Sandra Cisneros

No quiero ser cómplice de la impotencia: Sandra Cisneros

La escritora, que ha generado un fenómeno tal en torno a su literatura que hizo que en las más importantes librerías de los Estados Unidos se abrieran espacios para la literatura en español, dice no sentirse “representante de nada ni de nadie, no entiendo nada, ni siquiera a mí misma”.

Ciudad de México, 1 de marzo (MaremotoM).- “Es una traducción fresca y contemporánea, es un clásico de la literatura hispana en Estados Unidos, los temas que abarca son universales y cruzan fronteras, invita a lectores de cualquier edad y es una autora con una trayectoria impresionante que rinde homenaje a sus raíces

mexicanas en toda su obra”. Así presenta La casa en Mango Street, de Sandra Cisneros, con una nueva traducción de la también escritora Fernanda Melchor.

No siempre hemos vivido en Mango Street. Antes vivimos en el tercer piso de Loomis y

antes de allí vivimos en Keeler. Antes de Keeler fue en Paulina y de más antes ni me acuerdo, pero de lo que sí me acuerdo es de un montón de mudanzas. Y de que en cada una éramos uno más. Ya para cuando llegamos a Mango Street éramos seis: Mamá,

Papá, Carlos, Kiki, mi hermana Nenny y yo”, comienza la obra que la llevara a la fama a su autora.

La casa en Mango Street es una obra engañosa. Es un libro de cuentos cortos —a veces ni siquiera cuentos completos, sino bosquejos y viñetas de los personajes— que, como escribiera Sandra Cisneros, “forman una gran historia donde cada uno de los cuentos contribuye al todo, como las cuentas de un collar”. La historia está narrada usando un lenguaje que parece simple pero que posee la riqueza asociativa de la poesía, y en el que la jerga y el distanciamiento de la precisión gramatical contribuyen a su inmediatez. Quien narra es una jovencita —demasiado joven para saber que tal vez nadie la escuche jamás—, pero cuya voz resulta totalmente convincente, porque es la creación de una escritora madura y sofisticada. Por ejemplo, La casa en Mango Street parece deambular de un tema a otro: de los pelos a las caderas, de las nubes a los pies, de una tía inválida a una chica llamada Sally que tiene “ojos como Egipto” y cuyo padre la golpea a veces; pero esta aparente aleatoriedad oculta una ingeniosa exploración de temas de identidad individual y lealtad comunal, alejamiento y pérdida, fuga y retorno, el encanto del romance y el callejón sin salida de la desigualdad y la opresión sexuales.

Fue publicada por primera vez en 1984 y desde entonces ha recibido diversas distinciones, entre ellas: el Premio American Book de la Fundación Before Columbus (1985), el Premio Literario Lannan de Ficción (1991), la Medalla Nacional de las Artes otorgada por el presidente Barack Obama (2015) y el Premio PEN/Nabokov por Trayectoria en Literatura Internacional (2019). Ha sido elogiada por la crítica, admirada por lectores de todas las edades y traducida a una multitud de idiomas, convirtiéndose en lectura requerida en las escuelas primarias, secundarias y universidades en los Estados Unidos.

En la primera edición, la traducción estuvo a cargo de la escritora Elena Poniatowska. Sobre esta nueva traducción, Sandra Cisneros explica: “La palabra ‘orfebrería’ apareció en mi vida cuando trabajábamos en traer la traducción de este libro a su esplendor final y me parece que resume de manera precisa el proceso. Ante todo, debo agradecer a la artesana magistral de este trabajo, Fernanda Melchor, por poner su talento al servicio de un desafío como este y dar nueva vida a un libro con tantas traducciones”.

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La novela ha vendido más de seis millones de ejemplares desde su publicación inicial y en la actualidad sigue cobrando relevancia con diversas propuestas en puerta para nuevas adaptaciones. Actualmente la autora trabaja con el compositor Derek Bermel en The House on Mango Street, The Opera. Los preestrenos de la producción musical se realizaron en Yale y Chautauqua.

Sandra Cisneros nació en Chicago en 1954, la tercera y única hija de una familia de siete hermanos. Estudió en la Universidad Loyola de Chicago (Licenciatura en Letras Inglesas, 1976) y en la Universidad de Iowa (Maestría en Creación Literaria, 1978).

Ha trabajado como profesora y consejera de alumnos que abandonaron sus estudios, y como artista en escuelas enseñando escritura creativa en casi todos los niveles. Ejerció como reclutadora universitaria, administradora de las artes y escritora visitante en varias universidades, entre ellas la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Michigan en Ann Arbor.

Sandra Cisneros
La casa en Mango Street, editado por Penguin Random House. Foto: Cortesía

Entre sus libros figuran: El arroyo de la Llorona y otros cuentos (Vintage Español, 1996); un libro infantil, Hairs/Pelitos (Alfred A. Knopf, 1994); las novelas, La casa en Mango Street (Vintage Español, 2009) y Caramelo (Vintage Español, 2003) y el libro ilustrado ¿Has visto a María? (Vintage Español, 2014). Una casa propia: Historia de mi vida (Vintage Español, 2016) es una colección de ensayos personales y Puro Amor (Sarabande Books, 2018) es un cuento bilingüe que también ayudó a ilustrar. Entre sus libros recientes se encuentran un relato en español e inglés titulado Martita, I Remember You/Martita, te recuerdo (Vintage, 2021) y un poemario, Mujer sin vergüenza, que se publicará en 2022.

Cisneros dice estar muy preocupada por la situación actual de la cultura de origen mexicano y latino en los Estados Unidos, donde según su análisis, se vive “un tiempo de mucho miedo a raíz de la censura de nuestros libros y de nuestra literatura en las escuelas”, afirma.

Para ejemplificarlo, menciona el caso de Tucson, Arizona, donde fueron quitados de todos los colegios los cursos de estudios mesoamericanos, una situación que considera más que grave, “pues hay mucha ‘mexifobia’ y los anglosajones tienen mucho miedo de que el pueblo conozca su historia, sus orígenes y por eso prohíben sus libros y su cultura”, dice.

“Al mismo tiempo, me anima el hecho de que el pueblo, frente a estos ataques, se está organizando. Cada vez hay más lecturas públicas de nuestra poesía indígena, presentaciones de libros, ponencias. Es un tiempo de mucho miedo y a la vez un tiempo maravilloso por lo interesante. Algo surgirá de todo esto”, agrega.

La escritora, que ha generado un fenómeno tal en torno a su literatura que hizo que en las más importantes librerías de los Estados Unidos se abrieran espacios para la literatura en español, dice no sentirse “representante de nada ni de nadie, no entiendo nada, ni siquiera a mí misma”.

“Pero abro mi boca, aun con mi español ´pocho´ (con acento americano), porque siguiendo los consejos de Elena Poniatowka, no quiero ser cómplice de la impotencia”, afirma.

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