Néstor Luján

Néstor Luján y la alegría de vivir y leer

Podía explayarse Luján refiriendo los platos preferidos de los señores árabes de La Alhambra, imaginando los banquetes y los convites de Leonor de Aquitania, el odio contra el ajo de la reina Isabel de Castilla –lo cual la convertiría, según mi criterio y, dicho sea de paso, en sospechosa de vampirismo–.

Ciudad de México, 15 de octubre (MaremotoM).- Hace pocos días, mi amigo Xavi Casadesús me comentaba que Néstor Luján fue casi un habitual de TV3 durante los años ochenta. El tema recurrente habría sido el de la gastronomía. No en vano había publicado varios libros, hoy referentes de esta cortesana especialidad, como una Historia de la cocina española, de 1970, en colaboración con Joan Perucho; La cuina catalana, de 1982 y la Historia de la Gastronomía (1988), entre otros.

Podía explayarse Luján refiriendo los platos preferidos de los señores árabes de La Alhambra, imaginando los banquetes y los convites de Leonor de Aquitania, el odio contra el ajo de la reina Isabel de Castilla –lo cual la convertiría, según mi criterio y, dicho sea de paso, en sospechosa de vampirismo–.

Mil y una anécdotas sabrosas que la escritura preciosista y milimétrica de Néstor Luján desgrana gloriosamente, con un sentido del humor finísimo, malicioso e hilarante, sostenido a lo largo de unas páginas que el lector profano devora con absoluta felicidad.

Néstor Luján
Mil y una anécdotas sabrosas que la escritura preciosista y milimétrica de Néstor Luján desgrana gloriosamente. Foto: Cortesía

Sin embargo, a la hora de las recomendaciones, el canon imprescindible de obras de Luján se compone de cuatro fastuosas novelas históricas en catalán que constituyen para mí, una de las cumbres más elevadas de la literatura en esta lengua minoritaria, pero de antigua y rica tradición y que sin duda pueden codearse con las mejores páginas de la literatura universal escritas a fines del siglo XX: Estamos hablando de Els fantasmes del Trianón; La folla jornada, Casanova o la incapacitat de la perversió y A Mayerling, una nit

En la primera, la supuesta aparición del fantasma de la reina María Antonieta a unas turistas inglesas en 1901, en pleno Versalles, motiva cincuenta años después las intensas pesquisas de un grupo de excéntricos que intenta reconstruir las condiciones necesarias para una nueva aparición de la desafortunada soberana.

En el camino, y con un brillo excepcional, la pluma de Luján se pasea por unos escenarios laberínticos situados en la amplitud de dos siglos de historia acumulada, haciendo brillar los viejos rencores de la aristocracia contra aquella burguesía que, aliada con el pueblo y guillotina de por medio, supo arrebatarle el poder, aunque no las ínfulas.

En la segunda, Luján nos acerca al mundo de Wolfgang Amadeus Mozart y las circunstancias joviales y festivas que rodearon el estreno en Viena de las Bodas de Fígaro, obra maestra de Beaumarchais que, debido a su carácter revolucionario, había sido prohibida en Francia.

La prosa de Luján nos convierte en testigos de la picaresca de los artistas italianos que intentaban ganarse la vida en la capital del Imperio austrohúngaro; del idilio fogoso y poético entre Mozart y la cantante italo-inglesa Nancy Storace, de 21 años, que es acosada a su vez por un Lord inglés que la persigue por los escenarios de media Europa –sentándose siempre en la primera fila de los teatros, haciéndole llegar ramos de rosas a su camerino– y que no titubea a la hora de retar a duelo a cualquier posible pretendiente de la musa; de la inquina de Salieri contra el genio de Salzburgo y, cómo no, las intrigas políticas de la época, que en conjunto, sazonan una obra fresca, jovial y de deliciosa lectura.

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En la tercera y continuando con aquel siglo XVIII aventurero y vital, la presencia del gran Giacomo Casanova en Valencia y Barcelona, documentada en 1768, cuando intentaba organizar células francmasonas, sirve de pretexto a Luján para internarse en la vida cotidiana, las costumbres y los conflictos latentes en la Cataluña de finales del siglo XVIII, a la luz del vigor, la inteligencia, la ilustración y la picardía del veneciano más ilustre de todos los tiempos, con permiso de Vivaldi.

En una Cataluña gobernada con puño de hierro por un Capitán General que tiene de amante a una escandalosa cantante italiana, Casanova se mueve en los círculos clandestinos de la resistencia intentando no llamar la atención, sin conseguirlo. Es encerrado en la prisión de la Ciutadella, de amargo recuerdo para los catalanes, pero se escapa protagonizando una fuga trepidante que no lograría igualar el Tom Cruise ni con toda la pirotecnia y los artificios de Hollywood.

En la cuarta, Luján nos adentra en la intimidad de la corte de los Habsburgo de Viena para abordar el mayor misterio del siglo XIX: la muerte en extrañas circunstancias del heredero del trono del Imperio Austrohúngaro, el archiduque Rodolfo, a la edad de 31 años, producida en el pabellón de caza de Mayerling, a las afueras de Viena, la noche del 29 al 30 de enero de 1889.

Rodolfo era el único hijo varón del viejo y prudente emperador Francisco José y de su esposa, la Emperatriz Elisabet, conocida popularmente como Sissí, la cual, más tarde, sería asesinada en Ginebra.

¿Se trató de un suicidio? ¿Un asesinato? ¿Un complot extranjero o un crimen de estado? Junto al cadáver de Kronprinz, además, fue hallado el cuerpo sin vida de su joven amante, Mary Vetsera, de 17 años, lo cual agregó dramatismo e incertidumbre a una situación ya muy grave. Durante muchos años circularon diferentes y contradictorias versiones de lo sucedido en ese pabellón de caza, lo cual ofrece a Lujan la ocasión de entrar en esta arena y echar a volar su propia imaginación. En un ejercicio de imaginación histórica impecable, el escritor catalán se permite recurrir ni más ni menos que a Sherlock Holmes y a Hércules Poirot, los grandes detectives creados por Conan Doyle y Agatha Christie, para que ayuden en las pesquisas y resuelvan este espinudo misterio. Fiel a su estilo, Néstor Luján nos revela una ciudad vital y exuberante, y nos entrega al menos dos personajes inolvidables: El joven conde húngaro Ferdi Orscy y la bellísima y encantadora Mizzi Caspar, cortesana de lujo y secreta confidente de la policía.

Al leer esta gran novela, el lector va pasando las páginas con sumo placer y rapidez, y cuando se comprueba que se van acabando las páginas, se siente la nostalgia del inminente final. Así de placentera resulta la lectura.

Sin duda, podemos afirmar que pocas veces la erudición se pone tan dócilmente al servicio de la inteligencia, la creatividad y un humor desatado, para conseguir modelar una obra capaz de reconstruir en profundidad los escenarios, el lenguaje y los colores propios de las épocas descritas y en donde los verdaderos protagonistas son los lectores, quienes disfrutan vivamente de un paseo por la historia en donde nadie sale indemne: la ambigüedad y la triste belleza de la condición humana, con sus luces y sombras, con su gloria y sus desvaríos, palpita en una escritura magistral al alcance sólo de maestros egregios y singularísimos como Néstor Luján, nacido en Mataró en 1922 y fallecido en Barcelona en 1995. ¡Feliz centenario, Maestro!

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