Coronavirus

¡No es Pearl Harbor, idiota!

Teorías conspirativas aparte, habría que aclararle al bueno de Trump y a su séquito de derechistas de “la gripecita”, que aquí no hay ninguna guerra en curso, ya que el arsenal nuclear y las armas que han comprado hace unos días a mansalva en los supermercados no podrán librarlos del pecado de lesa humanidad que vienen cometiendo desde 1980: es decir, la destrucción sistemática del estado de bienestar surgido luego del fin de la Segunda Guerra Mundial, que los ha llevado a esta catástrofe.

Ciudad de México, 7 de abril (MaremotoM).- El gobierno estadounidense y la prensa occidental que le hace coro, han bautizado a esta semana de enfrentamiento con el coronavirus como “un nuevo Pearl Harbor”. Adictos a los grandes titulares y las ampulosas descripciones heroicas de la historia de la “gran nación americana”, describen los eventos que están ocurriendo en EEUU en términos militares, como si se tratara de una guerra contra un enemigo invisible a la que hay que ganar con “sangre, sudor y lágrimas”.

El drama que oculta esta descripción falseada tiene más relación con The Walking Dead que con Tora! Tora! Tora! (sabrán disculparme los más jóvenes la alusión a un esperpento cinematográfico estrenado en 1.970 que no tienen ningún motivo para ver). Es demasiado simple describir esta historia en términos militares. Pero pega. Hoy la señora de la carnicería me dijo muy convencida que el virus es “un invento chino para acabar con EEUU y de paso liquidar a los viejos, tal y como lo pidió el FMI”, conclusión a lo que llegó luego de una curiosa ensalada de noticias que la han dejado más desconcertada que coronavirus en cuarentena. “Ahora” remató la señora “los chinos están comprando todas las empresas estadounidenses a bajo costo y listo, se viene el comunismo”. Un argumento un poco más sofisticado en la misma línea leí hace unos días en un grupo de whatsapp del que huí despavorido. Si hay algo que prolifera en medio de esta epidemia es la confusión informativa.

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El capitalismo, en su versión más depredadora, considera el desastre como una oportunidad para generar nuevas ganancias. Foto: Cortesía

Teorías conspirativas aparte, habría que aclararle al bueno de Trump y a su séquito de derechistas de “la gripecita”, que aquí no hay ninguna guerra en curso, ya que el arsenal nuclear y las armas que han comprado hace unos días a mansalva en los supermercados no podrán librarlos del pecado de lesa humanidad que vienen cometiendo desde 1980: es decir, la destrucción sistemática del estado de bienestar surgido luego del fin de la Segunda Guerra Mundial, que los ha llevado a esta catástrofe.

No hay aquí ningún Pearl Harbor, boys. Sólo hay un país con millones de habitantes sin hospitales públicos, un estado que despidió hace apenas unos meses a los únicos especialistas que tenía en control de pandemias, un sistema de salud que cobra 3.500 dólares (como muy barato) por hacer el test para ver si tenés coronavirus y que si te lo hace el estado y te da positivo, te dan una palmadita en la espalda y te dicen “cuídese, está usted contagiado, quédese en casa” y que pase el siguiente, tal y como lo han denunciado prestigiosos médicos e investigadores durante los últimos días.

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No hay ninguna guerra aquí más que la que libraron de forma sostenida los gobernantes estadounidenses contra su propia población durante los últimos 40 años, guerra a la que lograron arrastrar con éxito a gran parte del mundo occidental que siguió sus pasos y que hoy enfrenta con gravedad las consecuencias.

No hay otro ataque aquí en curso que no sea el que ustedes mismos generaron destruyendo la salud pública, privatizando hasta los análisis de colesterol y dejando sin cobertura mínima a millones de trabajadores con tal de abaratar sus costos laborales.

Las bombas no caen hoy sobre Nueva York, sólo caen las consecuencias de las políticas que han llevado a cabo sus dirigentes durante las últimas cuatro décadas. Y como no hay guerra en curso tampoco habrá vencedores, aunque sí muchos vencidos.

Hoy un abogado de esos que nunca faltan presentó una demanda en EEUU contra China por 20 billones de dólares por haber diseminado el virus. Suerte con eso. Suerte también con toda la parafernalia guerrera que están desplegando para tratar de ocultar que ni siquiera tienen fábricas de mascarillas en EEUU, ya que sus propios empresarios trasladaron a China toda su producción hace ya unas cuántas décadas, porque el supuesto “comunismo” les garantizaba salarios bajos, cero sindicatos y ninguna ley de protección a los trabajadores. Y ahora se quejan de que tienen que andar arrastrando la escupidera para que China les mande un par de aviones con máscaras y alcohol, con chalecos y medicamentos, porque todo, absolutamente todo lo que necesitan tanto en Europa como en EEUU se fabrica allá. Suerte también con eso.

Curiosa guerra esta que se libra contra un enemigo invisible que no tiene capitán ni generales pero sí muchos soldados y que depende para ser ganada de quienes son sindicados en el imaginario occidental como los principales enemigos.

No, camaradas, no se equivoquen, no es Pearl Harbor lo que están viviendo. Es sólo el episodio final de The Walking Dead que todavían no vieron y que yo, esta noche, les estoy espoileando.

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