Los castings

¿Qué pasa con las oficinas de casting en el cine contemporáneo?

No sé lo que ha pasado con esa cosa de elegir actores para las películas, pero mis sospechas (que a esta edad son más que ciertas) es que Netflix y todas esas cadenas que están ahora mandando el séptimo arte, son los dueños del casting.

Ciudad de México, 2 de febrero (MaremotoM).- ¿Qué pasa con las oficinas de casting? Tengo tiempo para ver cine en la televisión, que es lo que nos pasa a todos últimamente. Ahora bien, si tuviera que pagar los casi 100 pesos que sale una entrada, vendría hecha una furia.

Antes, no sé si ahora, existían las oficinas de casting, tenían el gran poder del cine, ese poder que no pasa por la pantalla (o sí, después de los resultados), pero que hacían de una chica desconocida hoy, mañana una estrella.

No sé lo que ha pasado con esa cosa de elegir actores para las películas, pero mis sospechas (que a esta edad son más que ciertas) es que Netflix y todas esas cadenas que están ahora mandando el séptimo arte, son los dueños del casting.

No sabemos por qué Nicole Kidman no arregló con La excavación. Ralph Fiennes había empezado a conversar con ella, pero cuando Netflix entró en la plática, Carey Mulligan fue la elegida.

Carey, a qué negarlo, es una de nuestras actrices favoritas, pero ella tiene 35 años y Ralph Fiennes, 58. Hay una gran diferencia y no fue así en la historia real.

En esa misma película hay un matrimonio conformado por Ben Chaplin (51) y Lily James (31); a lo mejor ella era la alumna de él, se enamoraron, se casaron, luego ella se dio cuenta de que él era homosexual, se divorciaron.

La excavación
Un conflicto paralelo. Foto: Cortesía Netflix

Lo que me llama la atención es esa desidia que tenemos frente a todas estas uniones que aparecen como “naturales” en el cine. Como si la chica joven, la que está de moda, esa que va a atraer a mucho público a las salas, no le hubiera pasado el tiempo. El hombre, por supuesto sí. ¿Hay un sentimiento machista en estos castings? ¿Por qué nosotros vemos como algo tan natural estas parejas si en la vida real no es así? ¿Quedan las muchas actrices de 40, de 50, de 60, de 70, sin trabajar, porque ellas “son las viejas”, en un mundo donde el hombre trabaja hasta la muerte?

Cuando hablamos de esto, te dicen inmediatamente: –Sí, pero mira a Meryl Streep (71) levantando la pata en Mamma Mía o en El Baile? ¿O no te diste cuenta de que Sophia Loren (86) acaba de protagonizar una película? ¿O esa hermosa actriz llamada Jane Fonda (83) no encabeza su propia serie?

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Claro que podríamos leer cada uno de estos casos en forma particular. Meryl Streep constituye una excepción, Sophia Loren filmó a las órdenes de su hijo y Jane Fonda…¡Es Jane Fonda!

Bien por ellas y bien por nosotros que nos animamos a ver otras corrientes cinematográficas, en donde las que encabezan son ellas, pero hay que decirlo: no es una cosa natural. Cuando precisamente, sale alguno de ellas en las notas periodísticas, siempre hacemos mención a lo bien que están por la edad que tienen.

Ahora bien, el caso al revés también se da. Lo expusieron en la serie Ten per cent, en el capítulo dedicado a Sigourney Weaver (71), donde la famosa actriz decía que por qué no podía tener un romance con Gaspard Ulliel (36) y que sólo por eso había tomado un avión desde los Estados Unidos a Francia.

La comedia se enreda y finalmente convencen al director a que cambie el guión y en el medio ponen a Bernard Verley (81) un poco en ridículo, al ser un actor que sólo trabaja sentado. La comedia es divertida y uno se queda pensando en las cosas de la edad de los actores.

https://www.youtube.com/watch?v=0uhW8hostVQ

Pero nada es como la película francesa Enorme, donde la estrella Marina Foïs (51) hace de esposa de Jonathan Cohen (40), en una comedia/drama donde el marido abusa de la mujer para que ella tenga un hijo (cuando no lo quería) y el cambio de roles nos obliga a pensar en ese material de ganado que seguimos siendo para muchos hombres, donde las damas reproducen y nada más.

Pero el tema del casting, falló muchísimo. Marina tiene 51 años, no puede quedarse embarazada así nomás, ni siquiera aunque tuviera 45 y por supuesto que se le nota. Nos dejamos llevar por la historia, pero no vemos en ella a una mujer embarazada, le falta esa frescura y esa juventud que hace a las madres, madres.

Claro, podría haber hecho un tratamiento (hay madres que tienen hijos más allá de los 50 años), pero hacer como si la edad no importara en un tema tan tremendo, es poco dable de creer.

Sigo preguntándome: ¿Qué pasa con las oficinas de casting en el cine contemporáneo?

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