Jon Lee Anderson

O la izquierda se pone como los metoo y todo es una conspiración de los yanquis o acepta que cometieron errores propios: Jon Lee Anderson

“Yo siempre estoy consciente de que hay un hemisferio ahí, estoy consciente de los Estados Unidos, que si bien culturalmente es distinto y aparece el factor político norteamericano en el libro, no se puede separar”, dice Jon Lee Anderson, en una entrevista por zoom, desde Francia, donde ha ido a visitar a su hermana.

Ciudad de México, 21 de diciembre (MaremotoM).- Otro libro de Jon Lee Anderson y su destacado análisis sobre Latinoamérica: Los años de la espiral. Crónicas de América Latina (Sexto Piso) reúne el trabajo periodístico de Jon Lee Anderson a lo largo de dicha década, durante la cual ha recorrido desde ríos en la Amazonia y campamentos guerrilleros en Colombia, hasta una decena de palacios presidenciales. Ha entrevistado sicarios, novelistas y mandatarios para con ello poder ofrecer un mosaico de inigualables proporciones. En estas más de cuarenta crónicas se registran fenómenos como el devastador terremoto de Haití, los históricos acuerdos de paz colombianos y el precario restablecimiento de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba. Aquí aparecen personajes como Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Fidel Castro, Dilma Rousseff, Jair Bolsonaro, Manuel Noriega y Andrés Manuel López Obrador, entre muchos otros.

“Yo siempre estoy consciente de que hay un hemisferio ahí, estoy consciente de los Estados Unidos, que si bien culturalmente es distinto y aparece el factor político norteamericano en el libro, no se puede separar”, dice Jon Lee Anderson, en una entrevista por zoom, desde Francia, donde ha ido a visitar a su hermana.

“Estoy consciente de que cada país tiene su historia, su soberanía, pero también en esta nueva realidad tan globalizada están más entrelazadas sus realidades que nunca. Lo vemos en la política, por la personalidad de un presidente estadounidense, de Obama a Trump, la llegada de China como un país competidor para Estados Unidos, ahora con el cambio climático, todos están más movidos que antes, con un problema en común. El populismo de derecha es algo global, mundial, el estallido social ocurre en varios lados. Compartimos un espacio en común”, agrega.

Jon Lee Anderson
La nueva espiral, el análisis de Jon Lee Anderson sobre nuestro continente. Foto: Cortesía Sexto Piso

–Vamos a ir al Cono Sur para después subir al Cono Norte, tanto Brasil y Bolivia son un caos, Argentina pone algo racional

–Claro, Bolivia y Brasil representan uno de uno de los retrocesos más obvios. Bolsonaro es un tipo inaceptable, es la versión brasileña de Trump, es patán, violento, vulgar. En Bolivia, si bien Evo Morales pecó de caudillista, sea lo que sea (esta nota se hizo antes de las elecciones en Bolivia que devolvieron el poder al MAS), si eso fuera verdad y la Añez representara un gobierno de transición, no actuaría como realmente actuó. Poniendo a gente de ultraderecha en el gobierno, el ministro del interior es un tipo nefasto, violento, han erigido un discurso vengativo, muy reaccionario, muy polarizante, se han afiliado con Bolsonaro y con Trump, sin la justificación de haber sido elegidos. Muy pronto se han exhibido como actores marginales y extremistas. Bolivia es un país con un potencial explosivo.

–¿Qué piensas de los poderes que están fuera de los países y que operan en las elecciones, en los gobiernos?

–No me consta que así sea, el tema del litio, del que me hablas. No cabe duda de que un grupo marginal se vinculó con la gente de extrema derecha de los Estados Unidos y han querido erigir un gobierno poco democrático. Lo que necesita Bolivia es un discurso unificador. Intereses de afuera para determinadas cosas, pero no me consta que este golpe haya sido por los minerales de Bolivia. Así como lo concibió el Che hace 50 años, intereses hay siempre y tenía razón.

–Tú hablas del Che y quiero leer este libro con el otro el de las guerrillas, ¿qué líderes de la izquierda ves en nuestro continente?

–De momentos yo no estoy viendo a líderes de izquierdas. Si sacamos a la Argentina, vamos a sacar a México, que gobierna un país que es fronterizo con el país que gobierna Donald Trump. Todavía no puede operar de izquierda. Cuba ya sólo se habla a sí misma. Venezuela es un país donde la izquierda ha fracasado. Más allá de si las sanciones gringas, el deterioro empezó antes, ha sido por corrupción. La presencia militar en los países de izquierda es preocupante. La tendencia al caudillismo, a la demagogia y al autoritarismo son la santa trinidad de las grandes contradicciones de la izquierda en América Latina.  ¿Qué pasó con el presidente de izquierdas de El Salvador? Está refugiado en Nicaragua y allí, ni Daniel Ortega ni su esposa, Rosario Murillo, son reconocidos como gente de izquierdas. La Bachelet es de izquierda, Mujica de Uruguay también. Pero la izquierda tiene que mirarse al espejo y reconocer que ha fracasado. Lula también fracasó y lo terminaron por comer vivo. O la izquierda se pone como los metoo y todo es una conspiración de los yanquis o acepta que cometieron errores propios. Hay que aceptar la situación real. Cometieron errores tácticos y errores de concepción. Tienen que reconfigurarse si quieren el futuro. Es necesario. Cuando hablo de izquierda hablo de gente demócrata. No se puede hablar de liberales y conservadores. Todavía hablamos de izquierda, porque hay gente que vive en el continente en la miseria absoluta. En Europa los mejores son los escandinavos, tienen un poco de capitalismo, un poco de socialismo y ni siquiera sabemos los nombres de los primeros ministros. No son países demagogos ni autoritarios.

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–Andrés Manuel López Obrador te ha contestado diciendo que no entiendes a la 4T y nosotros tampoco la entendemos

–En lo personal él cae muy bien. Emití una crítica lo dije en una forma respetuosa. Yo me quedo en vilo por su cometido y deseos de cambiar la suerte para una mayoría de mexicanos que viven en circunstancias adversas. Lo que he sentido y me ha llamado la atención es la falta de despegue de esa transformación. A través de las mañaneras hay un patrón de gobierno muy mediático, un mecanismo que comparte con el populismo de derechas. Para mí él no es Donald Trump. Donald Trump es un narcisista sin empatía, Andrés Manuel es una persona muy empática. Es como Khalin Gibrán, sólo le falta quemar incienso. Me parece que él tiene que tener muy claro, que la libertad de expresión no es un sector de su enemistad. Los intelectuales no son todos fifís y corrompidos, todos esperan que él tenga éxito y que logre cambiar la vida a los mexicanos. Difícilmente lo va a lograr teniendo a un Donald Trump en la Casa Blanca. Sería bueno ver obras físicas empezar y algún discurso que deje ver claro cuál es su política en torno al narcotráfico y a los temas de inseguridad.

Evo Morales
Evo Morales, pintada. Foto: Facebook

–¿Cómo ves a Biden?

–Con tal de sacar a Trump de la Casa Blanca, yo votaría a un canguro. Esto es una emergencia. Trump debería estar en un calabozo y no estar ahí.

–¿Has estado con Alberto Fernández, de Argentina?

–No. Siento que lo he conocido en algún momento, pero no me acuerdo. De lejos tengo que decir que desde el inicio de la pandemia me gustó mucho su discurso, elevando a las personas por sobre la economía. Argentina no es como Brasil y ha intentado actuar con humanidad y eso me parece algo loable.

–¿Qué pasa con Venezuela? A mí me parece que Venezuela es un país resistente.

–Es un estado fallido. Sea como sea que llegaron a eso, es un estado fallido. Bajo las sanciones norteamericanas el gobierno ha recurrido a otras formas de conseguir dinero y tiene el tema de los minerales en el sur. Básicamente, Venezuela es como el Congo, con milicias que operan en cada mina. No es algo estatal legítimamente concebido como tal. Maduro ha destinado el tema de las minas al ejército colombiano ELN, les ha dado mucha fuerza. No es la mejor de las situaciones, es un desastre en realidad. Los aviones mandan dinero con cash y ellos ponen lingotes de oro en los aviones. Un país socialista y petroleros parece que no puede existir. Venezuela ha sido el gran fracaso de los últimos años. No crearon conciencias nuevas de verdad. La guerrilla en Colombia se ha vuelto una cosa de bandidaje.

Donald Trump
Designios de un mandatario. Foto: Cortesía

–Colombia es un país lleno de muerte…

–Es muy trágico. Teniendo en cuenta que las FARC aceptaron dejar las armas y salir de la selva a integrarse en la vida civil del país. La sociedad les dio la espalda, la parte reaccionaria del país, liderada por Uribe, que es un criminal de guerra, ha minado el proceso desde que se firmó el tratado. Los colombianos optan por la violencia porque siempre que han llegado a un nuevo plató, a un nuevo umbral, ha sido por la violencia, nunca por la paz. Esa es mi tesis. Ellos no conocen lo que es la paz, es el país centinela de los Estados Unidos, al mismo tiempo es el país más productor de cocaína. Es un país en crisis por eso mismo. Tiene una economía pujante legal e ilegal, es insular en su política, poco dice al mundo exterior.

–¿Cómo estás tú, Jon Lee?

–Me ha servido la pandemia como una pausa, quizás buena, quizás necesaria. Logré salir hace poco a África y ahora voy a escribir un reportaje sobre eso. La pandemia es como ir a una guerra sin bombas suicidas. Sacar más provecho de cada día, estar cerca de los seres queridos, es lo que ha traído la pandemia.

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