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Pérez versus Hamilton o el día más fabuloso en su propia tierra del mexicano de la F1

Así que, no tan inesperadamente y con Bottas fuera de cuadro tras esa primera vuelta, Pérez se subió al ring con Hamilton. Menuda pelea. ¿Alcanzaría la virtud del auto para compensar la clase conductiva del inglés? Los dos saben extraer hasta la última gota de rendimiento de sus cubiertas, pero Hamilton lo hace a velocidad infinitesimalmente superior.

Ciudad de México, 8 de noviembre (MaremotoM).- Sergio Pérez no podrá olvidar nunca este domingo 7 de noviembre. Su jornada más gloriosa en territorio mexicano desde el día en que nació, allá por enero de 1990. Quizás en alguna otra ocasión tenga una chance más concreta de poder ganar el Gran Premio de su país, una oportunidad que este año se esfumó en el mismo momento en que pasó a centímetros del Alpha Tauri de Yuki Tsunoda, en el tramo caliente de la Q3, un día antes.

Pero nada podrá borrar el inmenso logro de esta jornada: el primer piloto azteca que lidera el GP de su país y también el primero en subirse al podio allí, nada menos que en el circuito que homenajea la memoria de sus precursores, Ricardo y Pedro Rodríguez.

A este momento arribó a bordo de un RedBull RB16B, el auto que había que manejar para tener la máxima ventaja. Porque el hecho de que el campeón del mundo Lewis Hamilton  contara en esta oportunidad con Pérez y no con Max Verstappen como rival directo, es la evidencia más transparente de que los pronósticos sobre la superioridad de los coches azules en el circuito de la Ciudad de México eran realmente acertados.

El jueves por la tarde, Mercedes -en la palabra de Andrew Shovlin, el segundo de Toto Wolff- confirmaba que el equipo campeón veía en el horizonte la repetición del resultado del Grand Prix anterior, el de los Estados Unidos, en Austin, como el mejor resultado posible para esta competencia mexicana, tan asumido tenía su inferioridad técnica en un trazado a 2.200 metros sobre el nivel del mar.

El viernes, después de verse a 4 décimas de segundo de los RedBull en condiciones normales, por la noche en el debriefing se dedicaron a discutir cuáles serían las mejores estrategias partiendo desde la segunda fila…

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Sergio Pérez no podrá olvidar nunca este domingo 7 de noviembre. Foto: Cortesía formulauno.com

Mercedes, el dominador de tantos campeonatos, se sentía contra las cuerdas. Especialmente cuando el sábado a la mañana, RedBull estiraba la diferencia a 6 décimas de segundo.

Y de golpe, la clasificación dejó a Valtteri Bottas y Hamilton en la primera fila de largada. ¿Los pronósticos habían errado? Para nada. Al final quedó claro que el sorprendente resultado se debía más a circunstancias y equivocaciones de RedBull, antes que a la proverbial recuperación del equipo que lidera Wolff.

¿Mercedes estudió qué estrategia adoptar partiendo sus dos autos desde la primera fila? Lo que aplicó en la largada le permitió a Verstappen colarse a la punta: “Solo traté de estirar la frenada todo lo que podía. Una vez que estuve adelante, pude enfocarme en mi carrera y nada más”.

Allí se acabó la discusión por la victoria del Gran Premio.

Y comenzó otra historia.

Hamilton ya no vería nunca más a su gran rival en el campeonato, en toda la carrera. La superioridad del RB16B sobre el W12 en el Autódromo Hermanos Rodríguez era tan notoria que al campeón del mundo solo le quedaba pelear contra el crédito local.

Y no podía escaparse de él.

Verstappen era una sombra alejándose. Había cumplido la primera mitad de su cometido al liderar desde la curva 1. Solo tenía que controlar que nada raro ocurriera en el momento de la detención obligatoria. Sobre el cuidado de sus neumáticos, no podía haber duda posible: lo que amasó en Austin despejaba cualquier incógnita.

Así que, no tan inesperadamente y con Bottas fuera de cuadro tras esa primera vuelta, Pérez se subió al ring con Hamilton. Menuda pelea. ¿Alcanzaría la virtud del auto para compensar la clase conductiva del inglés? Los dos saben extraer hasta la última gota de rendimiento de sus cubiertas, pero Hamilton lo hace a velocidad infinitesimalmente superior.

Checo no estaba tan cerca de su perseguido como para intentar un undercut. Por eso, a medida que inició su fase agresiva, descontando, sucesivamente, 0s071, 0s437, 0s224 y 0s175 en cuatro giros consecutivos, del giro 25 al 28, manteniéndose siempre a unos 10 segundos detrás del líder de la carrera, lo lógico parecía ser copiar la estrategia de Hamilton y perseguirlo hasta los boxes. El equipo blanqueó esa estrategia en una comunicación radial. La de Verstappen era una historia que se escribía en otro libro, en otro idioma.

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Pero cuando Hamilton finalmente paró en la vuelta 30, para calzar los prescriptos neumáticos duros (detención de 2s4), el mexicano continuó en la pista. El plan original no se tomaba en cuenta y se produjo un instante de perplejidad.

Quedó claro qué pasaba por la cabeza de los estrategas de RedBull cuando fue Verstappen el primero en detenerse, en el giro 34, cuatro vueltas después de Hamilton, una fabulosa detención de 2s2. Todo funcionaba con excelencia en torneo al coche número 33.

Sergio Pérez era el líder del Gran Premio de la Ciudad de México.

RedBull intentaba con el piloto local lo que Mercedes había querido hacer con Hamilton en Austin. Esperando que, a la larga, el resultado fuera distinto. ¿Sería posible? Había un dato a favor del optimismo. La diferencia de RedBull a Mercedes en México era más notable que la inversa en la pista estadounidense.

Pérez fue líder de su carrera a lo largo de 7 giros, hasta la vuelta 41, cuando quedaban unos 120 kilómetros para completar la carrera. Otra parada estupenda: 2s3. Y neumáticos once vueltas más frescos que los de Hamilton.

Para el escolta del torneo, la limitación de daños había pasado a ser el objetivo. En definitiva, era el mismo resultado de Austin, como se ilusionaban tres días antes…  Si hubiera sido Eric Cantona se habría subido el cuello de su camiseta, aceptando la misión. Su tarea era defenderse de Pérez.

¡Qué gran momento para estar en el Foro Sol, desgañitándose, mientras Checo descontaba de a ratos! En la vuelta 50, ya no quedaba ninguna otra esperanza para el inglés más que la de defender a mordiscones el segundo lugar.

El mexicano acababa de hacer su mejor vuelta (1m19s468, a 194,976 km/h)

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El mexicano acababa de hacer su mejor vuelta (1m19s468, a 194,976 km/h). Foto: Cortesía formulauno.com

Si Pérez consigue superar a Hamilton, se pensó, puede ser tan importante como conquistar el Gran Premio. O más importante, teniendo en cuenta la imbatibilidad de Verstappen en ese terreno.

En la vuelta 65, Hamilton consigue neutralizarlo. “Esta presión yo ya la había soportado muchas veces antes y por eso fue fácil resistir”, aseguró tras la carrera. En la 66 cumplió su mejor vuelta de la carrera (1m19s820, a 194, 116 km/h)

Ya había vivido el mismo episodio dos semanas atrás, pero en el otro rol, más complicado. Esta vez era más sencillo, aunque el Mercedes diera señales de estar sobrecalentándose.

Entre el tráfico, la pista relativamente corta y las características particulares de estos autos, la maniobra consagratoria de Pérez nunca pudo tener lugar.

Y así fue que se repitió el podio de Austin.

El evidente desgaste físico de Hamilton al bajarse de su auto autentificaba la dureza de su ejercicio de defensa. “Empecé segundo y terminé segundo, pero su ritmo era increíble y no había nada que pudiera hacer”, explicó. “Cuando llevas a Checo a la rastra se sabe que va a ser rápido”.

Fue la gran jornada del mexicano de la Fórmula 1 en su tierra natal. A la larga lo sentirá, aunque apenas terminada la carrera no estaba convencido. “Quería el 1-2 para el equipo pero nunca tuve una chance de poder pasarlo”, señaló, deslizando una leve nota de disconformismo por la estrategia: ¿acaso era partidario de seguirlo a Hamilton hasta los pits y pelearle con un juego de neumáticos similar ya desde la vuelta 30? Esa sensación quedó flotando.

En 18 carreras, Pérez está ahora 20 unidades detrás de Bottas, que no sumó en México. Quedan cuatro Grandes Premios en 5 fines de semana y en esa apretada locura se definirá ambos títulos. Verstappen aventaja a Hamilton ahora por 19 puntos, cuando quedan más de un centenar en juego, mientras Mercedes supera a RedBull por solo una unidad. Ya no hay más desarrollos pendientes: solo puesta a punto fina, salud mecánica y la cuenta regresiva.

Y así acabará, dentro de 35 días, el más emocionante campeonato de la Era Híbrida de la Fórmula 1.

Fuente: Pablo Vignone / Original aquí.

 

 

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