Olga Gutiérrez: “El poema siempre está dentro de mí”

La Universidad de Guanajuato, con edición de Amaranta Caballero Prado, ha sacado Dark Matter (Materia oscura), de la poeta mexicana Olga Gutiérrez Galindo. Vive entre dos fronteras y su poesía es una abstracción que vive dentro de su cerebro. “Drones ayer el futuro”, escribe en [manifiesto], quizás seamos partículas, como dice Olga.

Guanajuato, 11 de abril (MaremotoM).- Olga Gutiérrez se pone un poco molesta cuando le digo que es de San Diego. Es cierto, vive allí desde que en México empezaron los “narcojuniors” y recuerda cosas vividas por sus amigas en esos tiempos. “A 10 amigas le mataron a sus hijos. Fue como salvarnos un poco de la situación. Los mataron a todos en distintos tiempos. Muchachos de clase media alta que por emociones o quién sabe qué convivían con los narcos”, dice.

“No necesitaban el dinero, tenían los negocios de sus padres…recuerdo que al hijo de una amiga mía lo mataron cuando tenía 28 años. Salió de la casa de sus padres y lo mataron ahí. A otra amiga mía, su hijo se fue a España, pero regresó porque se puso muy mal de la diabetes. Regresa, está escondido y cuando se restablece, a pocos pasos de su casa, se fue a un lugar de tacos y lo barrieron”.

La evocación de la muerte, la vida en San Diego, una existencia entre dos fronteras, con una casa que tiene en Tijuana, donde vive cuatro días a la semana y venir aquí, a Guanajuato, de donde era su mejor amiga.

“Vine a Guanajuato cuando tenía 10 años. Vinimos en un bocho, con mi tío Tino. Es que no soy de Tijuana, de San Diego, ni de Monterrey, ni de Torreón. Ya ni sé de dónde soy”, dice la poeta autora de Dark Matter, para la colección Cocodrilos, de la Universidad de Guanajuato.

El libro se presenta hoy a las 17, en la Universidad de Guanajuato. Foto: MaremotoM

“Todos veníamos con la ilusión de venir a ver a las momias. Era la época en la que tú entrabas y las tocabas, estaban muy cerca. Luego después llega la adolescencia y el colegio en el que estaba en Torreón nos trajeron a Guanajuato. Es una ciudad que siempre estuvo presente en mí. En mi vida de mujer madura porque tuve la fortuna de tener a una amiga entrañable, 20 años mayor que yo; tenía la comida guanajuatense a la mano, su madre podía hacer 30 tipos de buñuelos”, recuerda Olga, cuyo poemario está escrito con su nombre y no con su álter ego, enriKetta luissi.

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Habla de Amaranta Caballero Prado, su editora, alguien que también acaba de editar su nuevo poemario, El ojo avisor (Cocodrilos) y hace memoria: “Empecé a escribir chica, pero luego me dediqué a ser físico y matemática y ya no escribí más. Todo era abstracción. Estás inmersa en esa nebulosa de conceptos, hasta que una vez retomé. Tenía como 50 años. Fue extraño, me empezó a temblar todo. Escribí en inglés. Empecé a hacer como modelos matemáticos con los poemas. Así fueron mis primeros seis libros”.

“Antes de Dark Matter escribí IE, que en japonés significa no y yo no lo sabía. Me lo dijo un japonés de Guanajuato. Las momias, las callejoneadas, el callejón del beso, la comida de Guanajuato en San Diego y ahora es NO”, se divierte.

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Olga Gutiérrez no es observadora. Siempre está dentro. La cuestión abstracta es su poema esencial.

“El poema siempre está dentro de mí. Siempre en mi cerebro. No soy muy observadora de fuera. Si ahora me preguntas qué traigo puesto, ni siquiera sé. Este libro fue muy interesante porque es el primer libro que escribo con mi nombre”, dice.

Dark Matter es todo lo inimaginable. Es todo aquello que existe y no lo vemos. Hay que cuestionarse siempre todo. La dark matter ocupa el 85 por ciento de la materia. Dentro de nosotros tenemos también la dark matter. ¿Por qué no vivir en una armonía con los otros seres? ¿Por qué creer que no hay otras partículas y energías? Estamos aquí realmente y somos sólidas. Pero ¿si fuéramos partículas y expresáramos el pensamiento de otro ser? Esas cosas yo pensaba cuando estaba escribiendo Dark Matter”, concluye.

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