Carlos Martínez Assad

“Recordar cómo se gesta una rebelión es importante en estos momentos”: Carlos Martínez Assad

Acaba de sacar el libro Los rebeldes vencidos: Cedillo contra el estado cardenista (FCE), donde se evoca al líder campesino que estaba en contra de la reforma agraria.

Ciudad de México, 17 de agosto (MaremotoM).- Un libro de historia. Tal vez de una historia desconocida de México o poco conocida entre los historiadores y la gente que se interesa por estos temas.

Se trata de la reedición Los rebeldes vencidos: Cedillo contra el estado cardenista, escrito por Carlos Martínez Assad y editado por el Fondo de Cultura Económica.

Entre las buenas cosas para este libro es que la prosa del autor nos lleva a ese periodo histórico determinante en la conformación del Estado mexicano moderno. El libro examina las revueltas que se suscitaron durante el gobierno cardenista en San Luis Potosí, pero hay algo más.

Carlos Martínez Assad
Entre las buenas cosas para este libro es que la prosa del autor nos lleva a ese periodo histórico determinante en la conformación del Estado mexicano moderno. Foto: Internet

El general potosino Saturnino Cedillo y un puñado de campesinos pusieron en jaque al país.

“Considerado por algunos como el abanderado de todas las fuerzas oscuras o como ignorante y levantisco, Cedillo fue, sin embargo, un personaje más complejo que estaba a la cabeza de un amplio sector campesino que defendía la creación de la pequeña propiedad, en lugar de los ejidos colectivos propuestos por Cárdenas”, dice Martínez Assad.

Cedillo era un líder conservador, con una lealtad a los poderes que se pone en disyuntiva cuando estallan las medidas para el campo del presidente Cárdenas.

“Fueron necesarios casi 10 años, interrumpidos varias veces por otras obligaciones, para encontrar el sentido de la rebelión encabezada por el general Saturnino Cedillo, así como el equilibrio que buscaba para presentar una historia que corrió paralelamente a la del cardenismo, pero definida en su oposición”, explica el escritor en el prefacio.

Carlos Martínez Assad es sociólogo, escritor, historiador y pionero en los estudios regionales en México. Es investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores y del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Es autor también de libros como Los libaneses maronitas y sus lazos de identidad, Los libaneses inmigrantes y sus lazos culturales desde México y Libaneses cristianos, judíos y musulmanes en México.

Los rebeldes vencidos
La historia del general rebelde Cedillo. Foto: Cortesía

–Es la historia de líderes que aparecen en la historia…

–Era un campesino muy conservador, él insistía en mantener la propiedad privada, el pedazo de tierra, sujeto a la enajenación, a diferencia de lo que quería el presidente Cárdenas, que era los ejidos colectivos y los bienes que se producían eran de uso colectivo. En ese ejido, los ejidatarios no eran sujetos de enajenación, no podían vender sus tierras y lo que decía Cedillo era poder venderlas. Sí era conservador, pero al mismo tiempo se estaba oponiendo a una medida que Cárdenas y el grupo que lo apoyaba veían como la forma de establecer el reparto agrario en México. Fíjate una coincidencia curiosa, el reparto que quería Cedillo era el mismo que quería Emiliano Zapata, quien nunca fue ejidatario, no colectivista. Él insistía también en el pedazo de tierra para los campesinos. Aquí hay un problema muy importante de construcción de la historia que ahora nos hace ver algunos de las ideas de esos momentos ya procesadas con el tiempo. Ya construidas de una manera diferente. Ese proceso de construcción histórica siempre ha sucedido, en ocasiones suele ser demasiado drástica esa construcción respecto al objeto real que pretendía construirse. Tenemos todas esas contradicciones y ambivalencias en ese grupo que apoyó al general Cedillo.

–La narración es ambivalente y contradictoria, al final dices de este hombre “que no quería cambiar nada”…

–Me parece que fue un campesino de los pies a la cabeza, simplemente para ese momento, como ya está mediado por toda la reforma agraria cardenista, con todas las ideas radicales del momento, las ideas que pusieron en boga el anticlericalismo, la educación socialista, a él le resultaban demasiado incomprensibles. Cedillo no las podía entender. Lo mismo que sucede con la expropiación petrolera. Cuando Cárdenas decide la expropiación petrolera, por el rescate de la soberanía nacional, Cedillo dice que va a traer demasiados problemas al país en términos económicos. En efecto, lo fue, fue muy complicado el pago de esa deuda, tanto que en realidad si no estalla la Segunda Guerra Mundial, México no se hubiera quitado tan fácil el yugo de ese endeudamiento. Durante la Segunda Guerra requirieron el petróleo mexicano, entonces México va a ser considerado de otra manera. Todo está cambiando de manera muy rápida en esa época, hay mucha discusión en México, hay mucha polémica de ideas, que bien haríamos por rescatar todo eso. Está este asunto de lo individual contra lo colectivo, que creo que es algo que nunca se logró equilibrar realmente.

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–La reforma agraria cambió el estado de México, fue bueno que Cedillo no triunfara, ¿verdad?

–(risas) Yo lo digo mucho en el libro, era una rebelión fracasada antes de nacer, el tiempo histórico ya no era el que podía acoger un proyecto como el de él. El proceso de modernización había sido muy fuerte y predominaban afortunadamente en México, personajes que eran tan conflictivos como Cedillo pero que tenían propuestas modernas, como es el caso del líder de Tabasco, Tomás Garrido Canabal, alguien completamente opuesto a la idea de Cedillo. Garrido es anticlerical, está por la educación socialista, por la libertad incluso en la relación hombre-mujer. Evidentemente Cedillo se enfrentaba a un mundo que no comprendía cabalmente, pero también en parte porque México no daba el paso definitivo que le esperaba. Me refiero al asunto de los alemanes en México, quienes en ese momento encabezaron el proyecto de la conquista de Europa a través de Hitler y México se va a expresar de manera muy fuerte y así como el nazismo adquiere mucha fuerza, el antinazismo también comienza a surgir en México. Hay una pugna de ideas pero con una contradicción muy fuerte, en el sentido de que México no ha roto relaciones con Alemania y sin embargo critica acremente al gobierno alemán. El embajador en México critica lo que está haciendo el país en torno al ascenso del nazismo y Cedillo, como Secretario de Agricultura, tiene relación con el embajador y entonces los mexicanos le critican eso. Pero él estaba cumpliendo un papel oficial. Hay una de esas ambigüedades que se han construido con mucha sencillez en la historia de México.

Carlos Martínez Assad
Hay mucho de ambigüedad, se expresa diariamente en muchas opiniones políticas que escuchamos, se afirma algo que al otro día se niega. Foto: YouTube

–¿Por qué narrar la vida de Cedillo en estos momentos?

–El punto más bien es que siempre me ha interesado la historia de México, pero no la historia oficial. Hay que ir a entender esos procesos más complejos por los que ha pasado el país. En ese sentido, creo que el caso de Cedillo nos aporta un ejemplo bien importante de las diferencias que ha habido en este país y que las cosas no han sido miel sobre hojuelas. Ha habido muchos problemas que enfrentar y el país es tan noble, tan rico, que ha aguantado de todo.

–¿Se mantiene México ambiguo y contradictorio?

–(risas) Hay mucho de ambigüedad, se expresa diariamente en muchas opiniones políticas que escuchamos, se afirma algo que al otro día se niega. Uno de los intereses que puede tener este libro es darnos cuenta de que no todos los mexicanos creemos lo mismo y esa diversidad es lo que enriquece a la sociedad mexicana. Aquí no hay verdadero federalismo, en este país se decide construir una presa en un Estado o una refinería en otro Estado y la gente que vive en el lugar es la que menos opinión tiene. Cuando se pide la opinión, se da atole con el dedo, porque nos hacen opinar sobre cuestiones muy elementales que no inciden sobre el desarrollo económico y político del país. Recordar cómo se gesta una rebelión por un grupo amplio de personas que no estarán de acuerdo es importante en estos momentos, son capítulos de la historia que no pueden pasar inadvertidos.

–¿Tú dirías que hay algún Cedillo en la política actual?

–(risas) Es una buena pregunta. Hay muchos cedillistas embozados en los gobernadores de la República, personas que no son capaces de hacer que el país marche al ritmo de la exigencia de estos tiempos, que la sociedad está buscando. Hay muchos personajes que quieren tener mucho poder como Cedillo y luego no saben qué hacer con él.

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