Byung-Chul Han

¿Podremos evitar que el internet acabe con la esfera pública?

Nadie pareció vislumbrar el alcance y el impacto que el internet tendría en la sociedad cuando se nos prometió una comunicación horizontal, multidireccional y, sobre todo, democrática.

Ciudad de México, 6 de junio (MaremotoM).- En su momento, ni Marshall McLuhan ni Jürgen Habermas, dos de las celebridades que se siguen estudiando en las facultades de periodismo, fueron capaces de predecir el impacto que internet tendría en la sociedad y en la esfera pública. Hasta hace poco, escasos estudiosos de los medios de comunicación se preocuparon por concentrar sus esfuerzos para describir el impacto que el conjunto descentralizado de redes de comunicaciones interconectadas tendría en la esfera pública. “NOS-UR-GE la investigación de los efectos sociales, psicológicos y físicos del medio”. Así, en mayúsculas y remarcada sílaba por sílaba, Roger Wimmer y Joseph Dominick, autores de Investigación sobre los medios de comunicación (Thomson, 2000) —y dos de los predicadores de la investigación en los medios de comunicación más importantes de EU—, señalaron a inicios del siglo XXI acerca de la importancia de ampliar la investigación del impacto social del internet. En su libro, una especie de manual para los interesados en los medios de comunicación masiva, afirmaron que, de acuerdo a los esfuerzos para comprender el medio realizados hasta aquel momento, “los investigadores elaboraron la hipótesis de que la comunicación en la línea no proporciona la clase de apoyo que se obtiene de la comunicación convencional en persona”.

Byung-Chul Han
El libro de Habermas es de 1981. Foto: Cortesía

A poco más de un quinto del siglo transcurrido, Byung-Chul Han, una de las mentes más lúcidas que quedan en este mundo, publicó Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia (Taurus, 2022). En él, el filósofo surcoreano explica como la digitalización del mundo en que vivimos somete nuestra percepción del mundo y nuestra convivencia a un cambio radical. Apoyado en la estrecha relación que existe entre el libro y la esfera pública —propuesta realizada por Habermas en su hoy clásico libro: Historia y crítica de la opinión pública (Gustavo Gili, 1981)— Byung-Chul explica que la digitalización del mundo es el origen de las múltiples amenazas: “Los medios de comunicación electrónicos destruyen el discurso racional determinado por la cultura del libro. Producen una mediocracia” y después afirma: “Habermas necesita, por lo tanto, una revisión de gran calado”.

En este proceso, la difusión y multiplicación viral de la información fragmentan la esfera pública. Como consecuencia de todo esto, el profesor de Filosofía y Estudios culturales en la Universidad de las Artes de Berlín, señala que “la estructura anfiteatral de los medios de comunicación de masas deja paso a la estructura rizomática de los medios digitales, que no tienen un centro. La esfera pública se desintegra en espacios privados”. 

Byung-Chul Han
Editó Taurus. Foto: Cortesía

¿Final de la acción comunicativa?

¿Qué ocurrió entonces con aquellas ideas sobre las estructuras de acción comunicativa orientadas al consenso propuestas por Habermas en los ochentas del siglo pasado? Tal y como recuerda el doctor Uriel Eduardo Caballero González, en el aula de del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México, “definitivamente, internet, implicó una reconfiguración de los medios de comunicación tradicionales; todos tuvieron que pasar más o menos exitosamente por la digitalización. El contenido de los medios tradicionales, en muchos casos, rebasaron sus nichos de mercado locales y se convirtieron en productos globales. Es frecuente escuchar a locutores de radio de la ciudad de México que mandan saludos a un seguidor o seguidora que vive en Asia, África o América del norte. La noción de la aldea global de McLuhan es mucho más clara en 2022 que cuando la frase fue enunciada a mediados de los años 60”. La red conformaría un nuevo modelo de sociedad a través de la cual el emisor de un mensaje podría llegar a mucha más gente.

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No obstante, pronto tarde encontramos el lado oscuro al internet. Caballero, que también formó parte del grupo de estudiosos de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC por sus siglas en español), señala que: “la hiper segmentación de las audiencias en internet ha permitido la formación de tribus digitales, en el sentido de la tendencia de buscamos unirnos en comunidades virtuales donde la audiencia comparte la misma visión del mundo y los mismos valores”. Es su opinión, además de estar insensibilizados para las cuestiones importantes, hoy cualquier ciudadano con acceso a internet puede organizar sus propios canales de información y esto tienen numerosas consecuencias como la proliferación de los Fake news. Otro de los peligros que existen es la creación de discursos doctrinarios y dogmáticos donde se reduce al mínimo la posición del otro, “a sí, ante la posibilidad que internet nos proporciona de encontrar más opiniones y puntos de vista distintos, con la finalidad de contrastarlos, nos encontramos ante la paradoja de que tendemos a buscar nuestra propia tribu virtual en temas que van desde la política, los deportes, la sociedad y hasta en el seguimiento de fotos de gatos.

Aunque parece que aún no llegamos a la distancia límite para que los peligros del régimen de la información determinen de modo decisivo los procesos sociales, económicos y políticos; en su libro Byung-Chul Han advierte que “la creciente atomización y narcisificación de la sociedad nos hace sordos a la voz del otro. También conduce a la pérdida de la empatía. Hoy todo el mundo se entrega al culto del yo. Todos los individuos se representan y se producen a sí mismos. No es la personalización algorítmica de la red, sino la desaparición del otro, la incapacidad de escuchar, lo que provoca la crisis de la democracia”. Según Byung-Chul Han, que lleva más de dos décadas reflexionando —entre otros temas— sobre el capitalismo digital, “los efectos de la comunicación digital como comunicación sin comunidad destruye la política basada en escuchar. Entonces solo nos escuchamos a nosotros mismos. Eso sería el fin de la acción comunicativa”, señala.

Byung-Chul Han
El rockstar del pensamiento contemporáneo deja claro que el mundo contemporáneo, basado en el conjunto de normas que orbitan alrededor de lo digital, se está disolviendo en un mundo de información. Foto: Cortesía

El ojo de la tormenta

El rockstar del pensamiento contemporáneo deja claro que el mundo contemporáneo, basado en el conjunto de normas que orbitan alrededor de lo digital, se está disolviendo en un mundo de información haciendo de nuestra existencia algo cada vez más intangible y efímero. En diversas entrevistas señala las ansiedades que nos produce el capitalismo neoliberal y en libros como: La sociedad del cansancio (Herder: 2017) afirma que “la sociedad occidental está sufriendo un silencioso cambio de paradigma, un exceso de positividad que está conduciendo a una sociedad del cansancio”, en la que transitamos agotados y deprimidos por las inevitables exigencias de la existencia  y por tanto se preocupa por estudiar todas aquellas nuevas formas de entretenimiento que se nos ofrecen.

Como una solución parcial, el pensador conduce su vida apostando por la recuperación del contacto intimo con lo cotidiano y se pronuncia enérgicamente contra la desaparición de los rituales que generan comunidad y evitan que nos conviértanos en individuos perdidos en sociedades enfermas y crueles. En la sociedad actual, según Byung-Chul, “los ciudadanos ya no son capaces de creer en un fondo común de discusión que permita iniciar una discusión. Ya no pueden siquiera suponer qué están participando en esa discusión como miembros de la misma comunidad. La esfera pública que Hanna Arendt y Jurgüen Habermas presentan como ideal ni siquiera existe”.

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