Noches de estreno: El teatro musical ante la nueva realidad

El anuncio de reapertura se hizo. Pero los productores no esperaban las nuevas normas con las que podrían reiniciar labores, las cuales creemos dejan en claro que, como se dice popularmente, salga más caro el caldo que las albóndigas. Pero habrá que esperar a ver quién o quiénes de los involucrados decide reiniciar actividades con este nuevo reglamento.

Ciudad de México, Hace unos días José Alfonso Suárez del Real, ex Secretario de Cultura y hoy día nuevo secretario de Gobierno de la CDMX, publicó en internet un documento en el que celebra la próxima reapertura de los teatros, tras un cierre de cinco meses a consecuencia de la llegada a México y el resto del mundo del virus de la COVID-19; la cual se llevará a cabo, supuestamente este jueves 27 de agosto.

De acuerdo a su texto, el también promotor de la Ley de Derechos Culturales de los habitantes y visitantes de la Ciudad de México, menciona que los teatros de la ciudad “podrán subir sus telones de acuerdo a las nuevas normas (aplicables a los espectáculos escénicos), que el Consejo de Salud de la Ciudad de México determinó para los productores, técnicos, actores y públicos”.

A muchos esta noticia les alegró y provocó un gran descanso, pensado que a partir de ese día las cosas serán “como antes” y la chaquira y el canutillo reaparecerán como si nada hubiera pasado; pero la triste realidad es que no será así.

De hecho, consideramos que este aviso se dio como una manera de calmar las aguas, ante la constante y directa insistencia de los productores comerciales por reabrir los recintos que administran, cuyas respectivas empresas dan trabajo a cientos de personas las cuales, y me incluyo, están pasando por una severa crisis económica.

El anuncio de reapertura se hizo. Pero los productores no esperaban las nuevas normas con las que podrían reiniciar labores, las cuales creemos dejan en claro que, como se dice popularmente, salga más caro el caldo que las albóndigas. Pero habrá que esperar a ver quién o quiénes de los involucrados decide reiniciar actividades con este nuevo reglamento.

Entre estas normas se encuentran, por ejemplo, abrir al 30 por ciento de su aforo si son espacios cerrados o al 40 por ciento, si se trata de lugares al aire libre; además del uso obligatorio de cubre bocas durante toda la función la cual, por cierto, no deberá rebasar los 90 minutos de duración.

Además, en el caso de las obras de teatro musical se marca la prohibición en las orquestas del uso de instrumentos de viento, proponiendo que las bandas sonoras sean pregrabadas; además de que en escena se marque una distancia de metro y medio entre los integrantes del elenco, además de tres metros de distancia entre el público y los artistas.

Una de las voces en activo del teatro musical mexicano que hizo pública su opinión al respecto fue el dramaturgo y director José Manuel López Velarde, quien, de manera sincera y directa dijo en sus redes sociales que esta reapertura suena poco eficaz por varios puntos, los cuales son del todo creíbles y lógicos, dejando en claro que “el camino no era permitir abrir los teatros en estas circunstancias, sino apoyarlos para sobrevivir cuando éstas fueran adecuadas”.

“Nadie va a poder abrir por lo pronto, dadas las características de las medidas que, prácticamente, son una antítesis de la práctica teatral y de su financiamiento.

“El 30 por ciento de afore no significa que va a asistir ese 30 por ciento. Normalmente los teatros en la CDMX están al 30 por ciento; la lógica dice que a lo mucho irá el 30 por ciento del 30 por ciento”, mencionó el creador de los musicales Mentiras y ¡Si nos dejan!

“Esto vuelve muy extraño lo vertido en esa carta cuando dice que en Broadway los teatros grandes prefirieron cerrar por intereses económicos, hasta poder tener el 85 por ciento de butacas disponibles y que los productores mexicanos altruistamente y con amor abrirán con el 30 por ciento”, agregó.

En su texto, López Velarde cuestiona si esa medida fue “consensuada o al menos consultada” con todos los involucrados. “Si ese porcentaje no es viable para los teatros grandes, para los teatros de menos de 100 butacas, es una condena. Además, esto llevará a una precarización del medio peor de la que ya existía.

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“¿Quién va a absorber el 70 por ciento menos de entradas? Los sueldos de los actores, técnicos y demás parte del equipo que de por sí ganaba muy poco. Además, lo harán arriesgándose a contraer COVID y en su mayoría sin seguro de gastos médicos.

“En Broadway tampoco han abierto porque Equity, el sindicato de actores, no va a permitir que sus agremiados ganen medio sueldo para correr peligro dando una función. De hecho, los colegas en Broadway que han sabido de esta reapertura nos han llamado para expresar su preocupación.

“Suena muy bonito que hacemos teatro por amor, y en muchos casos es cierto. Pero eso no lo hace un hobby, es nuestra profesión, vivimos de esto y no comemos amor”, precisó.

“¿1.5 metros entre actores? ¿Sin poder hablar de frente al público? Es escupirle al compañero toda la obra para oírte. ¿Lavar diario vestuario? Habrá que confeccionar dobles para que estén secos y resistan un desgaste inusual.

“¿3 metros entre escenario y público? ¿Obras de 1 hora 30 minutos?, pues habrá que escribirlas y montarlas (eso no se hace en una semana) ¿Abrir las puertas de la sala? Adiós iluminación y oscuros.

“Y así me podría seguir y seguir. Básicamente lo que esto significa es un no vamos a apoyar al teatro, rásquense con sus uñas. Ahí está su permiso para abrir, pierdan su lana y arriesguen sus vidas si aman tanto al teatro. Gracias, pero no gracias”, concluye su texto en Twitter.

El texto del también creador de El último teatro del mundo es duro y directo, pero muy sincero; y, aunque no lo han hecho externo, creemos que también el grupo de productores de teatro comercial se hizo los mismos comentarios y llegaron a las mismas conclusiones, dándose cuenta que están desprotegidos y con la tarea de generar posibilidades para reincorporarse a la vida activa en lo laboral y artístico.

Además, habrá muchas personas con consciencia quiénes a pesar de esta reapertura, no querrán arriesgarse y jugarse el todo por el todo por el simple hecho de ir al teatro a ver un espectáculo, ya sea de musical o de cámara.

Y es que, aunque se supone que se deberán de seguir las ‘nuevas reglas de normalidad’, no faltará quien llegue al teatro sin cubre bocas o trayéndolo mal puesto, con la nariz de fuera; estornudando, moqueando y demás gracias.

Sin hacer a un lado las ‘amiguiregla’ de saludar de beso y abrazo a todo mundo, los conozcamos o no, pero unidos por el hecho de ser fan del musical o uno de sus artistas.

Otro punto que no se tomó en consideración es que, al sacrificar 70 por ciento de la audiencia que asista a una sala teatral, se puede poner en riesgo la accesibilidad en estos espectáculos en vivo, pues sus precios podrían incrementarse de manera considerable para recuperar la inversión; trayendo también como consecuencia que se dejen de producir proyectos ostentosos, como los grandes musicales, sumado a la reducción de su tiempo como se mencionó líneas arriba.

Estamos ante uno de los mayores retos en la historia contemporánea mexicana y universal, pues el plan de reactivar la economía, además de nuestra vida laboral y académica, viene acompañado de la responsabilidad de evitar contagiarnos de la COVID-19, una enfermedad letal, le pese a quien le pese.

En el terreno del teatro musical, el productor Morris Gilbert tomó la decisión de hacer por el momento a un lado la idea de que el teatro sólo se ve en el teatro y presentará vía streaming dos de sus proyectos musicales mexicanos, producidos por Ocesa Entretenimiento y su firma Operadora Teatral MG, Mentiras y ¡Si nos dejan!, los próximos 5 y 16 de septiembre, respectivamente.

Esto abrirá una nueva vertiente dentro de la historia del teatro musical mexicano, dando la oportunidad a realizadores y productores mexicanos de subir a este sistema los montajes que tengan grabados de montajes de este género, permitiendo con ello que el público los conozca y se acerque a los trabajos de creadores mexicanos.

La pregunta de estreno: Ante la nueva realidad, ¿Cuál será el destino del teatro musical?

Nota del autor: Gracias a Mónica Maristain por creer y apoyar esta iniciativa de columna, en la que trataremos de reubicar y dar la Teatro Musical la importancia que ha acumulado en el país durante más de seis décadas.

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