Rodrigo Morlesin

Para mí escribir es mezclar mi realidad, dejé que fluyera esta cotidianeidad mía: Rodrigo Morlesin

Aquí está con su segundo libro, ¿A dónde va este tren? (Planeta), con ilustraciones de Jonathan Farr, él mismo un gran diseñador que casi pierde la vista eligiendo el tono púrpura para la portada.

Ciudad de México, 20 de junio (MaremotoM).- Cada vez que charlo con Rodrigo Morlesin trato de decirle lo mucho que significó su primer libro para mí. Venía de una enfermedad bastante grave y Elvis nunca se equivoca (Tusquets) fue lo que leí apenas despertar. Fue un gran libro no sólo porque yo lo leí, sino porque todavía sigue enardeciendo las emociones de los lectores y se reimprime cuando se agota y así.

Cuenta la historia de un perro callejero, con una maestría narrativa y con un hacer entender al lector las vicisitudes que pasan esos animales que vemos en la calle, abandonados de la mano del hombre.

Rodrigo Morlesin
Quería contar mi propia historia, con otro reto, escribiendo más detalladamente, con una línea más clara de sucesos. Foto: Cortesía Facebook

Ha pasado un tiempo de aquel libro y Rodrigo Morlesin se preguntó si no fue una cuestión de suerte, si valía realmente como escritor, qué cosas se le ocurrirían para el segundo libro. ¡Alerta, Rodrigo! Le pasa a todos los escritores. No te preocupes.

Aquí está con su segundo libro, ¿A dónde va este tren? (Planeta), con ilustraciones de Jonathan Farr, él mismo un gran diseñador que casi pierde la vista eligiendo el tono púrpura para la portada.

Liza y Jim están con su padre a punto de abordar el tren púrpura. Emprenderán un viaje extraordinario, pero todavía no lo saben. En realidad, ni siquiera saben a dónde van. Poco a poco descubren que se encuentran en un tren de vagones infinitos lleno de personajes excéntricos y paisajes fantásticos. Y aunque la aventura de recorrerlo conlleva algunos riesgos como lobos feroces entre la nieve, los presagios de una aterradora adivina o la furia de los truenos, también les esperan momentos únicos: ver nubes de mariposas, cruzar un bosque de luciérnagas o la maravilla de entrar a una heladería con todos los sabores del mundo.

Rodrigo Morlesin
Un gran libro de un gran escritor. Foto: Cortesía

Los hermanos viven una odisea parecida a un sueño donde las sorpresas no paran, pues lo único claro en este viaje es que nada es lo que parece. Y por más puertas y vagones que cruzan, el destino final del tren es un misterio que, con cada atardecer, se pierde entre la noche.

Es como un libro del siglo XIX y con vistas al futuro. Viajamos en un tren sin tiempo, lleno de cosas absolutamente interesantes para los niños y para Rodrigo, nacido en 1972 y quien descubrió a Edgar Allan Poe en la secundaria y desde entonces miles de libros han pasado por sus manos, ya sea para leerlos, diseñarlos o hablar de ellos en la radio y la prensa. Roald Dahl, Astrid Lindgren, J.K. Rowling, Gabriel García Márquez, Paul Auster y The Cure han sido su fuente de inspiración como diseñador.

Te puede interesar:  Mariana Palova hechizará a la ciudad desde el Experimental

ENTREVISTA EN VIDEO A RODRIGO MORLESIN

“Esa es la gran pregunta, porque después de la salida de Elvis, había que hacer lógicamente un Elvis 2. La editorial lo quería y además era lógico, pero yo no quería hacer un Elvis 2. Escribir esta historia fue una sorpresa. Yo no había tomado un curso de escritura, no había tomado un curso de ficción, fue muy difícil escribir Elvis, yéndome por la imaginación”, dice Rodrigo Morlesin.

“Para esta nueva novela lo que quería saber si era capaz de escribir algo diferente. Más cercano a las novelas que leo, con esos elementos clásicos de los lobos, del bosque, el gabinete de frascos dentro del tren. Quería contar mi propia historia, con otro reto, escribiendo más detalladamente, con una línea más clara de sucesos”, afirma.

“Quería aprender más cosas y la inspiración para esta novela fue una canción que me intrigaba. Empecé a imaginarme a estos niños en el tren y de repente me di cuenta de que había un mundo dentro de otro. La canción se llama O’children, de Nick Cave”, expresa.

“Para mí escribir es mezclar mi realidad, dejé que fluyera esta cotidianeidad mía. Hay muchos elementos y símbolos en una historia cargada de ellos. Tuve que investigar un poco, el que el tren sea púrpura es importante. Un color que estaba destinado a la realeza, porque extraer de la gran cochinilla era muy caro. En la religión, el color púrpura tiene su propio lenguaje. En el budismo, es luto, por ejemplo”, afirma.

“Para elegir el tono púrpura de la portada, me costó semanas. Tenía todos los colores púrpuras de pantone, había uno que se llamaba imperial y otro el real. Al final me decidí por el real, porque me gustaba más el color”, dice.

Es un libro que también tiene música, porque sus amigos diseñadores y músicos se han inspirado en ¿A dónde va este tren? “El libro tiene dos canciones y por eso sale Spotify. A mí me encantaron, pero no puedo ser objetivo”, dice.

“Yo quería colaboración, quería puntos de vista, palabras que inventé, realmente la interculturalidad es vasta dentro del tren”, concluye.

Comments are closed.