Recetas de antes

Recetas d’altri tempi, altas en colesterol

¿Qué ama de casa en su sano juicio cocinaría hoy dos platos y postre, al mediodía y a la noche? A fines de los años 30 del siglo pasado, la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad regalaba a las usuarias un recetario de copiosos menúes semanales, prometiéndoles liberarlas de la “esclavitud de la cocina”.

Ciudad de México, 29 de enero (MaremotoM).- Allá por 1938 se publicó en Buenos Aires el libro Cocinando con placer, sin firmante a la vista pero con el logo de la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad, concesionaria del suministro de esa energía en Buenos Aires. Observado hoy, el manual provoca inevitables consideraciones acerca de la cantidad y la calidad de la comida que se consumía, del trabajo que significaba preparar incontables platos, de la alegre despreocupación en torno de los niveles de colesterol, glucosa, triglicéridos, lípidos…

Evidentemente, el volumen estaba dedicado a señoras de clase media, según se desprende del prólogo: “Hasta ayer, era creencia generalizada que esta maravilla de la electricidad estaba solamente al alcance de los hogares pudientes, prevención que afortunadamente ya no existe”. Como demostración, la Ítalo ofrecía a las “gentiles abonadas que utilizan cocinas eléctricas el más amplio espíritu de colaboración para facilitarles el uso racional y cómodo de este modernísimo sistema”.

Antes de Simone de Beauvoir, antes de Betty Friedan, esta Compañía había advertido que “cocinar representaba la mayor carga de la casa”. También que “el ambiente donde tenía que hacerse -paredes ennegrecidas por el hollín, humo por doquier, temperaturas insoportables- era una verdadera cámara de tortura para la delicada sensibilidad femenina”. Menos mal que la Ítalo llegó, según reza el prólogo, “para liberar a la mujer, trayendo de bueno todo cuanto necesita la dueña de casa para realizar esa importante tarea con la mayor satisfacción posible, pudiendo así ejercer su noble tutela con el máximo de comodidad”.

Recetas de antes
El libro culpable. Foto: Cortesía

Dejando por el momento de lado las explicaciones técnicas sobre el funcionamiento del dichoso artefacto, la cantidad de tiempo y el costo en pesos y centavos de la cocción de los diversos alimentos según el método elegido (hervir, freír, asar), podemos pasar directamente a las sugerencias para confeccionar menús semanales de comida bien casera. Para no extendernos a los siete días, tomemos los platos indicados para alimentar a la familia el fin de semana, a saber:

Viernes

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Almuerzo: Arroz a la Indiana, Huevos revueltos a la Abuelita, Costillas a la Villeroy, Pasta Frola.

Cena: Sopa de arroz, Coliflor Polonesa, Pichones a la Criolla, Helado Bomba Argentina.

Sábado

Almuerzo: Aspic Mousse de Jamón, Filet de Pejerrey a la Normanda, Torta Holandesa.

Cena: Crema de Tomate, Soufflé de queso, Pollo relleno Wellington, Torta Chantilly.

Domingo

Almuerzo: Abanico de Pejerrey, Ravioles a la Italiana, Costillas de Cordero Maréchal, Helado de Frutillas Pompadour.

Cena: Crema de arvejas, Torta Pascualina, Pato Salnú, Gâteau Moka.

Si algún/a descreído/a sospecha que está siendo objeto de chirigota, le avisamos que el libro Cocinando con placer se consigue en MercadoLibre. Por la módica suma de $ 120 podrá corroborar la fidelidad de las citas y encontrar otros platos tan impensados como la Sopa de Falsa Tortuga (dos rabos de ternera, pistachos, pechuga de pollo, etcétera), Polenta con Pajaritos, Sesos a la Orly…

Y si alguien se quedó con la intriga de conocer los ingredientes del Helado Bomba Argentina, ha de saber que lleva medio litro de leche, 4 yemas, chaucha de vainilla, 100 gramos de azúcar, 400 gramos de crema Chantilly, 300 gramos de dulce de leche.

Entre los aperitivos para hacerle frente a cualesquiera de los menús propuesto, se recomienda Corazón de Indio, que incluye 2 cucharadas de coñac, 2 de ron, 2 de bourbon, 2 de whisky escocés, 2 de Dry Gin, 1 de hielo picado…

Entre múltiples recetas laboriosas de realizar y digerir (algunas insumen hasta 25 ingredientes), se puede rescatar, en la página 150, la sabrosa sencillez del viejo y querido Pastel de Papas. Helo aquí:

Hervir 1 kilo de papas en agua con sal. Hacer el puré con 50 gramos de manteca, 2 yemas, pimienta y nuez moscada. Poner 50 gramos de manteca y 2 cucharadas de aceite en una sartén, dorar una cebolla grande finamente picada, añadir 300 gramos de carne picada y rehogar un poco a fuego vivo. Retirar del fuego y sumarle 2 cucharadas de pasas de uva, 2 de aceitunas verdes en trocitos, 2 huevos duros picados, sal y pimienta.

Enmantecar una fuente de horno tipo Pirex, extender el picadillo, cubrir con el puré reservando una parte que se pondrá en manga de boca rizada para decorar a gusto. Llevar a horno a 250 grados centígrados hasta que tome color. Bajar la temperatura al mínimo y mantener al calor hasta llevar a la mesa.

Fuente: Damiselas en apuros / Original aquí.

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