Reflexiones sobre el día del libro: ¿Vale la pena?

Ciudad de México, 24 de abril (MaremotoM).- Ayer dediqué casi todo el día a limpiar los cuatro libreros de la sala. Para que quepan todos los libros, los acomodamos de cara a la pared y a los ventanales, como si fueran libreros dobles. Esta biblioteca la comenzamos a armar Flor y yo desde hace cuatro años, fechas en las que compramos el departamento. Ella dejó una pequeña biblioteca en casa de sus papás. Yo dejé la mía (la cual me pagué con un par de becas estatales y un Fonca), en casa de mi hermano en Zacatecas. Mientras sacaba los libros para volver a ordenarlos y sacudirles el polvo, me di cuenta de cosas que deberíamos preguntarnos los escritores antes de escribir:

–Ante tanto libro que uno compra, lee y no lee porque prefiere leer otros libros, ¿por qué escribir otro libro que posiblemente no leerá más que tu círculo de amigos, conocidos, incluso ni siquiera lo leerán tus mil o dos mil amigos de Facebook o seguidores de Twitter que poco conoces y poco te conocen?

–Frente tanto libro que reposa en tu biblioteca, de los cuales no todos has leído, pero deseas leer ya, ¿para qué escribir otros más si seguro diez escritores, es más, un escritor, ya lo hizo mejor que tú?

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–Si sabes que eres de los pocos ciudadanos que lee en un país donde no se privilegia la lectura, el mercado orgánico del libro, el desarrollo del lector activo y crítico, el pago justo a los escritores, ni siquiera existen las bibliotecas públicas que deberían existir, al menos no en la ciudad donde vives, ¿por qué escribir otro libro que, si llega a publicarse, pocos lo van a comprar sin garantía de que lo leerán?

–Si los maestros, los círculos de lectura, incluso los agentes literarios, las redes sociales, las editoriales transnacionales y ahora Netflix inyectan y seguirán inyectando las obras de Gabriel García Márquez, y el boom seguirá promocionándose más que cualquier otra obra escrita por un escritor mexicano joven y no tan joven, ¿para qué escribir otro libro que va a quedar al margen de esos gigantes?

–¿Vale la pena?
Bueno, supongo que la vale. Pero también vale mucho la pena proponer que no solo hoy sea el Día Internacional del Libro, si no que lo sea a diario, que las librerías estén siempre igual de llenas que los cines y que se valore y se distinga a todo ser humano que da la vida, su tiempo, sus ojos, por leerlos y escribirlos.

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