Libros de música

¿Qué pasa en México con los libros de música?

Es complicado decir esto. Uno intenta descubrir las maravillosas leyes del mercado, pero en el medio de la comprensión aparecen miles de teorías que la subvierte. No, no vamos a entender esas cosas que están más allá de la lógica, porque hay que decir en primer lugar que antes estaban las revistas. Pareciera ser que esos magazines, en un país que lee poco, traían un montón de información y con eso bastaba.

Ciudad de México, 30 de septiembre (MaremotoM).- Por alguna razón del mercado, en México los libros de futbol y de música no se venden bien. Es probable que la gente se dedique a escuchar, a patear una pelota, antes que leer las críticas o saber si el cantante de rock está casado o cómo se llama el baterista que está al final de la banda.

Es complicado decir esto. Uno intenta descubrir las maravillosas leyes del mercado, pero en el medio de la comprensión aparecen miles de teorías que la subvierte. No, no vamos a entender esas cosas que están más allá de la lógica, porque hay que decir en primer lugar que antes estaban las revistas. Pareciera ser que esos magazines, en un país que lee poco, traían un montón de información y con eso bastaba.

Los libros de música
El gran libro de Pete Townshend. Foto: Cortesía

En el campo de la música, esas biografías espectaculares del cantante y compositor de The Who, Pete Townshend, la historia de Keith Richards cuando se fumó las cenizas de su padre o esa corrupción de las buenas costumbres que tira John Lydon en ese libro especial La ira es energía, cuando irrumpía como un pirómano en los plácidos escenarios de los setenta disparando las letras de los Sex Pistols bajo el nombre de Johnny Rotten, eran cosas que poníamos en las notas los periodistas, así que poco hacía falta leerse esos mamotretos con que los músicos famosos contaban su buena vida.

Hete aquí que ahora las revistas no están y es probable que esos libros (Malpaso es una de las editoriales señeras) ahora encuentren un buen lugar en un sistema donde hay mucho que hablar y que escuchar.

Tarántula
Tarántula, edición de MalPaso. Foto: Cortesía

No quiero presumir en esta nota, pero esos libros rockeros, esos artefactos para las mesas de café donde aparecen desde Red Hot Chili Peppers hasta Eric Clapton, pasaron por mis ojos. A veces creo que sé más de la vida de Paul McCartney o de Anthony Kiedis, que de la mía propia, pero no abramos esa página. Lo cierto es que cuando salió la autobiografía del cantante californiano, yo, que soy monolingüista, al saber que no iba a ser traducida, puse Google Translate y a conocer lo que había escrito, paso a paso. La historia de Anthony con las drogas, lo que cuenta con Larry Sloman en Scar Tissue, es espeluznante y uno ve que la música, más allá de ser arte (el arte esencial, dirían unos cuantos creadores), todo lo que la rodea, trae bastantes problemas.

Ahora bien, decir que los libros de música no tienen tanto público en México, “es relativo”, afirma la representante de Malpaso Editorial, Alejandra Alvarado: “Para nosotros como editorial es que nos dimos a conocer por los libros de música. En realidad, nuestros best sellers son los libros de música. No voy a decir números, pero para nosotros son los mejores. El segundo libro más vendido de Malpaso (el primero es Los cárteles no existen, de Oswaldo Zavala) es Paul McCartney, que vendió por el nombre, porque obvio no lo teníamos para promoción”, afirma.

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Nick Cave
La muerte de Bunny Munro, editó Malpaso. Foto: Cortesía

“Tenemos muy buenos números para Bob Dylan (la editorial hizo un volumen exquisito con las letras del Premio Nobel 2016), pero también es cierto que para obtener el permiso de publicarlo en español, hubo que pagar mucho y a lo mejor el mercado mexicano no compensa”, admite.

“Nosotros, a nivel corporativo, estamos pidiendo a España más libros de música, nos damos cuenta en las ferias del libro, que es lo que la gente más nos pide. Si llego con un libro de Paul McCartney estoy tú a tú con las editoriales grandes, porque nuestros narradores no son tan conocidos. Si tenemos la suerte de tener al baterista de The Cure, Lol Tolhurst, que promocionó su libro, las ventas aumentan mucho. Como en las películas, en cada presentación, estábamos huyendo de las fans”, concluye Alvarado.

LOS LIBROS FAVORITOS

De todas las biografías que he leído, mi preferida es Broken Music: A Memoir (Música rota: una memoria), de Sting. No sólo está escrita por él mismo (los músicos en general eligen a un periodista que “haga el trabajo sucio”: ordenar todos los discursos que el músico recuerde y donde hay olvido, rellenarlo), sino que el artista británico, creador de The Police, abandona su cima y cuenta lo que le costó llegar a ser músico y a ser conocido, en un contexto donde su padre, Ernest Matthew Sumner, no se lo hizo nada fácil.

El hombre nacido como Gordon Matthew Sumner el 2 de octubre de 1951 en Reino Unido y que ha dado al mundo una serie innumerable de canciones que hoy son himnos, por caso “Englishman in New York” o “Shape in my heart”, sólo por citar dos de temas de su profusa discografía, da desde la primera página una certeza de que es un libro serio, fruto de una exploración dolorosa para él.

Cured
Cured, libro de Malpaso. Foto: Cortesía

Otra autobiografía que hay que llevar en el corazón es Miles Davis, escrita en 1990 con el periodista Quincy Troupe y que fuera galardonado con el American Book Award. Años más tarde, el escritor y periodista Ian Carr hace Miles Davis: la biografía definitiva, en la que aporta el contrapunto analítico a la brillante, pero un tanto errática y fragmentaria, autobiografía que escribiera el trompetista.

Podríamos aquí seguir enumerando libros que llevaríamos a una isla desierta, entre ellos esos que más allá de las autobiografías de los famosos, nos enseñan a disfrutar de la música, por caso El ruido eterno, de Alex Ross, un que narra la apasionante historia del siglo XX a través de su música, por el crítico musical del New Yorker. O Cómo funciona la música, de David Byrne, donde el ex integrante de Talking Heads explica cómo la música está condicionada por el lugar y tiempo en el que se crea y cómo la tecnología para grabarla cambió para siempre nuestra relación con ese arte.

One Comment

  1. Está la autora hablando de libros sobre música pop. Eso no es representativo de la literatura musical y es normal que se vendan poco porque el público consumidor masivo de música de entretenimiento suele ser de bajo nivel cultural musical. Pero el éxito mundial en ventas de la biografía de Beethoven que realizó hace pocos años Jan Swafford (https://www.buscalibre.com.mx/libro-beethoven/9788416748686/p/49115115#) o las numerosas ediciones de títulos como El ruido eterno, de Alex Ross (https://www.planetadelibros.com/libro-el-ruido-eterno/12725) creo que indican una diferencia que los editores debieran tomar en cuenta y no pensar que el consumidor de música pop es igual de culto musicalmente que el de art music, éste de hecho en gran número suele ser músico o haber cursado estudios musicales serios por algunos cursos y suele ser menos reacio al hábito de la lectura que aquél.

    Pretender que quien no sabe tocar ni el pandero, no digamos leer una partitura, no soñemos con completar la armonía de un cuarteto vocal partiendo de la línea del bajo, pretender que va a comprar literatura sobre música es vivir en un universo paralelo. El fanático de la música de consumo como mucho tiene la constancia para leer una publicación en Instagram o si tiene mucho mucho mucho interés, un artículo algo más largo en un blog, y ya.
    Si en Angloamérica e Inglaterra los libros mostrados en este artículo tienen mayor éxito se debe a su mayor población, a cierta pretenciosidad, pareciera que congénita, de los gringos y a que, no nos engañemos, es *SU* música y luchan por darle un aura de alta cultura por ese eterno complejo de inferioridad del gringo frente al europeo, que tiene a la “alta cultura” milenaria a sus espaldas, pero esa música, por más que se escche por toda América, no es la nuestra; es música en *SU* idioma, no en el nuestro; son *SUS* artistas, no los nuestros: publiquen una biografía de Luis Miguel o de Molotov, denle la misma publicidad que a esa de P. Townsend o The Cure y veamos si tiene o no tiene más éxito en ventas en MX.