No es con Andrés Manuel López Obrador

Ciudad de México, 24 de abril (MaremotoM).- México es un país de salvajes principalmente porque está habitado por salvajes. Hay una curiosidad intrínseca al comportamiento de los mexicanos que va desde la incredulidad, pasa por la risa y muchas veces termina en un grito de horror. En México los salvajes viven en todas las esferas sociales, hay salvajes pobres, salvajes ricos y cada día en más medida salvajes clasemedieros. Cuándo empieza la famosa cantaleta de “es que en países desarrollados no…” la gente se refiere, aunque no lo sepa, a que en la mayoría de esos países desarrollados la clase media suele ser civilizada y eso funciona como un polo que condensa y dispersa el salvajismo de quién no tiene nada y de quién lo tiene todo.

El verdadero fracaso en México proviene de la clase media. No se puede exigir nada a los que sobreviven con migajas y tampoco se le puede pedir empatía a quien le ve un precio a todo por el simple hecho de que puede pagarlo. La fortaleza de las naciones (entendiendo naciones como conglomerados sociales que viven en una supuesta armonía legal) proviene de su clase media y la capacidad que esta tiene para acceder a la cultura y el conocimiento para mediar su comportamiento. Un país donde la clase media se comporta como salvajes es una nación que no puede salir de donde está (México) o que se dirige rápidamente al caos (USA).

Voté hace cinco meses por Andrés Manuel López Obrador en la que ha sido posiblemente la decisión más difícil que he tenido que tomar en mi vida electoral que se compone de la elección en el 2000, 2006, 2012 y la última en 2018. A cuestas cargo un montón de muertos y malos gobiernos. Fui partícipe de un país que se fue degradando con el cinismo de Vicente Fox, las ínfulas de grandeza de Calderón y finalmente el descarado fracaso de Peña Nieto. En retrospectiva fue claro que estos tres proyectos perseguían un número de directrices similares donde el énfasis fue hacia el marketing político y los resultados fueron magros si no catastróficos. Este país está en ruinas, si no económicas como dirán los defensores de estos gobiernos (aún sigo sin entender bien a bien de donde se les construye esta idea ridícula) si socialmente; este es un país donde la impunidad y la corrupción avanzó dramáticamente hasta volverse visible. Un país donde se inicio robando unos cuantos pesos y se acabó sustituyendo quimioterapia por agua con sal en hospitales públicos. Este es el México donde había que buscar y hacer investigaciones para encontrar las complejas redes de corrupción y que ahora vive con las fechorías dramáticas a la luz pública y la impunidad en declaraciones abiertas y retadoras que nunca encuentran ningún tipo de respuesta.

Voté por AMLO porque era la única manera de decirle que no a ese proyecto de 18 años si lo consideramos inconexo con las formas y los fondos anteriores o de 80 años si entendemos que desde el carrancismo hasta el peñanietismo el comportamiento del gobierno en México es el mismo: corrupción, confusión, violencia y elecciones. Aquí es donde empieza el ridículo salvajismo de la clase media en México. La defensa de Anaya o Meade como candidatos viables proviene de una ceguera absoluta y un cinismo recalcitrante. La declaración es absurda “esos que si son los mismos es posible que no sean los mismos” frente a un candidato mesiánico y aletargado que en sus formas es terrible pero en sus hechos, pues nada porque aún no había hechos que considerar. Voté por AMLO a pesar de la persona que es y lo monstruoso que podría resultar con la certeza de que votar por Anaya o Meade era decir abiertamente que estaba de acuerdo con los últimos 18 años de un país que cuenta sus muertos en cientos de miles y su corrupción en miles de millones. Así de simple, yo no puedo vivir con eso.

No hay una figura más polarizante que AMLO. De hecho el diseño completo de su estrategia política es polarizar hasta que todo se convierta en una decisión dura y simple “estás conmigo o estás contra mi”. Sin embargo es claro que esta última elección la ganó en la mesa de sus nuevos colaboradores. Donde antes estuvieron primordialmente los Padierna y los Batres ahora se sentaron los Clouthier y los Levy. ¿A qué conclusión llegaron? A que había temas donde se podía participar y temas que no deberían ser tocados ni con el roce del pétalo de una flor de jardín. Había que arropar la polarización con una capa de pura política. Se alejaron del PRD por la toxicidad inherente al partido, se acercaron a los evangélicos por votos, a los movimiento por votos y al partido del trabajo por su capacidad para caminar las calles a cambio de no ser nunca más un partido a punto de desaparecer. Se calcularon los números, se analizaron las tendencias y se dibujó un plan a prueba de fallas: utilizar a la clase media como catalizador de la polarización mientras se generaba una guerra social contra la parte alta de la cadena y se amalgamaba la fuerza que siempre tuvieron en la parte más baja. Juego de números frente a confrontación. Perder lo menos para intentar ganar lo más. Funcionó.

Pensar que el equipo de AMLO no sabía que el PES desaparecería y que su primer acto de “imparcialidad electoral” sería dejar que el INE hiciera su trabajo es ser ingenuos. Tratar de separar la religiosidad de la base dura electoral por la importancia de parecer inerte al respecto es ser ingenuo. Asumir que la guerra contra el robo de combustible en Pemex no sería la piedra angular de una batalla por el sentido nacionalista del consumo de hidrocarburos y la recuperación del control de los frutos de Pemex es ser ingenuo. Sumar todos esos pequeños gestos de ingenuidad y convertirlos en la rabia que aborda la clase media y media alta de México en este momento pasa de la ingenuidad al salvajismo.

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Esto puede parecer una defensa de AMLO, no lo es. El presidente debe ser medido por sus aciertos y errores en la magnitud que estos generen resultados buenos o malos. Si un sexenio se compone de seis años de gobierno y se fija la periodicidad anual para evaluar entonces evaluemos. Pero el México hoy no es ese evaluador reacio y comprometido socialmente. De hecho el México de hoy está compuesto por salvajes que han pasado de la pasividad social que les permitía su status quo a iracundos críticos de un gobierno que ni los escucha ni los atiende. Más de la mitad de los que hoy gritan a los cuatro vientos sólo criticar a un gobierno como es su derecho guardaron silencio durante la descomposición social que nos trajo hasta aquí. Perdieron el interés rápidamente en desgracias como Ayotzinapa, vergüenzas como la quimioterapia falsa y agravios como el Chapo Guzmán y la incapacidad del estado para mantenerlo tras las rejas.

Perdieron el interés en semanas a lo mucho, nunca estuvieron comprometidos cinco meses con ninguna de los horrores que componen este país. Jamás preguntaron por Tamaulipas o por el indecente número de asesinatos a mujeres o periodistas. Lo más peligroso de esta actitud es la polarización con la que se acercan al tema. Lejos de pensar en el escenario que vive el país reducen todo a lo que escuchan por ahí o lo que piensan que entienden. Este ejercicio social debería servir para crear una sociedad más enterada y civilizada, pero en realidad sólo ha servido para ver el análisis más ridículo de un presidente incómodo que uno pudiera imaginar. Se sienten demócratas alabando a Obama y en realidad nos parecemos más a simios defendiendo a Trump.

En cinco meses he visto “despertar” a más ciudadanos que los que vi indignados durante 18 años. Esa es una verdad y cualquiera puede corroborarla. Solo viajen seis años al pasado de las redes sociales de estos ciudadanos socialmente preocupados, viaje y vea la intensidad con la que trataron temas de mucho más agravio que los ocurridos en los últimos cinco meses. Si la intensidad actual supera, siquiera, en un 30% a la intensidad con la que se manifiestan hoy estadísticamente hay algo terrible detrás. Porque si la tendencia es esa significa que hay algo que no nos gusta en ese ser humano, en los seres humanos que lo acompañan o en los seres humanos que está beneficiando o intentando beneficiar. Porque esa rabia no es civilizada, esa rabia es de salvajes a punto de quemarlo todo si alguien les da el combustible, la mecha, la chispa y la capacidad de pasar por ciudadanos preocupados en el inter.

Votar por AMLO ha sido decepcionante. Pero lo ha sido desde el día en que tuve que elegir a un hombre que no había dado señal alguna de ser capaz de gobernar para no darle continuidad a una banda de asesinos y corruptos. Desde el día en que este país se convirtió en la cosa horrible que es hoy en día y donde el silencio cómplice de los que votamos en todas esas elecciones se erige como un monumento a nuestra propia vergüenza. Somos una fosa clandestina donde cerca de 250 mil personas se presumen muertas o desaparecidas. Somos el país con más corrupción a nivel global entre las naciones que viven bajo un régimen democrático. Este es el país donde las minorías sociales viven con miedo y un pánico que la mayoría privilegiada decide ignorar. El México en que vivimos es conocido por el narcotráfico como piedra angular de la realidad económica y social. Esa es una realidad. Si comparamos esa realidad con la posibilidad de que AMLO intenté reelegirse, o que AMLO intente militarizar el país o que AMLO le abra el mundo a los envangélicos; si ponemos de un lado todo lo que AMLO puede intentar aún no pesa nada en comparación con lo que ya le hicieron a este país y de lo cuál somos cómplices silenciosos y pasivos.

Chairos o Fifís estamos hasta el cuello de mierda. Si unos cargan las posibilidades terribles de AMLO los otros cargan las realidades horribles de los tres anteriores. Si se levanta un dedo para decirle a alguien “Amlover” del otro se levanta para decir “Calderonistas”. Porque si permitir cinco meses de gobierno de AMLO genera gritos de renuncia, el silencio guardado mientras saqueaban y mataban es indignante, ridículo e insultante. La puerta está abierta, pero si usted lee aquí una defensa a una persona y eso lo hace enojarse genuinamente es posiblemente se deba a que usted odia a esa persona como nunca odió a nadie de los que ocuparon ese puesto anteriormente. SI ese es el caso, usted es un simple salvaje.

One Comment

  1. Dígame usted por favor: Por qué siempre q se hace una observación al INUTIL q ahora esta a cargo del Ejecutivo, sus seguidores asumen q los q reclamamos nunca le reclamamos a los gobiernos anteriores? Yo desde q pude darme cuenta de las injusticias q había en el país y tuve la capacidad de ir a una marcha (eso empezó con la matanzas de Acteal) he ido y le he reclamado a cada gobierno federal. Al pasado desde la toma de poder fui agredida con gas pimienta, e incluso fue a varias marchas para pedir la renuncia de EPN, y no se diga para pedir justicia por los niños del ABC, por los 43 desaparecidos, q por cierto fue su este tipo al q defiende (xq SI lo esta defendiendo), sí el sr. López Obrador, quien puso a Abarca como Presidente Municipal en Ayotzinapa… No somos, ni seremos amigos en facebook, y NO podra corroborar todas mis publicaciones en contra de los pasados gobiernos.
    Usted dice por ahí
    ‘…frente a un candidato mesiánico y aletargado que en sus formas es terrible pero en sus hechos, pues nada porque aún no había hechos que considerar. Voté por AMLO a pesar de la persona que es y lo monstruoso que podría resultar…’
    SI HABIA HECHOS Q CONSIDERAR Y MUCHOS… Le recuerdo q fue gobernador del DF del 2000 al 2005. Y desde ahi ya se podia ver su desempeño.
    Dicen q NO se le ha podido comprobar nada de sus actos corruptos de entonces, pero POR FAVOR…
    Claro q se puede ver q el caso de ‘El señor de las ligas’ hay dos opciones: 1.- o lo sabia y es igual de corrupto q Bejarano… 2.- o es un reverendo pentonto q no se puede dar cuenta de la corrupción q están ejerciendo sus mas allegados.
    No le decía nada el q haya asesinado a su hermano cuando adolescente? Y q su hermano Arturo lo haya calificado de tirano, e incluso diga q 4 de sus 5 hermanos NO LO APOYABAN.
    Q no haya habido cuentas claras de los dineros del distribuidor San Antonio; q ya se estaba rodeando de todos los corruptos del PRI, Bartlet y Napito… Esos nombres no le saltaban? Q SI hubo muchos secuestros en el DF mientras él estaba a cargo de esta ciudad, y fue cuando se hizo una gran marcha de blanco y q él la calificó de marcha fifi. Q cuando mataron al hijo de Alejandro Martí, el imbecil este se atrevió a decir ‘Un fifí menos’… cuando era un NIÑO (ahora d risa q defienda a su hijito diciendo ‘#Conlosniñosno’ xq le dicen Chocoflan… POR FAVOR!
    Y PUEDO SEGUIR, pero me queda claro q no hay peor ciego q quien no quiere ver.
    Somos muchos los q sabiamos y sabemos q TODOS los políticos mexicanos son unos PARÁSITOS. Pero q éste q está actualmente en el gobierno es el peor, x dárselas de buenito y decentito…
    El hecho de q estemos en su contra, no quiere decir, en lo mas mínimo q estemos a favor de los q salieron.