Andrea Bonilla

“Nuestro trabajo está atravesado por la honestidad, por la reflexión y por el amor”, dice Andrea Bonilla, bailarina de Sankofa

“Bailamos más que para ser vistos, para ser escuchados”, es la voz de este grupo de danza contemporánea de Colombia, dirigido por el profesor Rafael Palacios.

Ciudad de México, 6 de septiembre (MaremotoM).-El 13 y el 14 de septiembre veremos en el Teatro de la Ciudad al grupo Sankofa danzafro, dirigido por Rafael Palacios. Todo su discurso y toda su lucha es por la integración y por el orgullo de pertenecer a la ascendencia africana, una manera de creerse colombianos y a la vez latinoamericanos, gente del mundo.

Aquí harán La ciudad de los otros, un espectáculo que ya han presentado en varios lugares del planeta. Sankofa significa volver a la raíz; es una filosofía africana que propone reconocer el pasado como condición para comprender el presente y poder dimensionar el futuro. Este pensamiento ha guiado el camino de la corporación Cultural Afro Colombiana Sankofa, fundada por Rafael Palacios en 1997 como un espacio dedicado a la formación y creación de danza.

A través de diversos proyectos pedagógicos y una puesta en escena, la compañía ha querido construir un puente entre los pueblos afrocolombianos y el continente africano, en la búsqueda de un sustrato ancestral como respaldo en la creación de obras que parten de la raíz de la danza afro.

Andrea Bonilla
Aquí harán La ciudad de los otros, un espectáculo que ya han presentado en varios lugares del planeta. Foto: Cortesía

La bailarina Andrea Bonilla, integrante del grupo Sankofa, está feliz por venir a México, un país al que considera hermano. “Hay mucha expectativa por ir allá, el arte de México es muy representativo, una gran oportunidad de afianzar lazos”, ha dicho.

–¿Hace mucho que vienen con Sankofa, verdad?

–Sí, Sankofa lleva ya 22 años, fue fundada por el maestro Rafael Palacios. Nos hemos presentado en los Estados Unidos, en Francia, en Brasil, se me escapan varias naciones. Nuestro éxito está en las voces que representamos. A veces la gente habla de nosotros o dice que no existimos y en Sankofa son nuestras voces. Siempre está atravesado por la honestidad, por la reflexión y por el amor. Eso hace que la gente se enganche de forma directa con nuestro trabajo.

–¿Ser bailarina de danza contemporánea es más fácil que ser bailarina de ballet?

–No, para nada. No es cierto. En lo personal estudié danza contemporánea y cuando conocí Sankofa tuve muy claro dónde quería estar. Mi manifestación política como artista se vio colmada ahí. Con el trabajo se ha ido cambiando ese asunto de que es fácil bailar cuando no es danza clásica, se han cambiado los imaginarios, reconocer otros saberes que no son los hegemónicos. Sankofa promueve de manera muy directa la reflexión de quienes somos como población afro. Para mí fue la oportunidad de reflexionar y de crecer no sólo como artista sino también como ser humano. Qué significaba para mí, como mujer negra, los mensajes políticos, culturales, históricos. Sankofa es un proceso formativo no sólo en el tema del cuerpo, siempre está atravesada por la valoración del conocimiento que traemos y que posiblemente no ha sido reconocido de esa forma.

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Andrea Bonilla
Sankofa promueve de manera muy directa la reflexión de quienes somos como población afro. Foto: Cortesía

–¿Cómo es la actividad de la gente negra en Colombia?

–En Latinoamérica compartimos el racismo histórico. Fue un proceso de colonialismo que sufrimos y se fueron naturalizando muchas cosas. Colombia, al igual que otros países de Latinoamérica, carga con esa historia. Cada vez estamos luchando más por la equidad, es una lucha constante, los índices mayores de pobreza están ubicados en la gente negra y en la gente indígena. Menor atendimiento en salud, menor acceso a la educación pública, en la misma población. Son cosas que históricamente están anquilosadas. Estamos tratando de cambiar eso y Sankofa forma parte de esa lucha. Bailamos más que para ser vistos, para ser escuchados.

–¿Se sienten ahí los incendios del Amazonia?

–No es para nada satisfactorio lo que está pasando. Aquí en Cali no se sienten, pero no dejamos de preocuparnos por lo que pasa, pues a mucha gente no le importa. Es un proceso histórico muy duro y que Latinoamérica ha vuelto a sufrir por la derecha. Importa más el valor económico, que las personas.

–¿Cómo va a ser el espectáculo aquí en el Teatro de la Ciudad?

–Vamos con La ciudad de los otros, es un espectáculo sincero, que se hizo en la conmemoración de los 159 años de la abolición de la esclavitud. Es una obra donde se denuncia la discriminación étnica, el racismo históricos, el clasismo, donde no nos quedamos enunciándolo sino que apelamos a la igualdad, a la equidad. Somos alrededor de 20 bailarines.

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