Gabriel Wolfson

No se me da por imaginar muchas cosas y me doy cuenta de que uso mucho material de la realidad: Gabriel Wolfson

Gabriel Wolfson dice que al principio los testimonios no estaban pensados para hacer un libro. “No soy periodista y cuando hice la primera entrevista, no tenía ningún plan para hacer otra. Hubo una situación, hubo una persona, cuya historia me pareció no sólo interesante para mí, sino interesante para demás gente”, afirma.

Ciudad de México, 26 de febrero (MaremotoM).- Entre los muchos libros que ha editado la Casa Universitaria del Libro de la UANL, que cumple 10 años, es Lo que sea un nido, nadie lo racione. Historias de fuga (2019), de Gabriel Wolfson. Es un libro maravilloso, perdido entre los estantes de los pendientes y cuando lo leo mucho pienso en Antonio Ramos Revillas, su editor.

Es, siempre lo digo, alguien que hace libros por algo, no por completar una cuota. En ese sentido, Lo que sea un nido…es la voz de tres testimonios con historias singularísimas, íntimas y no obstante atravesadas una y otra vez por la política y lo político: la guerra fría, las ortodoxias del izquierdismo mexicano de los setenta, la migración al norte en busca de trabajo, la destrucción de las Torres Gemelas, los trastornos alimenticios y las disputas por la dignidad del cuerpo son las que ocupan este libro valioso y distinto.

Gabriel Wolfson dice que al principio los testimonios no estaban pensados para hacer un libro. “No soy periodista y cuando hice la primera entrevista, no tenía ningún plan para hacer otra. Hubo una situación, hubo una persona, cuya historia me pareció no sólo interesante para mí, sino interesante para demás gente”, afirma.

“Esas personas tenían confianza en mí y estaban como muy dispuestas a hablar, a que le preguntara yo muchas cosas”, agrega.

Las tres entrevistas ocurrieron entre un espacio de tiempo muy grande. Hay un recorrido de Puebla a Nueva York, acerca de la migración, que la hizo hace 10 años. La segunda es la de una persona que estuvo durante 10 años de clandestino en lo que era la Unión Soviética, hace cinco años y la última a una amiga de Gabriel, que finalmente después de mucho tiempo, logró entrevistarla por sus problemas alimenticios.

“Coincido en lo que dices que es un libro valioso para los periodistas. Partí un poco de esa idea romántica de que cualquier persona tiene una gran historia. A veces incluso no sabe que las tiene. Si no me planteo más hacer entrevistas, es porque veo muy difícil lograr ese grado de confianza para que la gente cuente”, dice Wolfson.

Gabriel Wolfson
Editado por la UANL. Foto: Cortesía

Gabriel Wolfson Reyes realizó la Licenciatura en Literatura en la Universidad de las Américas Puebla. Posteriormente, hizo una Maestría-Doctorado en Literatura española e hispanoamericana en la Universidad de Salamanca. Dentro de sus principales publicaciones se encuentra el estudio sobre la poesía de José Gorostiza Muerte sin fin: el duro deseo de durar y los libros de ficción Ballenas, Clown-Las rutas de Pascual (realizado en colaboración con el fotógrafo Jorge Lépez Vela), Los restos del banquete, Profesores y Be y pies.

“Este libro es excepcional en lo que yo hago”, admite Wolfson, pero tenía mucho interés en sacarlo, sobre todo porque cuando hizo las entrevistas vivió mucho gozo. “El testimonio del problema digestivo, fue valioso para publicar, en el sentido de que podía servirles a muchas chavas y a partir de allí me quedó un poco más clara la idea de que las tres historias se parecían entre sí. La otra coincidencia es cómo las trabajé, dejando la voz de las personas para ofrecer sus historias”, expresa.

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El libro es además muy valiente, un texto al servicio de la gente. “En mi narrativa creo que pasa lo mismo, aunque la gente que lea mis relatos quizás no lo vea así. El lenguaje de este libro es muy distinto a la de mis otros libros de narrativas, en el sentido de que la narrativa tiene más preocupación por el lenguaje”, afirma.

 Gabriel Wolfson
La narrativa tiene más preocupación por el lenguaje. Foto: Cortesía Facebook

“Uno podría decir que no, que no tiene relación y en este libro lo menos importante era yo. En el caso de la chica, mantuve un poco ese formato de pregunta/respuesta, para darle más verosimilitud. Pero también es cierto que uno de los libros que más me gustó hace mucho, que me hizo pensar muchas cosas, fue Los emigrados, de W. G. Sebald. Es un libro increíblemente bello, que cuenta cuatro historias que son muy tristes, historias de personas reales”, expresa.

“Uno de los libros que yo había publicado fue Los restos del banquete, era un poco eso. Es una novela aunque a mí el término no me guste y es la historia de un amigo mío, lo que hice con su permiso fue usar su vida, sus historietas, para escribir un relato”, agrega.

¿Qué pasa con la verdad y la ficción? “No lo sé, lo que me gusta leer últimamente es historia más que literatura. Con tus preguntas me doy cuenta de que sigo trabajando de esa forma. No se me da por imaginar muchas cosas y me doy cuenta de que uso mucho material de la realidad”, concluye.

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