Tragedia en Querétaro

¿Qué son los porros o las porras en el futbol mexicano?

Los clásicos de fútbol americano IPN-UNAM era donde juntaban sus huestes para mostrar su fuerza bruta masiva. A veces esos partidos terminaban en sendas batallas campales entre grupos porriles contrarios. Es el triste origen de las “barras” mexicanas, antes llamadas, porras. De ahí proviene la palabra “porro”.

Ciudad de México, 7 de marzo (MaremotoM).- Durante décadas en México, los “porros” (antes se llamaban “porras” las ahora denominadas “barras”) fueron jóvenes violentos utilizados para reprimir las protestas políticas contra el entonces partido de estado, el PRI, que gobernó durante más de setenta años. Los porros eran pagados por el PRI y la secretaria de Gobernación para golpear y reprimir movimientos sociales, principalmente estudiantiles y universitarios, sin que la policía y el Estado se ensuciara las manos.

Esta utilización de los porros se institucionalizó  después de 1968, con el crimen de lesa humanidad cometido por el Estado Mexicano en la masacre del 2 de octubre en Tlaltelolco y la represión brutal al movimiento de 68 y tras la masacre del 10 de junio 1971 con el grupo paramilitar de los Halcones.

Tragedia en Querétaro
El fenómeno de las “barras” en el futbol mexicano es un problema que se tiene que atender urgentemente. Foto: Cortesía

Los porros se constituyeron como un “grupo de choque” para impedir la organización estudiantil fuera de lo programado por el régimen. Eventualmente tenían armas de fuego y se constituyeron, en algunos casos, como grupos semiparamilitares, como es el caso de los famosos “Tecos” de la Universidad Autónoma de Guadalajara , la Federación de Estudiantes Politécnicos (FEP) en el I PN o La Federación de Estudiantes Universitarios FEU (en la UNAM).

Tenían un fuerte vínculo con la policía y, en su momento, con la terrorífica Dirección Federal de Seguridad (DFS) utilizada en la llamada Guerra Sucia, que cobró a lo largo de dos décadas miles de víctimas fatales.

El escenario donde estas palomitas negras se desenvolvían como peces en el agua era el del fútbol, en los estadios y partidos, tanto de fútbol americano, como de fútbol soccer. La policía los dejaba robar y los dejaba hacer desmanes a su antojo y hasta los escoltaba al estadio mientras saqueaban comercios por toda avenida Insurgentes.

Los clásicos de fútbol americano IPN-UNAM era donde juntaban sus huestes para mostrar su fuerza bruta masiva. A veces esos partidos terminaban en sendas batallas campales entre grupos porriles contrarios. Es el triste origen de las “barras” mexicanas, antes llamadas, porras. De ahí proviene la palabra “porro”.

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Eran tan importantes para el PRI esas organizaciones (La FEP, FEU, LOS TECOS…), que muchos de los cuadros policiales, de una especie de “policía secreta” de la secretaria de Gobernación, eran captados en estas organizaciones afines al Régimen de Estado.

No es casual que un tipo como Ángel Isaac Ochoa Pérez, que fue durante muchos años el dirigente de la Federación de Estudiantes Politécnicos del IPN fuera del grupo de confianza de Miguel Ángel Osorio Chong. El “Ochoa” era conocido en la zona de la Ciudadela en el centro de la ciudad de México, por sus crímenes y su violencia, fue  parte del grupo del selecto grupo de la secretaria de Gobernación y tuvo cargos importantes en ella durante la gestión de Enrique Peña Nieto.

Tragedia en Querétaro
Tragedia en Querétaro. Foto: Cortesía

Tampoco me parece descabellado pensar que el PRI brille los dientes en los pocos lugares donde gobierna como la ciudad de Querétaro, utilizando a las “barras” como grupo de choque para aterrorizar e inhibir la discrepancia y la organización de la sociedad. Finalmente es lo único que queda del PRI: la estructura paramilitar.

Lo que pasó ayer parece que se les salió de las manos a los que han fortalecido a los porros atrincherados en la “barra” de Los Gallos Blancos del Querétaro. Pero nos da un indicio del grado de desesperación que este partido político, que lo ha perdido todo, está dispuesto a hacer para regresar al poder.

Lamento mucho lo sucedido en el estadio Corregidora de Querétaro, al parecer se habla de 17 víctimas fatales, lo de ayer fue una tragedia lamentable, pero hay que poner atención en los intereses que hay detrás de estos grupos de choque.

El fenómeno de las “barras” en el futbol mexicano es un problema que se tiene que atender urgentemente porque no es el único enfrentamiento con víctimas fatales que ha habido. Tan solo recordar la campal entre la barra del Monterrey y la de los Tigres de la UANL  hace poco tiempo que se extendió en enfrentamientos en varias partes de la ciudad de Monterrey.

Urge investigar el origen del financiamiento de las principales y más violentas “barras” que anidan como plaga en el futbol mexicano y que se castigue a los responsables de los lamentables acontecimientos en el estadio de Querétaro el día de ayer.

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