Daniel Centeno Maldonado

No quise hacer una historia de víctimas: Daniel Centeno Maldonado

Hete aquí que recientemente acabo de recibir La vida alegre (Alfaguara), un novelón de Daniel Centeno y creo que, por supuesto no estaba en sus objetivos, me tapó la boca. La novela tiene esa raíz latinoamericana, como si hubiera renacido el boom, pero al mismo tiempo rescata las dos pasiones de Daniel: el cine y la música.

Ciudad de México, 21 de enero (MaremotoM).- Soy muy amiga de Daniel Centeno Maldonado, pero a veces uno no les dice todas las cosas a sus amigos. Una de ellas es que siempre hablábamos de escribir ficción (algo que no es para mí) y por otro lado esa novela que alguna vez él sacaría.

Con el tiempo, fui perdiendo confianza en esa literatura de la que hablábamos cuando él vivía en El Paso, cuando nos encontrábamos en alguna Feria del Libro y cuando yo, con mi impulso siempre feroz, cambiaba de tema cuando él se refería a la novela.

Ojo, no estoy hablando de alguien que no tenga capacidades para escribir una novela, pero me daba la sensación de que su carrera iba a ser –como la mía- no escribir ficción.

Daniel Centeno Maldonado nació en Barcelona (Venezuela) y ha vivido entre Venezuela, España y Estados Unidos.

Ha publicado los libros de ensayos, creación y perfiles Postmodernidad en el cine (Premio Carlos Eduardo Frías/Ediciones de la Fundación Carlos Eduardo Frías, 1999), Periodismo a ras del boom (Universidad Autónoma de Nuevo León/Universidad de Los Andes, 2007), Retratos hablados (Debate, Random House, 2010) y Ogros ejemplares (Lugar Común, 2015).

Son todos libros maravillosos y ponen en este ambiente de la literatura esa voz que analiza y al mismo tiempo pondera los aportes a que este mundo se haga más grande y sustancioso. Pero, ¿qué pasa con la ficción?

Hete aquí que recientemente acabo de recibir La vida alegre (Alfaguara), un novelón de Daniel Centeno y creo que, por supuesto no estaba en sus objetivos, me tapó la boca. La novela tiene esa raíz latinoamericana, como si hubiera renacido el boom, pero al mismo tiempo rescata las dos pasiones de Daniel: el cine y la música. Habla de un baterista al que su padre no le dejó pertenecer al grupo que hoy gana millones (parecida la historia al primer baterista de Génesis, Chris Stewart) y el encuentro con un cantante viejo, venido a menos, de origen venezolano y que ha salvado su vida numerosas veces. Una novela humorística, que destaca por sobre todo esa característica que tenemos los latinos, esa ventaja de supervivencia, que se da entre carcajadas y lágrimas, con un impulso natural.

Daniel Centeno Maldonado
Una novela editada por Alfaguara. Foto: Cortesía

La historia del rockero frustrado y de la vieja gloria del bolero también “es la radiografía de una amistad, a la vez que un manual de supervivencia en clave narrativa; es una historia que asienta la importancia de la música para paliar todos los naufragios de la vida misma”, dice la sinopsis. Y está bien. Así es.

En esta entrevista sobre la novela, Daniel y yo nos desvirtuamos un poco, discutiendo sobre Venezuela, sobre la pandemia, celebrando en principio nuestra amistad y nuestro disenso.

­–Ahora eres un escritor con todas las letras

–Te voy a decir como decía Raphael: yo sigo siendo aquel. Sé que si algo compartimos los dos es el amor por la música. Tenemos un rockero en nuestro corazón, pero también te gusta el bolero, la canción romántica, es decir, amas a Sandro. Yo quise plasmar eso, me pasó una vez que estaba leyendo una entrevista del primer baterista de Génesis, Chris Stewart, él salió en el primer disco de la banda. Al papá de Chris le pareció que su hijo estaba perdiendo el tiempo y lo hizo renunciar. Luego él se convirtió en un hippie viejo que sembraba limones en las alpujarras granadinas. Debes vivir con esos fantasmas encima, como Pete Best, al que sacaron Los Beatles, a veces da la impresión que si nos toca armar una banda de rock no debemos aceptar ser bateristas porque son los que se llevan lo peor…

–Tú sabes que a Gustavo Santaolalla, cuando produjo Árbol, no le gustó el baterista y lo sacó… Este rockero frustrado de tu novela me hizo también acordar a Javier Bátiz, que siempre está diciendo que él le enseñó a tocar a Carlos Santana

–Yo siempre pensé escribir ficción, a pesar de que mi formación es de periodista. Siempre tenía como esa espina, no me terminaba de lanzar al agua y una vez, muy jovencito, me aventé una novela. Fue un despropósito total, cambio del relato de personas, parecían esas novelas que salen de un taller literario, que cuando llegas a la página 100 dices, ay, ya terminé la novela. Por suerte la metí en una gaveta y cuando la saqué mucho tiempo después, me di cuenta de que no debería existir. Más adelante dije que no servía para esto y un buen día decidí hacer una novela sobre Daniel Santos, la portada era tan kistch y me pareció que tenía leerlo. Voy a tratar de hacer una novela clásica, lineal, de dos personajes, sin estar rompiendo tiempos y le quise meter humor, cuando el humor siempre se ve en la literatura como algo menor. Luego me di cuenta de que esa cosa mía de cuando era adolescente, ese no escuchar otra cosa que no sea rock. Hasta que uno no puede escapar de la canción romántica.

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Daniel Centeno Maldonado
Yo siempre pensé escribir ficción, a pesar de que mi formación es de periodista. Foto: Cortesía Facebook

–Ayer escribía una nota sobre el rock y decía eso: “cuando eres joven escuchas rock y cuando eres viejo, jazz” Hablas también de la violencia en México

–(risas) No me acuerdo quién lo dijo, pero me lo contó el editor de la Página Roja, que el mexicano es educado como una especie de mecanismo para no sacar la pistola. Esa parte está basada en el libro de memorias de Daniel Santos, un periodista muy famoso de Venezuela, desnudándose, un tipo pícaro, que se la sabía todo y él echa ese cuento de México. Esa anécdota me pareció propia para iniciar la novela.

Daniel Centeno Maldonado
Como Dorothy Parker digo: odio escribir, pero amo haber escrito. Foto: Cortesía Facebook

–Me encantó la prosa absolutamente fluida, olvidarte de todo lo que sabes y largarte a contar una historia

–Probablemente, querida Mónica, escribo desde hace mucho y publico desde hace poco. Tuve la suerte que ese libro cuando yo lo escribí, que es un acto de exorcismo terrible, piensas en quién te va a publicar, tuve la suerte tremenda de que a Ramón Córdoba le llegara ese manuscrito y él lo defendió. Fue un desvirgue de algo que me salió solo, claro que hubo edición, de agarrar la tijerita, de estar podando ese libro que parecía una selva gigantesca y de pronto se convirtió en bonsái. Como Dorothy Parker digo: odio escribir, pero amo haber escrito.

–Estás hecho para la ficción. En este sentido pensaba que me iba a encontrar algo más relacionado con Venezuela, ibas a tratar estas cosas terribles en las que vos y yo no coincidimos mucho

–La verdad te voy a ser sincero, la diáspora venezolana está sacando una narrativa interesante, arriesgada en su estructura, la mayoría responde a la pregunta de qué pasó con Venezuela. Yo también sé porque nos conocemos desde hace rato que tú eres una persona comprometida políticamente y con mucho movimiento. Eres muy pasional con eso. Hace rato me entrevistó un colega mexicano y me dijo algo muy parecido a lo que me acabas de decir. Yo la verdad es que hice este libro porque me lo pidieron las entrañas, quería hacer un libro de música y estos personajes viven en la Venezuela. No quise hacer una historia de víctimas.

–Hace poco ganó Perla Suez el Premio Rómulo Gallegos y poca gente le hizo una nota porque había participado en ese premio

–Es muy complicado, algo difícil de explicar, pero en Venezuela hay censura. No quiero defender algunos medios de la oposición, pero han cometido cosas atroces. La verdad saldrá a flote en algún momento y también algunas mentiras. Es como si estás en una casa y te entra agua de los dos lados. Hay colonias de venezolanos en Miami, no te lo voy a negar, que se la pasan dando palos al gobierno con mentiras. No estoy a favor de Juan Guaidó, pero lo que usaron fue sus propias leyes que ellos mismos han puesto. La otra cosa que te quería decir es que no he leído a Perla, no le tengo rabia ni nada por el estilo, pero yo como venezolano no hubiera participado en ese premio. Es como si la Junta militar de Videla hubiera dado un premio, tú no participarías.

­–Mmm…es como Rodrigo Blanco que gana la Bienal Vargas Llosa

–Es que no es lo mismo. Vargas Llosa y su gente no son mandatarios de un país…

–Es una comedia muy divertida La vida alegre, ¿pensaste en la televisión?

–No, pero debo de tener una deformación profesional, estudio el cine, escribo sobre él, doy clases de cine, es probable que esta novela sea fácil de adaptar.

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