Oscar de Muriel

Oscar de Muriel: Sor Juana hubiera sido una gran detective

El escritor publica en México su último texto que tiene como protagonista a Sor Juan Inés de la Cruz en el papel de detective en el siglo XXVII.

Ciudad de México, 20 de mayo (MaremotoM).- Oscar de Muriel sigue emocionándose cada vez que llega a México. Reparte su vida entre el país que lo vio nacer e Inglaterra, su actual lugar de residencia. Se siente en casa, después de muchas horas de vuelo que reparte entre ambos países, acto que le permite encontrarse con sus lectores, aunque le es difícil no tener sentimientos encontrados cada vez que llega o abandona a cada uno de ellos. El escritor mexicano, autor de media docena de libros en español y otro tanto igual en inglés, publica en México Los antiguos venenos (Montena, 2022), su última novela y tercera de la saga Muerte en San Jerónimo —una suerte de thriller policiaco que convirtió a Sor Juana Inés de la Cruz en detective y que en México ha vendido varios miles de copias—.

Le entró un poco de temor cuando publicó el primer tomo de la saga, “tuve en mente la idea un par de años, tenía mucha curiosidad por ver cómo el público mexicano reaccionaría a Sor Juana Inés como investigadora”, afirma emocionado. “¿Es algo que quieren leer? ¿Servirá al lector para acercarse a la poetisa? ¿Estarán igual de convencidos que yo que Sor Juana sería una gran agente? Estas son para mí algunas cosas que me gustaría saber tras su lectura”, cuenta.

Oscar de Muriel hace memoria y no recuerda el momento exacto en que se le ocurrió la idea, lo que si recuerda es que, hasta antes de escribir Muerte en San Jerónimo, la primera entrega de la saga, solo había visto biografías entorno a Juana de Asbaje. Un día, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se sentó a conversar con el sorjuanista Jorge Gutiérrez y le planteó la idea de escribir una historia de ficción sobre el tema, “en esa misma mesa, poquito después se sentó Diego Mejía, mi editor, y me dijo: esto estaría genial. ¡Resuelve asesinatos como Sherlock Holmes!”. La trama de las novelas son un guiño a algunas de sus fuentes de inspiración como Agatha Christie y Umberto Eco. En todos los casos mencionados, Sor Juana comparte la afición por la lectura, la cocina, la botánica y, en el caso de la religiosa, hasta por la música.  

Oscar de Muriel
Muerte en San Jerónimo. Foto: Cortesía

Cuesta trabajo imaginar al escritor mexicano teniendo problemas para empezar un libro: “fue fácil escribir sobre ella, porque todo el mundo la conoce”, recuerda Muriel, aunque admite que tardó en encontrar el tono correcto para combinar la vida real de Sor Juana con la vida la vida imaginaria, “tardé alrededor de dos años de investigación para escribir la primera novela, pero una vez que encontré la voz adecuada, la historia se escribió sola”.

Desde que publicó en 2015 su primer trabajo no para, sus libros se publican en inglés y español y están vendiendo miles de copias en México. Además, Los antiguos venenos —que apareció en las mesas de novedades de las librerías a finales de abrilestá causando mucha admiración entre los lectores.

Por primera vez, Oscar encuentra su zona de confort en escribir utilizando una protagonista femenina, una costumbre que se remota a sus años como escritor que aún no publicaba con alguna editorial. “En mis libros publicados anteriormente los personajes principales fueron un par de detectives y aunque es el mismo género y el mismo estilo, son series radicalmente diferentes, como autor me gustó bastante el contraste. A veces en los personajes masculinos hay poca tela de donde cortar y en el caso de Sor Juana tenía muchos más conflictos y muchas más trabas para narrar un mismo hecho, por ejemplo, el de hacer una investigación. Para empezar, ella no es policía entonces no tiene autoridad de llegar e interrogar a la gente y ese es todo un reto.  ¿Te imaginas? ¿Cómo ella puede llegar a obtener la verdad y enterarse de todo lo que pasó? Eso le agrega una tensión extra a la novela”, explica divertido.

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En Muerte en San Jerónimo, Muriel imagina el día a día de Sor Juana en el convento de San Jerónimo “para lógralo quise apegarme lo más que pude a la geografía del Claustro de Sor Juana, a las costumbres de las monjas. Estudié desde lo más glorioso de la Iglesia de aquel tiempo hasta lo más mundano y eso me ayudó mucho a meterme al personaje.” Hay otra cosa que ayudó a Oscar a construir esta historia, su gusto por Umberto Eco: “leí: En el nombre de la rosa cuando tenía doce años, me impactó la atmósfera que te da el convento, el incienso, las velas, la oscuridad, el hecho de que las monjas estén encerradas. Si piensas en la vida que llevó mi protagonista, exploró todo tipo de disciplinas: desde la cocina, las matemáticas la filosofía y, claro, las letras, sin duda todo este abanico la hubiera convertido en una gran detective. El hecho es que tienes a la monja más inteligente de la historia ahí, me sorprende que no se le hubiera ocurrido a nadie más antes”, comenta con un sentimiento de alivio.

Confiesa con alegría que recibió comentarios positivos por parte de los sorjuanistas que se acercaron a leer el libro. “Cuando salió La sangre se tinta, la segunda entrega de la saga, coincidió con la publicación de: La esclava de Juana Inés, escrita por Ignacio Casas y recibí muchos comentarios en tono de camaradería por tener a la poeta como punto en común más que recibir comentarios en tono de debate”. Lo cuenta sin tomárselo demasiado enserio; de hecho, su principal objetivo como escritor es hacer pasar al lector un buen rato sin esconder lecciones de vida entre sus páginas. “Creo que ahora nadie quiere leer sobre pandemias o distopías, yo busco generar un escape y hacer reír a mis lectores”.

Pero, ¿Qué hace reír a Oscar Muriel? El mexicano se queda un buen rato en silencio, ponderando la respuesta. “Me hacen reír las cosas más pueriles. Me gusta mucho pensar en el humor tan sofisticado que pudo haber tenido Sor Juana. Hacía bromas hasta cierto punto rebuscadas cuando de repente se ponía a hablar en verso para insultar a alguien, eso me hace reír mucho”. Lo que no le gusta son las escenas de exagerada tortura y la violencia gratuita. “Se abusa mucho de eso tanto en libros como en la televisión últimamente”, señala.

En el futuro le gustaría volver a escribir sobre La décima musa como lo hizo en las tres novelas que componen la saga. Mientras tanto, las aventuras de Sor Juana y Alina, su joven protegida, están lejos de terminar. El escritor revela que tiene una nueva entrega para esta saga con la poetisa como protagonista. “La novela retrata una época un poco caótica y cuando comencé a leerla sentí un poco de angustia así que decidí guardarla en el cajón por un tiempo, al final pienso que el mayor placer que me dan los libros es poder desconectarme del mundo real”, señala con una gran sonrisa. Quizá, cuando aparezca la cuarta entrega de Muerte en San Jerónimo, la comunidad de lectores ya habrá encontrado la respuesta a la pregunta de qué hace tan buena detective a la Doncella del verbo.

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