Little Fires Everywhere

Quién es la madre y quién se hace la madre: Reseña de Little Fires Everywhere

Esta adaptación del libro homónimo, de la escritora Celeste Ng, que produjo la misma Witherspoon con su empresa Hello Sunshine, dedicada a hacer series por y para mujeres, hace recordar a Big Little Lies, que también protagonizó la actriz.

Ciudad de México, 30 de mayo (MaremotoM).- Ser madre no es cualquier cosa, pero si uno tuviera que tener una madre como Mia Warren (Kerry Washington) echaría las patas en fuga. Esa cosa de que “es mía” una hija que robó de un arreglo por el que cobró 12 mil dólares y por supuesto jamás devolvió ni explicó las razones de su accionar, suena como tremendo. ¿Qué pasa con las ilusiones y el dinero de quienes depositaron en ella la confianza?

En Little Fires Everywhere, la serie de Amazon que empezó esta semana, pasa eso y pasa mucho más. Hay que decir una cosa con respecto a Kerry Washington, algunos dirán que es una buena actriz y que luego de su papel de Olivia Pope en Scandal es la neta del planeta. Aquí, está imposible. Con esas muecas que la hacen llorar a cada minuto (en toda la miniserie hubo una sola vez en la que se sonrió a medias), uno trata de ver el programa más allá de ella, aunque a veces se hace muy denso.

Little Fires Everywhere
Reese Witherspoon, maestra de la actuación. Foto: Cortesía Amazon

La odiamos todo el tiempo y la odiamos sobre todo por esa “heroína” en la que se convierte cuando trata por todos los medios de devolver la hija que una compañera de trabajo abandonó en el invierno frente a la compañía de bomberos.

Luego está, por supuesto, Reese Witherspoon, una actriz que uno desestima antes de verla actuar y luego nos da lecciones de arte. Es una madre acomodada de cuatro hijos, todos diferentes entre sí, con un marido abogado, que trae el dinero a la casa y ella una periodista que se conformó con poco y que vive enamorada o envidiosa de su ex novio, que trabaja como corresponsal del New York Times.

Elena Richardson y Mia Warren son muy distintas y entre ambas crece un fuego que se va aumentando episodio tras episodio, hasta terminar en violencia de ambas partes, en un juego que siempre intenta mostrar a las mujeres así: cuando nos peleamos somos como fieras dispuestas a ver el fin de la otra.

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Kerry Washington y su niña suya. Foto: Cortesía Amazon

Pareciera ser que los hombres no se meten y si se meten no tienen éxito. Es cierto que sus hijos se hicieron amigos y nada pueden hacer frente a eso. Una hija de Elena trata de que Mia sea su madre y la hija de Mia ve en la Richardson la progenitora ideal.

Esta adaptación del libro homónimo, de la escritora Celeste Ng, que produjo la misma Witherspoon con su empresa Hello Sunshine, dedicada a hacer series por y para mujeres, hace recordar a Big Little Lies, que también protagonizó la actriz.

Little Fires Everywhere, en cambio, muestra los secretos de cada uno, obliga a pensar en las tensiones y los dramas que trae la maternidad (la frustración profesional, el ir de ciudad en ciudad para esconder una hija, el no comprender el que cada hijo es un mundo), pero conforme se pasan los capítulos cae en la histeria y los gritos se suceden uno tras otro, haciendo que una serie que prometía se convierta en una telenovela espantosa.

Hay que verla de reojo, mientras una ordena el placard o archiva fotografías. Tiene escenas maravillosas y otras que van al olvido.

La tensión de la maternidad que plantea por supuesto que no la resuelve, aunque obliga a pensar un poco quién es la madre y quién se hace la madre. Cuando roban a la china en la última escena de la serie  (perdón, spoilers), mmm, dan ganas de empezar a ver otro programa.

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