Dieta y enfermedad pulmonar

¿Pueden las dietas bajas en carbos ayudar con las enfermedades pulmonares?

¿Pueden las dietas bajas en carbohidratos ayudar con la enfermedad pulmonar?

Por el Doctor Christopher Stadtherr

Ciudad de México, 29 de abril (MaremotoM).- Las dos enfermedades pulmonares crónicas más comunes son el asma y la EPOC. Se estima que al menos 384 millones de personas en todo el mundo tienen EPOC y 334 millones de personas tienen asma. La EPOC es ahora la tercera principal causa de muerte en todo el mundo.

Aunque el tabaquismo es la principal causa de EPOC en los Estados Unidos, los estudios estiman que el 24% de los pacientes con EPOC nunca han fumado. En estos casos, las causas de la EPOC pueden incluir exposición ocupacional y enfermedades genéticas.

Las personas con asma y EPOC están en riesgo de tener exacerbaciones agudas o brotes de su enfermedad crónica pulmonar. En ocasiones, estos brotes son lo suficientemente graves como para requerir hospitalización. Las exacerbaciones de la EPOC, que se desencadenan con mayor frecuencia por infección y exposición a irritantes, se encuentran entre las principales razones de hospitalización.

La dieta y la función pulmonar

La medicina moderna nos ofrece una variedad de intervenciones dirigidas a mecanismos específicos de la enfermedad. En el caso de enfermedades pulmonares como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), los principales objetivos de los medicamentos son la inflamación y la broncodilatación (la relajación de las vías respiratorias).

Aunque la inflamación es, de hecho, un factor clave en los episodios agudos de la EPOC y el asma, hay otros mecanismos relevantes a los que los tratamientos actuales no apuntan y quizás hay muchos más que todavía tenemos que descubrir.

La intervención más beneficiosa para la EPOC es abstenerse de fumar. La terapia médica con esteroides y broncodilatadores inhalados está dirigida a mejorar la calidad de vida y a reducir las exacerbaciones y las hospitalizaciones; sin embargo, lamentablemente, no cambian el curso natural de la enfermedad ni prolongan la supervivencia.

Del mismo modo, el asma se trata principalmente con broncodilatadores y esteroides y se les indica a los pacientes que controlen su exposición a alérgenos o irritantes que puedan empeorar los síntomas del asma.

El papel de la nutrición en el manejo de las enfermedades pulmonares no se ha investigado bien, ni se enfatizado en la educación.

Sin embargo, existe una relación compleja entre la enfermedad pulmonar y las enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo 2. Los pacientes con EPOC, por ejemplo, tienen un mayor riesgo de diabetes tipo 2. A su vez, la diabetes tipo 2 conduce a un agravamiento de las consecuencias de la EPOC.

Por lo tanto, sería importante considerar una terapia nutricional, tal como una dieta baja en carbohidratos, para mejorar la enfermedad metabólica y tal vez incluso para influir en el curso natural de la enfermedad pulmonar.

De forma anecdótica, he descubierto que las dietas bajas en carbohidratos pueden mejorar los síntomas y reducir la necesidad de medicamentos en muchos pacientes con enfermedad pulmonar.

Un problema para los pacientes con EPOC es la pérdida de masa muscular y grasa debido a un complejo proceso llamado caquexia pulmonar.

Las directrices de nutrición actuales para la EPOC primordialmente se centran en corregir la desnutrición y proporcionar un consumo energético adecuado para evitar la pérdida de peso.

Incluso en ausencia de una enfermedad respiratoria, la desnutrición causa una disminución de la masa y la función del músculo respiratorio, un problema con implicaciones más significativas en pacientes con enfermedad pulmonar crónica.

Según la Academia de Nutrición y Dietética, el asesoramiento sobre macronutrientes debe basarse en la preferencia del paciente, por la limitada evidencia que existe para recomendar cualquier composición macronutriente específica.

Sin embargo, a pesar de la falta de recomendaciones formales, algunos especialistas en enfermedades pulmonares (neumólogos) han reconocido la utilidad de las dietas bajas en carbohidratos y cetogénicas para la EPOC.

El Dr. Albert Rizzo, MD, director médico de la American Lung Association, reconoce el posible beneficio de la dieta cetogénica en la EPOC, citando evidencia anecdótica: “Algunos perciben que pueden caminar más rápido y subir escalones más fácilmente”.

Por su parte, el Dr. Raymond Casciari, MD, otro neumólogo, afirma : “Si sigues una dieta alta en carbohidratos y tienes EPOC, te quedarás más corto de aliento. El mejor tipo de dieta para una persona con EPOC es un plan de alimentación con alto contenido graso, alto en proteínas y bajo en carbohidratos, como la dieta keto”.

Aunque las anécdotas y la opinión de los expertos pueden ser informativas, debemos considerar la fuerza de la evidencia al considerar dietas bajas en carbohidratos en el contexto de la enfermedad pulmonar crónica. Hay varios mecanismos por los que la reducción de carbohidratos podría tener un efecto en la enfermedad pulmonar. La reducción de carbohidratos puede beneficiar tanto a las exacerbaciones agudas como a los problemas crónicos de la enfermedad pulmonar por medio de los siguientes mecanismos:

Enfermedad pulmonar, dieta e inflamación

Los médicos entienden que tanto el asma como la EPOC se definen por la inflamación de las vías respiratorias. La inflamación provoca la producción de moco, tos, falta de aliento y sibilancias.

Dependiendo de la gravedad de la exacerbación, los pacientes pueden requerir tratamientos respiratorios que ayuden a abrir las vías respiratorias (broncodilatadores), antibióticos, esteroides, oxígeno suplementario e incluso hospitalización.

La restricción de carbohidratos reduce la inflamación

Dado que la EPOC y el asma son impulsados por la inflamación, cualquier intervención que reduzca la inflamación teóricamente podría tener un efecto beneficioso en estas enfermedades pulmonares crónicas.

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Las dietas bajas en carbohidratos, en comparación con las dietas bajas en grasas, pueden reducir los indicadores de inflamación. Foto: Cortesía

Las dietas bajas en carbohidratos, en comparación con las dietas bajas en grasas, pueden reducir los indicadores de inflamación para muchos individuos y, por lo tanto, pueden ser de ayuda en enfermedades pulmonares.

Esto sugiere que la restricción de carbohidratos podría tener una ventaja sobre las dietas bajas en grasa en las enfermedades inflamatorias, como la enfermedad pulmonar crónica.

La cetosis nutricional suprime el inflamasoma NLRP3

El inflamasoma NLRP3 es un complejo inflamatorio celular implicado en las exacerbaciones de la EPOC y se ha demostrado que es desencadenado por infecciones, por el humo del cigarrillo y contaminantes del aire. Se cree que participa en el desarrollo y la progresión de la EPOC y que desempeña un papel importante en las exacerbaciones agudas.

El cuerpo cetónico beta-hidroxibutirato suprime la activación del inflamasoma NLRP3.

La importancia clínica de esta supresión de la inflamación es desconocida en este momento, pero es una característica potencialmente prometedora del papel de la dieta cetogénica como tratamiento para la EPOC.

Glucosa alta en sangre y la enfermedad pulmonar

La hiperglucemia (nivel alto de glucosa en sangre) es común durante las exacerbaciones de las enfermedades pulmonares, como respuesta al estrés y como efecto secundario del tratamiento médico.

Debido a que reducen la inflamación, los esteroides (glucocorticoides) son una parte estándar del tratamiento cuando un paciente tiene una exacerbación de la EPOC. Se estima, sin embargo, que el 45 % de las personas tratadas con esteroides para exacerbaciones de la EPOC desarrollan diabetes inducida por esteroides.

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La hiperglucemia ocurre en la mayoría de los pacientes hospitalizados que reciben dosis altas de corticosteroides. Foto: Cortesía

La hiperglucemia ocurre en la mayoría de los pacientes hospitalizados que reciben dosis altas de corticosteroides (prednisona mayor o igual a 40 mg diarios), una intervención estándar para las exacerbaciones agudas.

La hiperglucemia está asociada con resultados adversos

Al igual que la diabetes tipo 2 se asocia con resultados agravados en muchas otras enfermedades, la hiperglucemia se asocia con resultados deficientes en pacientes ingresados en el hospital con exacerbaciones agudas de la EPOC.

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Los niveles de glucosa en sangre superiores a 126 mg/dl (7,0 mmol/l) en las 24 horas posteriores al ingreso hospitalario se asocian con peores resultados en pacientes con exacerbaciones graves de la EPOC que requieren asistencia respiratoria no invasiva (comúnmente conocida como CPAP o BiPAP).

La hiperglucemia preexistente también hace que estos pacientes sean más propensos a exacerbaciones de su enfermedad pulmonar.

La hiperglucemia no solo es relevante en el contexto de las exacerbaciones, sino que la hiperglucemia de larga data también tiene un impacto significativo en el curso a largo plazo de la enfermedad pulmonar:

La diabetes tipo 2 se asocia con un empeoramiento de la progresión de la EPOC y un aumento de la mortalidad relacionada con la EPOC.

Los resultados de las pruebas de función pulmonar son más bajos en las personas con diabetes tipo 2 en comparación con las personas de control sanas.

Para los individuos con EPOC, una glucosa en ayunas más alta (como se observa en el síndrome metabólico) se asocia con una mayor frecuencia de exacerbaciones.

Las personas con diabetes tipo 2 tienen más probabilidades de tener una función pulmonar reducida, una capacidad de ejercicio reducida y una calidad de vida reducida en comparación con las personas sin diabetes.

Cuando los pacientes con diabetes y EPOC son hospitalizados por una exacerbación, entre el 50 y el 80 % de ellos experimentan niveles altos de glucosa en sangre, estancias más largas en el hospital y una mayor mortalidad en comparación con los pacientes sin diabetes.

La hiperglucemia interrumpe la regulación de la glucosa en las vías respiratorias

Los niveles de glucosa en las vías respiratorias suelen estar regulados para mantenerse en niveles bajos; sin embargo, tanto la inflamación como la glucosa elevada en sangre interrumpen esta regulación y conducen a un aumento de los niveles de glucosa en las vías respiratorias.

La glucosa en las vías respiratorias sirve como fuente nutritiva para las bacterias, lo que puede contribuir a las infecciones y a las exacerbaciones de la enfermedad pulmonar crónica.

La metformina, un medicamento que reduce la hiperglucemia, está asociada con una disminución del crecimiento bacteriano en las vías respiratorias.

En un estudio observacional, los pacientes con asma y diabetes que tomaron metformina presentaron un riesgo cinco veces menor de hospitalización relacionada con el asma y un riesgo dos o tres veces menor de exacerbaciones de asma.

La reducción del consumo de carbohidratos reduce la hiperglucemia

La reducción de carbohidratos mejora la glucosa en sangre en pacientes con diabetes tipo 2.

Es posible que las dietas bajas en carbohidratos (que reducen la glucosa en sangre y la inflamación) también bajen la glucosa en las vías respiratorias, reduzcan las infecciones bacterianas y, por lo tanto, las exacerbaciones. Dado que una mejora en el control glucémico general se asocia a la mejora de los resultados en la enfermedad pulmonar tanto crónica como aguda, una dieta baja en carbohidratos tiene el potencial de mejorar el curso clínico de la enfermedad pulmonar

Dieta y producción de dióxido de carbono

En pocas palabras, los pulmones son responsables de proporcionarle oxígeno al cuerpo y de eliminar el dióxido de carbono del cuerpo; a esto se le llama ventilación.

El consumo de macronutrientes afecta la producción de dióxido de carbono.

La cantidad de dióxido de carbono producido a partir de los alimentos varía en función de si el alimento está compuesto predominantemente de carbohidratos, proteínas o grasas. Medimos esto comparando la cantidad de dióxido de carbono que se produce en relación con el oxígeno consumido cuando se metaboliza el alimento.

Cuando quemas carbohidratos, hay más dióxido de carbono, que es como el humo de un fuego. Por lo tanto, se necesita más ventilación para eliminar el humo del aire. Por el contrario, la quema de grasa produce menos humo (dióxido de carbono) y por lo tanto no requiere tanta ventilación.

Los pulmones sanos pueden compensar fácilmente la mayor producción de dióxido de carbono al aumentar la ventilación. Sin embargo, los pacientes con EPOC tienen una ventilación deficiente y, por lo tanto, pueden desarrollar niveles altos de dióxido de carbono en sangre (un trastorno potencialmente peligroso llamado hipercapnia).

Por lo tanto, reducir el consumo de carbohidratos y aumentar el consumo de grasa para reducir la producción de dióxido de carbono puede ser favorable. Cuanto menos dióxido de carbono se produce, menos esfuerzo se necesita para deshacerse de él.

La restricción de carbohidratos mejora la ventilación en la EPOC

La noción de que las dietas bajas en carbohidratos son mejor toleradas en individuos con enfermedad pulmonar crónica no es solo una teoría mecanicista. Los estudios también la respaldan.

Un estudio aleatorizado, doble ciego, realizado en una unidad metabólica comparó los efectos de la dieta durante cinco días.

Los investigadores asignaron aleatoriamente a los pacientes con EPOC dietas que consistían en un contenido bajo, moderado y alto de carbohidratos (28 %, 53 % y 74 % de carbohidratos, respectivamente) y midieron los efectos sobre la función respiratoria.

Los sujetos con una dieta baja en carbohidratos produjeron menos dióxido de carbono y tuvieron niveles más bajos de dióxido de carbono en sangre en comparación con los que consumieron dietas más altas en carbohidratos. Después de sólo dos semanas con una dieta baja en carbohidratos, los pacientes también tuvieron una mejora significativa del 22 % en su función pulmonar.

Aún no se sabe si la restricción de carbohidratos provoca una disminución de la morbilidad y de la mortalidad por EPOC. Sin embargo, incluso las pequeñas mejoras en la ventilación en los pacientes con EPOC por una dieta baja en carbohidratos pueden ser clínicamente relevantes para las personas que están en riesgo de insuficiencia respiratoria.

Las dietas bajas en carbohidratos y los mecanismos de la respiración

Existen beneficios adicionales de la restricción de carbohidratos relacionados con el trabajo respiratorio para las personas con enfermedad pulmonar.

En el contexto de una exacerbación de la enfermedad pulmonar, repentinamente respirar se convierte en la prioridad número uno. Los pacientes con dificultad respiratoria muchas veces no sienten hambre, pueden sentirse demasiado aletargados para comer o pueden tener obstáculos mecánicos, como una máscara de oxígeno o una máscara BiPAP.

Su situación puede ser tan delicada, que incluso la retirada temporal de la máscara podría ser arriesgada. Puede ser preferible elegir comidas más pequeñas y nutritivas para satisfacer las necesidades energéticas del paciente y permitir un descanso suficiente entre las comidas.

Las dietas restringidas en carbohidratos se enfocan en proporcionar nutrientes esenciales, especialmente proteínas, que es importante particularmente cuando los pacientes se están recuperando de una enfermedad.

Los pacientes cuyo consumo de alimentos es limitado también necesitan alimentos con gran densidad de energía y la grasa proporciona más del doble de energía por gramo que los carbohidratos, sin aumentar los niveles de azúcar en sangre. Por lo tanto, una dieta restringida en carbohidratos podría suministrar comidas de menor volumen con mayor densidad de calorías y nutrientes. Esto podría ser importante cuando cada bocado importa.

Fuente: Diet Doctor / Original aquí.

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