Fernando Fernández

“Nunca sentí para nada ningún tipo de violencia ni de rechazo hacia los españoles en México”: Fernando Fernández

Hoy se presenta el libro Oriundos, que narra la experiencia del autor, de su familia y de la humanidad perdida y encontrada en ese “huidizo país llamado emigración”

Ciudad de México, 17 de mayo (MaremotoM).- Oriundos, de Fernando Fernández (1964, México) es un libro entrañable y cuenta cómo los emigrantes acostumbran a crear un mundo propio en el país que los acoge, a veces como modo de supervivencia.

Es raro que a este libro, carente de nostalgia pero sí de hechos que comprueban en el presente la vida de aquellos que se fueron de su hogar por diferentes motivos, no haya encontrado inmediatamente editorial.

Felizmente, la empresa Cataria Ediciones (de la que no se conoce mucho más) ha publicado Oriundos.

“La edición de Oriundos que circula desde hace un par de meses bajo el sello de Cataria incluye una postal con una fotografía en la que aparecen un maestro de pueblo, una treintena de niños y dos mujeres. Esa foto la llevó consigo, en la cartera, durante varias décadas, Santos Fernández Bueno, uno de los personajes principales del libro.

La imagen era, para él, una suerte de mapa de cariños y memorias de aquella aldea remota de los Picos de Europa donde había nacido en noviembre de 1906 y que había tenido que abandonar diecisiete años más tarde, en 1923, para venir a México en busca de mejores condiciones de vida”, cuenta Fernando, en su blog, haciéndonos caer en la cuenta de que no hay patria ni tierra firme para los oriundos. Siempre en el desarraigo y en las raíces que van formando los nuevos lugares, acaso sean la esencia de la humanidad, tan ausente y tan inclasificable en estos días.

–El libro tiene un sentido de presencia, no hay una motivación de nostalgia

–Qué interesante esa observación. Me gusta mucho. Ahora que me lo comentas me doy cuenta de que no hay nostalgia, porque fueron historias que fui recuperando, no que las hubiera conocido de antemano y también es cierto que mis abuelos fueron personas sumamente sobrias. Mi abuelo Santos era prácticamente espartano, no era el asturiano que lloraba prácticamente por las tierras, que anhelaba la sidra y el queso de cabrales, sino que era un hombre hermético, cerrado, insondable y a lo mejor él mismo no transmitía esa nostalgia.

–Esos migrantes de la ciudad de México han construido gran parte de lo que es la sociedad de la clase media mexicana, ¿qué dirías tú de los inmigrantes perseguidos ahora?

–Por supuesto es una historia tristísima y una gran desgracia. No tuve en mente a la hora de escribirlos mencionar que México, por sus propias características, aceptó y acogió a estos inmigrantes. Tiene unos valores que no habría que olvidar. México con su vocación de mestizaje, con su pasión por el comercio, fue generoso con estos inmigrantes que venían con nada a su país.

Los libros de Fernández
Los libros de Fernández. Foto: Facebook

–¿Qué dirías tú de la colonia?

–Pienso que los tres siglos de conquista son la olla donde se hizo, se cocinó, este país. Me parece triste que los estudios sobre esos tres siglos no sean precisamente los estudios que más se privilegian. Creo que hay mucho que no conocemos y que falta por saber mucho de esos tres siglos que formaron este país. Leo por ejemplo el libro de la marquesa Calderón de la Barca (Frances Erskine Inglis), que apareció en 1843, es extraordinario ver cómo el México de hoy está ya en las páginas de esa mujer que fuera la esposa del primer embajador en México. Esta escocesa inteligentísima. Cada pincelada que da sobre el México de su tiempo está hablando del México de hoy. Nunca sentí para nada ningún tipo de violencia ni de rechazo hacia los españoles en México. Como nieto de españoles e hijo de una española, en escuela de hermanos Maristas, jamás sentí rechazo de nada hacia los españoles. Todo lo contrario.

–Yo nunca he sentido nada en contra de los argentinos, de todos modos, México es un poco contradictorio…

–Yo siento que es el daño que ha hecho la ideología. Esta ideología oficial que está basada en el rechazo de lo español. La retórica pública nos ha alejado de eso que en realidad somos. Somos más deudores de España de lo que queremos reconocer. Me parece que con un poco de información, de perspicacia, de independencia, te das cuenta que ese es un discurso público nocivo, en el que caen los menos avezados. Es un instrumento de política.

Te puede interesar:  ¿La FIL debería asumir este carácter tan político que le vimos en esta edición?
Hoy es la presentación de Oriundos
Hoy es la presentación de Oriundos. Foto: Facebook

Oriundos cuenta muchas historias, ¿cómo te ha ido con la familia, con los amigos, con los lectores?

–Bien. Por un lado la familia ha descubierto muchas cosas que no sabía, como yo tampoco las sabía cuando las fui descubriendo. Con la gente que no necesariamente conozco la reacción inmediata es yo me uno al coro que genera la gran influencia del exilio español en México. El libro, de todos modos, no tiene mucho que ver con el exilio, sino que trata de retratar las largas décadas de migración española al país antes de la Guerra Civil. Fueron muy importantes, pero ese exilio no ha dejado su huella, ni en el arte, ni en los testimonios. Es un hueco de la historia de México que no ha sido atendido por los investigadores.

–El otro día decía Gustavo Salmerón, que hizo un documental sobre su madre, que él descubrió a la familia mientras filmaba, tú cuando escribiste

–Es interesante poner por escrito lo que ves, lo que oyes, lo que vas pensando. Me suena lo que me dices a compararlo con una experiencia fílmica, porque en cierto modo, cuando me preguntaban acerca de lo que escribía, qué es lo que había hecho, me gusta presentarla como una suerte de “película documental”.

–Pienso en esos escenarios, en esa Plaza Uruguay, de Polanco, que describes de otra manera a como está ahora

–Es muy probable que cuando di mis primeros pasos fue ahí, en esa plaza, que tenía muy poco de inaugurada, no tenía árboles, tenía la fuente central que tiene ahora y ahí precisamente cuando yo era un niño hecho y derecho me impresionó muchísimo mi abuelo no pudo decir con certeza si estaba en México o en España. Ahí dio sus últimos pasos él. En un parque que es un verdadero vergel allí en la calle de Horacio. Es precioso ese lugar. Déjame decirte que ahí a dos cuadras vivía Efraín Huerta, con los años descubrí que hay un poema dedicado a esa plaza.

Fernando Fernández
Por un lado la familia ha descubierto muchas cosas que no sabía, como yo tampoco las sabía cuando las fui descubriendo. Foto: Facebook

–Por allí vivió también Eliseo Alberto

–Tienes razón. Una vez encontré a Lichi, precisamente sobre Hegel.

–¿Estás contento con el libro? Sé que es una pregunta tonta…

–No me parece tonta para nada. Tardé tantos años en escribirlo y en darle forma. En estos últimos años tardé tanto tiempo en encontrarle editor que estoy contento porque pueda salir adelante. Fui el único que creyó en el libro.

Fernando Fernández
El libro Oriundos, un gran libro sobre la migración. Foto: Fernando Fernández

–Me llama la atención porque el libro es muy atractivo, que no haya tenido interés de las editoriales

–¿Sabes qué sospecha tengo después de que el libro no interesó a ninguna editorial? Tienen tan claro lo que quieren que no se dan cuenta de que puede haber libros de otra manera, a los que la fórmula suya, matemática, comercial, efectista, puede conseguir o puede dar. La verdad es que los buenos libros –no pienso necesariamente en este- puede saltar de cualquier lado y puede tener cualquier forma.

–¿En qué radio haces tu programa?

–Lo hago para Horizonte, del IMER. En noviembre de este año cumplo diez años al aire. Los lunes a las 15 de la tarde.

–¿Qué más has editado y vas a editar aparte de Oriundos?

–En 2014 publiqué unos ensayos literarios con el nombre de Contra la fotografía de paisaje (Los temas provienen de la vida y la obra de autores como Borges, Ítalo Calvino o Julio Verne. Editorial Magenta) y se publicó también un libro de ensayos sobre Ramón López Velarde, que se llama Ni sombra de disturbio (Educal). Este año, después del libro de poemas Oscuro escarabajo, que se publicó en diciembre, ahora estoy empezando a juntar los textos que más me gustan de mi blog, que este año cumple también 10 años. Aparece todas las semanas y se llama Siglo en la brisa. Viaje alrededor de mi escritorio, es el libro que editará Bonilla. Ahora mismo me invitó Sergio Vela (un gran amigo que tengo desde la infancia) a escribir el 6 de junio para un estreno en León de Un rapto en el serrallo, de Mozart.

Comments are closed.