La piratería

Quisiera una sociedad en la que Fernanda Melchor pueda escribir sus libros sin preocuparse por quién se los roba

Quisiera una sociedad en que el hurto no es la mejor manera de acceder a los libros y me extraña que esto no sea algo más comentado. Justificar la piratería es darle las gracias al tipo que te está aplastando la cabeza con su bota por calentarte las orejas.

Ciudad de México, 11 de septiembre (MaremotoM).- Aprovechando el escándalo, yo quiero decir que estoy muy pero muy en contra de la piratería en todas sus formas, pero en especial en contra de la piratería de libros. Estoy en contra no porque empobrece a los autores (que aquí en México aunque se les pagaran todos sus libros pirateados no alcanzan a vivir con sus regalías) ni a los editores o a los libreros (no porque no sea un problema enorme para ellos, sino porque es uno de decenas de grandes problemas que tiene, los piratas no son los que más les roban ni extorsionan) sino porque empobrece a los lectores.

Muchos defienden que sin acceso a PDF piratas (o fotocopias, su antecesor pirata) no habrían podido terminar su escuela, sus cursos, su educación. Muchos jóvenes lectores, de los que tiene muchos Fernanda Melchor, no pueden costear los 259 pesos que cuesta Temporada de Huracanes y se lo descargan. Esto, que suena a un mecanismo de supervivencia frente a la falta de acceso a la cultura es en realidad una derrota terrible contra la cultura.

Como todos robamos libros (porque descargarse un libro pirata está tipificado en el séptimo mandamiento) y es tan sencillo robarse un libro y no existe castigo, entre todos nos aseguramos que la brecha del acceso a la cultura no solo no se cierre sino que se haga más grande. En vez de pelear, exigir, que existan maneras de que el acceso a la cultura fuese universal, como desde hace poco dice nuestra Constitución, cada quién se roba su libro y deja que los demás se arreglan como puedan. En vez de pelear y exigir que tengamos bibliotecas suficientes, salario suficiente para comprar libros, en vez de pelear para que la Universidad no sea el inicio de más precariedad de endeudamientos y robos, en vez de imaginar modelos en que la cultura se pueda compartir de manera abierta y libre, cada quién se roba su libro y satisfecha su necesidad, al menos en apariencia, da por zanjado el problema.

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Quisiera una sociedad en que el hurto no es la mejor manera de acceder a los libros y me extraña que esto no sea algo más comentado. Justificar la piratería es darle las gracias al tipo que te está aplastando la cabeza con su bota por calentarte las orejas. No te estás robando el libro del autor, ni del editor ni del librero, te estás robando tú solito de tu derecho al acceso a la cultura. Yo quisiera una sociedad en la que Fernanda Melchor puede escribir sus libros sin preocuparse por quién se los roba, aunque quizá esa sociedad no le daría los temas para escribir los libros que escribe, oh, la paradoja.

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