Juan Pablo Ramos Monzón

“No nos podemos despegar de lo que sucede en la colonia de al lado”: Juan Pablo Ramos Monzón

Iban con su esposa a la casa de un amigo por la Colonia Chapultepec, cuando dos o tres asaltantes los cercaron y a él le dieron un “piquete” debajo del pecho. Siempre uno lee las noticias de la violencia, pero pocas veces le toca a uno. Realmente, fueron días angustiosos hasta que Juan se salvó (sobre todo por su condición física) y hoy, como un verdadero sobreviviente, nos cuenta cómo ha sido y qué espera de la vida.

Ciudad de México, 27 de abril (MaremotoM).- Conocí a Juan Pablo Ramos Monzón cuando él sacaba unos cuantos años atrás la revista Cletofilia. Me había convocado, merced a mi buen amigo Juan Pablo Proal, a ser columnista de la publicación. En esos tiempos coincidía con Armando Vega Gil en unos cuantos números que eran novedosos, teniendo en cuenta sobre todo que cuestionaba a los ciclistas cómo pararse frente a una sociedad.

Eran los estertores de una industria editorial de la que yo había sido protagonista y algunos de los proyectos a la que nos había convocado Juan, ya no pudieron ser ciertos.

Pero siempre quedó una buena relación y mi admiración por cómo él seguía apuntando su “vicio ciclístico” y darle energía a todos sus sueños.

No podría decir que somos amigos, pero tengo una gran simpatía por él y por todo lo que hace.

Hace unos meses, me enteré de algo terrible, un “accidente” lo había dejado casi en coma en la puerta de un hospital, casi al borde de la muerte, en alguien por supuesto que es recontrajoven.

Iban con su esposa a la casa de un amigo por la Colonia Chapultepec, cuando dos o tres asaltantes los cercaron y a él le dieron un “piquete” debajo del pecho. Siempre uno lee las noticias de la violencia, pero pocas veces le toca a uno. Realmente, fueron días angustiosos hasta que Juan se salvó (sobre todo por su condición física) y hoy, como un verdadero sobreviviente, nos cuenta cómo ha sido y qué espera de la vida.

Juan Pablo Ramos Monzón
Me ha costado trabajo entender que estuve muy cerca de morirme. Foto: MaremotoM

–¿Te sientes un resucitado?

–Sí, en cierta manera. Me ha costado trabajo entender que estuve muy cerca de morirme. Lo tuvo muy claro Mariana, mi esposa. Para mí fue el ataque, después sentir que me estaba durmiendo y luego desperté.

–Eres muy joven, tienes muchas cosas para hacer, ¿qué dijeron tus padres?

–Ellos están muy agradecidos porque no me haya muerto, lo vivieron muy mal, muy asustados. Ahora están muy bien.

–¿Qué dices de la inseguridad en la ciudad?

–Pues que creo que lo que me pasó es el resultado de muchas cosas que se han ido acumulando. No creo que exista la maldad en sí misma. Tenemos un país con muchas brechas socioeconómicas terribles, gigantescas, y que la mayoría de las soluciones son encerrarnos, protegernos, pero no encerrar esas brechas que hay. La policía que está investigando nos dice que probablemente estén en la colonia de al lado. No nos podemos despegar de lo que sucede en la colonia de al lado. Nos damos cuenta de que estamos todos en el mismo contenedor de la propia ciudad.

–Me sorprende que la policía no haya detenido a los que causaron el robo, de todos modos

–Seguro que hay corrupción y faltan muchas capacidades técnicas para poder atender a una ciudad con tantos casos. No los han agarrado en otras ocasiones, pero cuando pedimos la información, nos dimos cuenta es muy limitada esa tecnología de las cámaras en la calle. No tiene tecnología y esa tecnología existe. Hay cámaras que pueden reconocer el modelo del auto y la placa. Yo veo las soluciones por dos vías, una es la coercitiva y otra la preventiva. Se hacen muchas acciones de mejorar el espacio público en las zonas céntricas de la ciudad, pero en los barrios más marginados quedan así. Creces en un ambiente hostil y tu forma de relacionarte será hostil. Cuando fuimos al cine con Mariana, a dos semanas de estar en casa, nos tocó ver Joker y me quedó muy grabado que está muy clara esa descomposición. La persona que me enterró un cuchillo tiene un desorden que no podemos atacarla a balazos. No sé si nos querían hacer daño por diversión o no lo sé.

Te puede interesar:  Nacho Vegas presenta "El Don de la Ternura"
Juan Pablo Ramos Monzón
No creo que exista la maldad en sí misma. Foto: MaremotoM

–¿Vives ahí todavía?

–No quisimos pensar en el cambio de colonia ni de ciudad. Desafortunadamente esto está pasando en todo el país.

–Háblame de Cletofilia y dónde estás parado tú ahora…

–Bueno, tú conoces a Cletofilia, la empecé hace 11 años, con la intención de promover el uso de la bicicleta como modo de transporte, que es un medio muy democrático, amable con uno mismo y amable con el medio ambiente y con la ciudad. Es un medio muy noble, pero poco utilizado todavía. A lo largo de estos 11 años se formó una comunidad bastante noble. Esto de escribir es como ir lanzando botellas al mar, pero tú la sigues lanzando, ahora que ocurrió esto la marea regresó. Mucha gente que no conozco se acercó a la clínica a dar sangre.

–¿Primero fue revista?

–No, primero fue un blog, luego hubo una revista digital que editábamos en PDF. Estaban Fernando Cortés, Juan Pablo Proal, Ángel Gustavo Ruiz y Wenceslao Rodríguez y luego, gracias a Marco Bueninck, la sacamos en papel; fue un año muy intenso donde la revista se dio a conocer mucho. Luego de eso saqué durante dos números más a la revista, me endeudé por tres años con el banco y me di cuenta de que no podía seguir. Aprendí a ser más precavido, fue como pagar una maestría en una universidad cara. Luego continuó como un proyecto personal en Internet, que me sigue abriendo muchas puertas, gracias a eso conocí a mis socios actuales para hacer a Consultora en Movilidad Urbana. Se llama City Es. También me llaman marcas de bicicletas para que las represente.

Juan Pablo Ramos Monzón
Nosotros como editores tenemos que cambiar y adaptarnos. Foto: MaremotoM

–La cultura de la bicicleta está todavía muy verde… ¿qué pasa con la gente que pedalea?

–La gente busca mucha información, pero sobre todo en video o tips cortos. Nosotros como editores tenemos que cambiar y adaptarnos. Tenemos que dejar de ser tan románticos con la escritura, aunque hay mucha gente que también disfruta un texto largo.

–Hay muchas bicicletas aplicadas al trabajo

–Surgió un nuevo nicho de usuarios, una nueva especie de ciclistas. Es un boom. Ante la necesidad de empleo y de ingresos, esto fue gigantesco. Hay una fisioterapeuta que está haciendo su tesis en lesiones físicas de repartidores en bicicletas. Hay bicicletas que no son a la medida de los repartidores. El tema de los bicitaxis. Fueron una buena fuente de empleo, pero luego comenzaron a hacerse adultos y empieza a haber lesiones. Entonces se convierten en un mototaxi, pero es un peligro. Ahora hay un proyecto de que se conviertan en bicitaxis eléctricos, la Secretaría de Movilidad está apoyando eso.

–Bueno, pero uno tiene que ser responsable como usuario

–Eso sí. Ese es el problema que surgió. Las aplicaciones dicen que ellos no contratan a nadie y al mismo tiempo dicen que genera empleo. No pagan seguro. Sin esos trabajadores las aplicaciones no servirían. La ciudad también ha comenzado con el activismo, Bicitekas, que lo comenzó un periodista belga en México, ha marcado que el impulso de la bici es muy ciudadana.

Comments are closed.