Eric Cantona

No veré la Copa del Mundo de futbol, dice Eric Cantona

Este Mundial, de hecho, será raro, se hará al final del año, la gente en las tribunas no podrá tomar cerveza y las mujeres serán adornos para lo que la competencia las necesite: bailar en la cancha, mostrar que el país es democrático, posar en las fotografías, pero de puertas para adentro la mujer tiene un lugar secundario en Qatar.

Ciudad de México, 5 de septiembre (MaremotoM).- Eric Cantoná, otro Maradona de Francia, con una gran voz que alardea en el mundo del futbol, tan formal y corrupto. Ha dicho: “No veré la Copa del Mundo, han muerto personas construyendo estadios. Es horrible. Qatar no es un país de fútbol”, afirmó.

Este Mundial, de hecho, será raro, se hará al final del año, la gente en las tribunas no podrá tomar cerveza y las mujeres serán adornos para lo que la competencia las necesite: bailar en la cancha, mostrar que el país es democrático, posar en las fotografías, pero de puertas para adentro la mujer tiene un lugar secundario en Qatar.

Veremos a una nación rica en petróleo, pero pobre en derechos humanos y tiene razón Cantona: las condiciones laborales de los trabajadores que han construido los recintos que albergarán los partidos.

El ex delantero del Manchester United, que es estrella de cine, protesta contra la corrupción en el futbol y aquí hay que decir algo: Estados Unidos quiere realizar un Mundial de Futbol, es sabida mi oposición siempre a los colonizadores, pero desde que dicho país comenzó a jugar balompié, lo hizo muy bien y si no pregúntenselo a México.

Con respecto a Qatar o Catar, donde miles de sobornos millonarios a los más altos dirigentes de la FIFA (ni siquiera la averiguación ha sido totalmente justiciera contra estas maniobras delincuenciales, fruto de una organización de la institución que tiene ya larga data. Fijarse en el documental de Ezequiel Fernández Moores, Fifagate, por el bien del fútbol) hicieron que el Mundial recayera en sus tierras. Es algo impropio, como cuando Atlanta le ganó a Atenas los 100 años del olimpismo, una tarde maravillosa en Mónaco, cuando la tarde se hizo tormenta y giraron estruendos por todo el mundo.

Eric Cantona
La patada a un nazi. Foto: Cortesía

El periódico británico The Guardian denunció en 2021 que 6.500 trabajadores inmigrantes, provenientes de cinco países (India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka), habrían fallecido en las obras de construcción de la infraestructura para la recepción del certamen (carreteras, hoteles y estadios, entre otros) desde que se le adjudicó la organización, en 2010. La FIFA respondió recordando las “muy estrictas medidas de salud y seguridad”, que se establecieron en las sedes. El ente con sede en Zúrich también aseguró que “la frecuencia de accidentes en las obras del Mundial fue baja en comparación con otros grandes proyectos de construcción en todo el mundo”. Gulp.

ERIC CANTONA, EL MARADONA VIVO

Es difícil hablar de Eric Cantona, nacido en Marsella en 1966. Defiende a los oprimidos del mundo, reacciona muy furioso contra las injusticias y es probablemente el Maradona que Diego hubiera querido ser. Al saber, no es un adicto y encierra sus argumentos con muchas razones, con un discurso sostenido.

Lo hizo debutar Alex Ferguson (1941) en el Manchester United y a pesar de la indisciplina, tan propia en su carácter, su carrera que de un crack pasaba a ser un principiante, no le hizo cambiar la idea al ex entrenador de los rojos.

Lo llamaron King Eric, lo llamaron loco, él hacía un fútbol veraz que pudo desplegar en el Leeds United. Después de vivir las tragedias de Heysel e Hillsborough, Cantona representó la revolución, proponiendo un juego diferente y al mismo tiempo una pasión extraña en un balompié que abandonaba con él la formalidad y el protocolo.

En esa época, comenzó a ser modelo de publicidad y a atisbar la carrera de actor que hoy lo tiene en el centro de los medios.

Hasta que llegó la patada a un aficionado racista del Crystal Palace que lo echaba de su país: “Vete a tu país, bastardo de mierda, vuélvete a Francia”.

“Patear a un fascista fue lo mejor que hice en toda mi carrera”, dijo Eric Cantona años más tarde.

Jugador fuerte, contra él que era muy difícil jugar, en un contexto de mundo que se ha vuelto como es hoy: políticamente correcto. Con el fascismo no se puede dialogar, con el fascismo hay que pelear mano a mano y demostrar que uno no es débil. Así lo entendió el hooligans Matthew Simmons, cuando Cantona fue corriendo hacia las gradas, saltó por los aires y le propinó una patada de arte marcial en el pecho. Luego vino una seguidilla de golpes hasta que lograron contenerlo.

Te puede interesar:  Es el alma atormentada del poeta que ve el mundo en su carcomida desnudez: David Huerta en Incurable

Simmons era militante del National Front, un grupo fascista y tenía un historial de violencia, incluyendo el ataque a un técnico de equipo después de haber sido llamado “basura nazi” (nazi scum).

El futbolista que se defendió del fascismo fue suspendido por nueve meses y condenado a 120 horas de trabajo comunitario y a pagar 30 mil dólares de multa. A partir de allí comenzó a ser un símbolo y al mismo tiempo un problema. Un casi héroe para las clases populares y un conflicto para los poderosos, que quieren que “todo esté tranquilo”.

Hoy, con su vida profesional lejos de las canchas, declara que no va a ver la Copa Mundial de Futbol. Para nosotros es difícil, tenemos en esta competencia algunas ilusiones que no está bien decirlas ni pensarlas, pero algo de razón tiene, ¿verdad?

LA ESTRELLA DE CINE

A sus muy bien llevados 56 años, tiene una gran trayectoria cinematográfica y publicitaria. Desde La estrategia en el campo hasta sus campañas de Nike. Desde Buscando a Eric hasta “Once”, tema de Liam Gallagher, en el que aparece vestido como rey, con una corona y dándole órdenes al ex vocalista de Oasis, lo curioso del vídeo es que Liam, que es hincha del Manchester City, es el mayordomo de Cantona, ídolo de los hinchas del United. Una tregua que llama la atención en tierra de los hooligans.

En la película Recursos Inhumanos  interpreta el papel de un hombre que lleva meses desempleado y que en síntesis, tiene gran parte de la personalidad de Eric Cantona y que no le demanda mayor esfuerzo pues muchas de sus interpretaciones en esta serie de Netflix, son como algunas páginas de la vida deportiva del ex futbolista del Manchester United quien también se encargó de ser el narrador de The United Way, una serie documental que cuenta los años dorados de los Red Devils que tuvieron su punto más alto al conquistar la Champions League de 1999

Pero, ¿qué pasa con Eric Cantona? Es raro. A veces le tocan papeles de tipo rudo, sin romanticismo, que le va muy bien a él. En Recursos inhumanos, hace de un hombre de 57 años que ha perdido el trabajo y cuya edad lo hace inadmisible en cualquier empleo.

Se trata de una novela de Pierre Lemaitre, ganador del Goncourt, es la historia del neoliberalismo expresado por empresarios sin razón ni sentido, contra Alain Delambre, quien ha perdido toda esperanza de encontrar trabajo y se siente cada vez más marginado.

“Nunca he sido un hombre violento. No me viene a la memoria ningún momento en el que haya querido matar a nadie. Sí que he tenido ataques de ira de vez en cuando, pero nunca la voluntad real de hacer daño. De destruir. Así que, claro, estoy sorprendido. La violencia es como el alcohol o el sexo: no se trata de un fenómeno, es un proceso. Entramos en ellos casi sin notarlo, simplemente porque estamos maduros, porque nos llegan en el momento justo”, dice Alain Delambre, un personaje que en la serie francesa encarna Eric Cantona.

Recursos inhumanos
Eric Cantona, en un papel ajustado a su personalidad. Foto: Cortesía Netflix

Alain Delambre (Eric Cantona) es un hombre que tras haber trabajado durante 25 años como director de recursos humanos, se queda en paro y se ve obligado a trabajar en empleos precarios y humillantes para logra subsistir. Pero, en lo que parece un enorme golpe de suerte, una empresa lo cita para una entrevista en el lujoso edificio en el que está su oficina.

Una vez en la oficina, cuando sabe que él no será elegido, tiene que participar en un juego de rol, donde los ejecutivos de la empresa son humillados y secuestrados por un presunto grupo terrorista. Delambre cambia el juego y es él el que amenaza y a partir de ahí comienza el juicio, donde él saldrá perdiendo, pero los empleadores, también.

Los diálogos fueron escritos por Pierre Lemaitre, pero el personaje carece de esa hondura que sí tiene en el libro. Como protagonista, Eric Cantona es inigualable, aunque a veces aparezca con la cabeza rapada y luego no.   

Comments are closed.