Sandra Becerril

Para entender el presente, hay que escribir el pasado: Sandra Becerril

El silencio de todos los muertos (De Otro Tipo Editorial) cuenta una historia transcurrida en los ochenta, años terroríficos, donde una familia mexicana, amante de las historias de terror, se muda a su nueva casa debido a una oportunidad de ganga en la que el padre había invertido todos los ahorros.

Ciudad de México, 25 de enero (MaremotoM).- Las mujeres están abriendo muchas puertas, entre ellas la de la literatura de horror y de novela negra que durante mucho tiempo estuvieron dedicados a los hombres.

Pero, hay que decirlo, desde Agatha Christie hasta Patricia Highsmith, no es tan nuevo que las damas se dediquen a estas materias, pero en estos tiempos pandémicos y tan difíciles de definir, hay muchas mujeres que levantan esta literatura como una bandera propia de sí mismas.

Tenemos el caso de Mariana Enríquez, probablemente la autora argentina que más éxito ha logrado en los últimos tiempos con su literatura de horror, un horror que de todos modos comparte una realidad tremenda, como si ese estado de las cosas fabricara lo tremendo que se esconde en la cotidianeidad.

Está el caso de la literatura policial encarada por la argentina también Claudia Piñeiro y aquí en México, hay muchas escritoras como Sandra Becerril que explora lo que Richard Christian Matheson define en la contraportada: “un hechizo traumático de miedo y brillantez”.

Sandra Becerril
El silencio de todos los muertos, una publicación de De otro tipo Editorial. Foto: Cortesía

El silencio de todos los muertos (De Otro Tipo Editorial) cuenta una historia transcurrida en los ochenta, años terroríficos, donde una familia mexicana, amante de las historias de terror, se muda a su nueva casa debido a una oportunidad de ganga en la que el padre había invertido todos los ahorros. Aunque amaban el terror, no les hizo gracia que la casa pareciera salida de una de esas historias. Ivonne, la esposa, hizo todo lo posible por embellecerla y cambiar la sensación, pero la casa empezó a manifestarse y con ella muchos seres oscuros que la habitaban.

“El terror es un género que me encanta. Llevo muchos años especializándome en él, junto con la novela negra y el thriller”, dice la autora, en un libro que habla por supuesto de historias de terror y también habla de curación.

“La historia la cuenta la niña de la familia, Álex, la seguimos durante 10 años de su vida y el antagonista es una casa poseída. Es una sesión de curación también, habla de los 80, donde estaba todo permitido en las familias mexicanas: el maltrato, el abuso, los gritos, los golpes, todo ese tipo de cosas, no eran castigadas como son castigadas ahora. Para entender el presente, hay que escribir el pasado”, dice Sandra Becerril.

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La ola de violencia que se gesta en esta familia, la investiga Alex, la hija mayor, con el apoyo de un investigador de lo paranormal muy exitoso, con múltiples libros publicados, le ayuda a descubrir lo que pasa en esa construcción y a enfrentarse a esos seres. Una historia basada en hechos reales.

“Mi hijo tiene 13 años y ya puede leer mis novelas, cuando leyó la novela se le hizo muy divertida la protagonista”, afirma la autora.

“La novela ganó el premio de novela juvenil, no es tanto para los niños de 12 años, porque tienen ciertas escenas que son perturbadoras, hay escenas fuertes, hay ciertas cosas que no son tan aptas que los niños lo lean”, agrega.

¿Qué pasa con los límites de un autor de terror?

“Si me dejo llevar por la historia, pero no pongo escenas escandalizadoras sólo porque sí, no es poner sangre por poner sangre. Las escenas sexuales tampoco deben ser porque sí. La literatura debe de ser libre, pero respetar la historia que está contando”, dice esta escritora, que es también guionista mexicana y que ha sido candidata al Ariel 2020 por Mejor Guión Adaptado por Desde tu infierno.

Admira mucho a Stephen King, sobre todo por las historias que cuenta de esos años, de los ochenta, aunque cree que su verdadera influencia tiene una raíz más latinoamericana, desde Carlos Fuentes con Aura, con Juan Rulfo por Pedro Páramo, con Amparo Dávila, con Horacio Quiroga.

“Los ochenta que es cuando nací y me trae mucha nostalgia, era un momento de mucho cambio para esos lugares de la ciudad de México. Llega esa transformación y la melancolía de los 80 es muy fuerte”, afirma.

“Ahora están tomando papeles femeninos como protagonistas, ya no somos las mujeres víctimas a las que matan o asesinan. Son personajes desarrollados, más abiertos, algo que se agradece”, concluye.

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