decir por qué un libro de gran calidad permanece como un clásico secreto y luego sale a la luz o por qué un libro que ha sido inmensamente popular, desaparece repentinamente del gusto de los lectores. Sabemos que los clásicos no dependen de sí mismos, sino de la recepción que tienen, de la gente que los convierte en materia viva y decide que esos libros continúen expresando sus mensajes”.

Como una manera de entender las razones del olvido de la obra de Nellie Campobello, en particular de Cartucho, Juan Villoro aventuró cinco conjeturas: la primera, su composición formal, porque no pertenece a ningún género definido, son materiales muy breves, prosas sueltas, todas basadas en hechos reales, pero recompuestas en función de un libro fragmentario.

“Es una condición híbrida, porque están entre la crónica y la ficción: todo parece ser verdadero, pero es la mirada de una pequeña reformulada mucho después por una adulta, de modo que algo se pudo haber perdido en el camino o algo haberse modificado”.

Juan Villoro
“Es una condición híbrida, porque están entre la crónica y la ficción: todo parece ser verdadero, pero es la mirada de una pequeña reformulada mucho después por una adulta, de modo que algo se pudo haber perdido en el camino o algo haberse modificado”.  Foto: Cortesía

La segunda razón que encuentra el escritor es que se trata de un libro “militantemente villista”, donde intenta humanizar a la División del Norte y demostrar que el propio Villa no es un simple bandido o un simple cuatrero, al grado que llega a usar la palabra con orgullo, “como hoy utilizamos la palabra chilango o gay, que en un principio fueron ofensivos, pero una comunidad se apropia de ellos”.

Además, Nellie Campobello no participaba de manera muy activa en la vida literaria mexicana, esa no era su profesión. A partir de 1925, a sus 25 años, se convirtió en una bailarina y coreógrafa profesional de bastante éxito y esa fue la trayectoria que cultivó con mayor fuerza.

“Un elemento decisivo es el machismo que ha dominado la cultura mexicana durante mucho tiempo y la poca importancia que se le ha dado a la voz de las mujeres; el quinto elemento sería la extraña mirada impasible de los niños para contar la violencia. Esta relación con la guerra, que asombra y conmueve, estando los primeros lectores cerca de la revolución, quizá no entendieron esa estética fúnebre que para algunos podría indicar que se burlaba.

“Estamos ante uno de los documentos más dramáticos de la violencia en México y, parte de ese dramatismo, se expresa por la mirada infantil que lo ve como algo común. Hay ese doble horror: lo que pasa y que eso le resulte indiferente a los niños”, enfatizó Villoro.

Sin embargo, Cartucho logró sortear los laberintos del olvido y se mantiene a la espera de muchas lecturas, al ser la historia de una revolución donde los grandes protagonistas, los generales, son tan importantes como las personas cuyo nombre se ignora.

“De hecho, quien le da título al libro no es Pancho Villa, no es Felipe Ángeles, no es el general Fierro, sino alguien cuyo nombre se ignora y del que sólo se conoce el apodo, Cartucho, esa circunstancia anónima que ha acompañado todas las guerras es la que rescata Nellie Campobello”.

Nellie Campobello: infancia y Revolución, la mirada marginal se encuentra disponible en el Canal de YouTube de El Colegio Nacional: elcolegionacionalmx.

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