Diego Rodríguez Landeros

No hay carestía del agua, hay malos usos: Diego Rodríguez Landeros

“Hay un caso en el Estado de Puebla, que es una zona muy importante, en la sierra nevada del Valle de México y ahí la compañía Bonafont se ha adueñado de los manantiales. Tienen una frase en el pueblo que es adecuada: no es sequía, es saqueo”, agrega.

Ciudad de México, 23 de agosto (MaremotoM).- El agua. Los drenajes. Ese líquido elemento que siempre estaba presente, de pronto se ha hecho escaso. Unos ensayos sobre el tema consolidan la honda preocupación por la que atraviesan los luchadores por el medio ambiente. ¿Cómo ha sido la historia del agua en la cuenca del valle de México?

Diego Rodríguez Landeros cuenta en Drenajes (Almadía) la intrincada red por la que diversos flujos narrativos cuentan, desde múltiples perspectivas y tratamientos, esa historia.

El insospechado vínculo entre el canal de desagüe que atraviesa el municipio de Ecatepec y un consorcio editorial global, las acciones de resistencia que varios pueblos del valle de México sostuvieron ante los intentos de acumulación del agua de la antigua Tenochtitlán, la caza de una mítica criatura en el Texcoco contemporáneo, el desastre neoliberal que ha traído despojo y contaminación a nuestros cuerpos acuíferos, son palpable ejemplo de las maneras en que la escritura se puede decantar en postura política y de cómo la ficción logra dotar de claridad a los oscuros eventos de una turbia historia.

Con una capacidad extraordinaria de tender relaciones, Rodríguez Landeros logra en cada uno de estos textos sorprender al lector con el descubrimiento de que, en efecto, existe un hilo secreto capaz de vincularlo todo: una tubería subterránea que une las aguas íntimas de nuestros hogares con un pasado lacustre y el futuro grandilocuente de un quimérico proyecto de nación.

ENTREVISTA EN VIDEO A DIEGO RODRÍGUEZ LANDEROS

“Yo no soy la mejor persona para responder qué nos va a pasar a todos con el agua. No hay carencia del agua. Yo creo que todo se juega en el campo de los conceptos y de los nombres. No hay carestía del agua, hay malos usos. Los malos usos nos están llevando a un punto de colapso civilizatorio”, afirma el autor de Drenajes.

“Hay un caso en el Estado de Puebla, que es una zona muy importante, en la sierra nevada del Valle de México y ahí la compañía Bonafont se ha adueñado de los manantiales. Tienen una frase en el pueblo que es adecuada: no es sequía, es saqueo”, agrega.

El libro es una verdadera crónica del agua, que analiza un tema perentorio y refleja la gran calidad de los cronistas y ensayistas mexicanos.

Diego Rodríguez Landeros
Editó Almadía. Foto: Cortesía

“México es un país de cronistas. Hace poco tuve el privilegio de ser jurado del Premio de Bellas Artes Carlos Montemayor y hay una disposición de la gente que escribe crónica que sale a enfrentarse a la realidad mexicana que urge en nuestro ejercicio literario”, afirma Rodríguez Landeros.

Te puede interesar:  RESEÑA | Nosotras, de Suzette Celaya Aguilar

La construcción de Drenajes se debió a un impulso autobiográfico. El autor proviene de Mazatlán, una ciudad con mar y la convivencia con el agua fue muy fuerte. Vino a estudiar Filosofía y Letras a México cuando tenía 18 años y el cambio de paisaje para él fue abrumador.

“Lo tomé como un hecho natural y lógico, hasta que en poco tiempo me di cuenta de que se da por sentado de que México es un lugar sin agua, cuando de pronto estamos asentados sobre cinco lagos. La posibilidad de poder ser afectado por ese cambio ecológico tan tremendo. Te das cuenta de que es una historia que se puede contar, que tiene protagonistas y víctimas, que son las poblaciones originarias”, afirma.

Diego Rodríguez Landeros
El libro ya está también en plataformas digitales. Foto: Cortesía

“Me pareció cuando lo empecé a atisbar, algo que me costó 10 años, que son factores muy potentes”, agrega.

La cuenca del valle de México era motivo de orgullo, ahora es un objeto de abuso y de peligro para la población. “También tiene ejemplos de mucha resistencia. La investigación me ha llevado a conocer regiones muy particulares de la cuenca, sobre todo en el oriente, donde se da a el caso del pueblo de Atenco, que son gente que sabe que el territorio es vida. No se defiende propiedad privada, se defiende el agua y la vida”, expresa.

“En el último ensayo en particular, en la visita a Texcoco, en el cual la tradición y la bioculturalidad relacionada con el agua sigue viva”, agrega.

El drenaje o el desagüe forma parte de una política de la vida y de la naturaleza, lleva 500 años y en el lapso de vida de la cuenca es diminuta.

Diego Rodríguez Landeros
Me gustaría que el libro llegara a la gente de a pie, que podemos cambiar las cosas radicalmente. Foto: Cortesía Facebook

“Creo que los factores antropogénicos son débiles y precarios, pesen a que nos hacen creer que vivimos en una especie de seguridad civilizatoria urbana”, agrega.

En Chalco se han estado haciendo pozos y el terreno se hunde, pero en una especie de venganza ecológica, el agua vuelve y la zona se inunda.

“Yo pienso en la tradición latinoamericana, cuando el boom estuvo impregnado de dictadores. Me llama la atención esos grandes personajes llamados villanos, los tiranos, que siguen haciendo cosas y ojalá la literatura los siga iluminando”, dice.

“Me gustaría que el libro llegara a la gente de a pie, que podemos cambiar las cosas radicalmente”, afirma.

“Esto empezó siendo una investigación literaria y libresca, se fue transformando y me ha permitido ir a lugares, descubrir que en la cuenca de Texcoco hay cuerpos de agua y personas que se dedican a cuidarla”, concluye.

Comments are closed.