Regina Martínez

Regina Martínez: periodista, cicatriz, leyenda y una espina en la suela del poder

Verónica Espinosa, colaboradora de POPLab y corresponsal de Proceso habla de The Cartel Project, una investigación colaborativa encabezada por Forbidden Stories sobre el asesinato de Regina Martínez en 2012, cuyo homicidio refleja la descomposición del Estado Mexicano y la guerra contra la libertad de expresión.

Ciudad de México, 19 de enero (MaremotoM).- “¿Para qué le mueven? Lo que van a hacer es remover otra vez el avispero”: Fue la frase recurrente que escucharon Verónica Espinosa y Lilia Saúl Rodríguez mientras preparaban el reportaje sobre el asesinato de Regina Martínez, una periodista que fue una espina en la suela del poder: férrea crítica de los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte, de quienes evidenció cómo el gobierno en Veracruz “abrió la puerta a la narcopolítica” que con el paso de los años llevó a la entidad a una ola crisis de derechos humanos, gobernabilidad y justicia sin precedentes.

El homicidio de Regina durante el gobierno de Javier Duarte —quien hoy cumple una condena de 9 años de prisión por lavado de dinero y asociación delictuosa— dejó un clima de miedo, dolor y autocensura en el gremio periodístico veracruzano. Regina fue asesinada en su domicilio el 28 de abril de 2012. Cada año periodistas se reúnen en la Plaza Lerdo de la ciudad de Xalapa para exigir justicia, pero a ocho años de su muerte los que se manifiestan son “cada vez menos”.

“De Regina se habla fuerte y claro cada 28 de abril, pero el resto del tiempo hay miedo, hay silencio”, dice Verónica, quien junto con Lilia Saúl, periodista de Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), participaron en The Cartel Project, un proyecto periodístico internacional que coordinó Forbidden Stories, organización encargada de dar continuidad a investigaciones de periodistas asesinados, amenazados, censurados o desplazados de sus lugares de trabajo.

La investigación salió a la luz el 06 de diciembre con historias publicadas de manera sincrónica por 60 periodistas de 25 medios de enorme envergadura en 18 países diferentes. El punto de partida: las pistas que dejó el trabajo y el homicidio de Regina.

POPLab reproducirá con autorización de Proceso artículos de las cinco investigaciones con las que “Proyecto Cártel” revela las conexiones transnacionales del crimen organizado; redes de comercialización y producción de estupefacientes y armas, así como de empresas de ciberespionaje usadas contra periodistas. La colusión criminal que muestra la radiografía de esta investigación revela que el horror mexicano se vincula a países como China, India, Bélgica, Países Bajos, Alemania e Italia.

Regina Martínez
Verónica Espinosa, corresponsal de Proceso, colaboradora de POPLab e investigadora en The Cartel Project. Foto: Alonso Merino Lubetzky

Verónica Espinosa es una periodista con más de 30 años de ejercicio profesional y nos habla desde las entrañas sobre lo que significa abrir el expediente de Regina para hurgar en la podredumbre de la peor forma de censura contra la prensa. La mayor preocupación de la periodista es pensar que Guanajuato, la entidad que lidera los récords de violencia desde 2019, pueda tener el mismo destino para los derechos humanos y la libertad de expresión.

“Tenemos que seguir luchando muchísimo por defender nuestro trabajo en Guanajuato, porque vemos cómo el clima se enturbia y se enturbia cada vez más”.

Las cicatrices

Vero recuerda que ese día era sábado cuando recibió la llamada de su exjefe en Proceso, Salvador Corro, avisándole que Regina había sido asesinada y que debía comunicar el suceso a los otros corresponsales. “¿Quién sigue?”, fue lo que pensó durante toda esa noche, una noche que pasaron en vela todo el equipo de Proceso atentos al chat donde se comentaba lo poco que se sabía sobre la muerte de su compañera.

“Yo creo que, justo, ese es un momento que marca cómo se expande ese pensamiento en el periodismo veracruzano y en muchos periodistas de todo el país. ‘Ya asesinaron a una reportera de Proceso, entonces, ¿quién puede estar a salvo?'”

Regina no fue la primera periodista asesinada en México. A la fecha nuestro país suma la terrorífica cantidad de entre 120 y 150 trabajadores de la prensa víctimas de homicidio —según distintos conteos nacionales e internacionales— desde el año 2000, el año simbólico de nuestra llamada democratización nacional. “Sin embargo, —dice Espinosa— sí fue el asesinato que más miedo generó en el gremio veracruzano por la connotación, por la preeminencia que ella tenía, porque era una corresponsal nacional, porque era una corresponsal de un medio como Proceso”.

Y es cuando comienza un éxodo de periodistas en el estado. Entre 18 y 20 de ellos huyeron de Veracruz por terror a ser los próximos en la lista. “Muchísimas voces silenciadas” en un contexto de corrupción, creciente violencia y la presencia manifiesta del grupo criminal Los Zetas, luego del Cartel Jalisco Nueva Generación. “De todos esos temas escribió Regina, y escribió muchísimo”.

“Revisar casi nueve años después todos esos impactos fue muy fuerte. Fue muy fuerte en lo personal porque yo la conocí, porque fue mi compañera. Generalmente nos veíamos cada año en el aniversario de Proceso, pero ese cada año era un día muy esperado para todos. Era un día en el que nos la pasábamos juntos, en el que hablábamos de nuestras cosas, en el que convivíamos alrededor de Julio Scherer y pues convivíamos así, muy cercanamente”.

Y el acontecimiento cimbró en el semanario y a nivel nacional. Algo se rompió con la muerte de su compañera. Nada fue igual desde entonces. La imagen de Regina en el piso de su baño con las marcas de una violencia brutal atormentan a quienes la conocieron. Lilia Saúl y Verónica tuvieron acceso a la carpeta de investigación casi al cierre de un trabajo que tomó ocho meses en realizarse. Una parte del archivo les fue proporcionado por una reportera de Veracruz, liberado por el Supremo Tribunal de Justicia de la entidad.

“Toda la descripción de todas las lesiones te dan además una idea de que hubo una saña y una brutalidad particularmente grave contra una mujer que era muy pequeñita y muy delgada, muy chaparrita, así le decían en Veracruz. Su compañeros le decían “Chaparra” o “Chaparrita” y que sí, que era una mujer de menos de 1.50 metros, que era muy delgadita y que yo pensaba cuando leía eso, que ella o de verdad se defendió con todo lo que pudo, con todo su coraje o fue de verdad una brutalidad muy muy grande. Mucha violencia con la que fue asesinada”.

La leyenda y la versión oficial

Hay hipótesis no confirmadas aún sobre lo que pudo ser el móvil de su asesinato; la versión oficial pasó de un robo a un crimen pasional como explicación, pero sin nunca reconocer que su trabajo periodístico tenía sobre las cuerdas al exgobernador Fidel Herrera y al mandatario en turno de ese periodo Javier Duarte de Ochoa. Ambos encabezaban decenas de actos de corrupción y nexos con el crimen organizado que Regina estaba sacando a la luz en cada una de sus publicaciones.

De acuerdo con Forbidden Stories, testimonios coinciden en que Martínez realizaba una investigación sobre personas desaparecidas que identificaba un lugar donde presumía estaban enterradas. Entre 24 y 25 mil personas desaparecieron en las gestiones de Herrera y Duarte, según un alto exfuncionario de Veracruz entrevistado bajo el anonimato por el equipo de Forbidden.

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Para Verónica, según dijo en entrevista, y según dejaron constancia en su artículo de Proceso Lilia y ella: “La corresponsal no tenía ninguna orden de trabajo ni una instrucción de cubrir el tema por parte de Proceso. Tampoco había comentado o informado que estuviera realizando alguna investigación o reporteo sobre ello”.

Las cosas como fueren, Regina hundió su pluma en la nuca del Estado con investigaciones tan importantes como el seguimiento puntual que dio a la violación de la indígena Ernestina Ascencio en la Sierra de Zongolica por parte de militares del gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) en pleno apogeo de la llamada “guerra contra el narco”.

“Regina hizo un trabajo muy concienzudo, muy amplio y muy reconocido que fue la cobertura del asesinato de la indígena Ernestina Asencio. Una mujer que es brutalmente violada por militares, una mujer de más de 70 años y que por esa violación y las heridas ella muere. Y lo hacen pasar como una muerte natural por enfermedades para proteger al ejército”.

La misma manipulación judicial y mediática alcanzó al homicidio de la periodista de Veracruz. El gobierno de Duarte de Ochoa impuso la versión de que Regina fue asesinada por Jorge Antonio Hernández “El Silva” y por Adrián Hernández Domínguez y/o Abraham Castillo Capetillo, alias “El Jarocho” o “El Trompas”. Uno de estos últimos dedicado a la prostitución y señalado como su novio; versión que sostiene hasta la fecha la actual Fiscalía del Estado de Veracruz, pero que desmienten todos los que son cercanos a Regina.

Durante el trabajo, dice Verónica, fue palpable “cómo la mayoría de las personas involucradas, autoridades, no quisieron hablar. Quisieron mantener ese silencio, otros sin hacerlo públicamente, off the record, y también cómo se inquietaron en algunas instancias cuando se dieron cuenta que estábamos investigando”.

Arrancar el caso del olvido

El reportaje ya estaba prácticamente terminado el 19 de noviembre. Pero creemos que uno de los principales logros fue hacerle la pregunta al presidente Andrés Manuel López Obrador. La pregunta era parte de ese reportaje, era como el cierre de la historia. Esa pregunta la elaboramos entre muchos, yo había hecho una redacción sobre cómo plantearla ahí.

Y lo más importante es que él contestara que era un compromiso porque tristemente sabemos que un poco o un mucho así es como funcionan muchas cosas en el gobierno, que dependen de la palabra del presidente. Entonces por principio de cuentas, esa expresión pública, ese compromiso fue un gran logro que no nos esperábamos, realmente no pensábamos que fuera a suceder, y lo siguiente es no quitar el dedo del renglón.

Para Espinosa el objetivo de investigaciones como esta o como las elaboradas en torno a los casos de Miroslava Breach, Javier Valdez y otros, es reabrir los casos. “Bueno, dos propósitos: uno, reabrir los casos y, otro, recordar a la gente, mantener la memoria”.

Desde la óptica de Forbidden Stories el caso de México y Regina Martínez es emblemático de la guerra contra la libertad de expresión, de las tramas subterráneas de macro criminalidad y de cómo la muerte de una periodista en manos de la narcopolítica es una ventana para comprender el modus operandi de poderes fácticos.

Otro de los logros de la investigación —comenta Verónica— es que “al final, ya casi terminando, hubo unas fuentes, unas voces políticas que se decidieron a hablar. Como que empezaron a ver que se hacía el movimiento, que ya estábamos anunciando que íbamos a publicar y eso al final movió muchas cosas. Hubo gente que no había querido hablar y se decidió a última hora, como el [ex] fiscal de Veracruz, Luis Ángel Bravo que habló con Lilia y conmigo en una larga entrevista”.

Regina Martínez
Regina Martínez, a ocho años de impunidad. Foto: Cortesía

La libertad de prensa en Guanajuato

Para Verónica los caminos en la investigación de Regina se cruzan con el asesinato del periodista Israel Vázquez en Salamanca, Guanajuato en plena cobertura de un hecho delictivo. Como un espejo de aquel Veracruz del 28 de abril de 2012, el lunes 09 de noviembre de 2020 el gremio en la entidad despertó con el mismo sabor a hierro en la lengua. Un hito en la historia reciente del periodismo en Guanajuato. El antes y el después.

“Se juntaron otras coyunturas, acababan de asesinar a Israel Vázquez en Guanajuato”, dice. Además, Víctor Jiménez, periodista de Celaya, había sido notificado como desaparecido por sus familiares a las pocas horas. Verónica asistió a la conferencia matutina del presidente con ese doble propósito: preguntar por el caso de Regina y por la violencia contra la prensa en Guanajuato y en México en general.

Entonces yo pensaba lo que pienso siempre y lo que dijimos mucho en nuestras protestas, que queremos que sea el último, queremos que no haya más. Lo que la autoridad haga en este momento tendrá que marcar justo hasta donde pueden frenar cualquier posibilidad de que atenten contra otro periodista en Guanajuato.

Este es el país en el que hacemos periodismo. Todos los días pienso en eso, en que si ya me tendría que callar, ya tendría que dejar de salir o de dejar de ir a protestar o de decir las cosas como las digo y a quién se las digo. Pero es justo que logren lo que quieren. Lo van a conseguir y no nos tienen que matar. Entre más lo digamos y más estemos, alguien tendrá que escuchar tarde o temprano, a alguien podremos salvar.

Yo me acuerdo en Guanajuato la primera protesta que hicimos o que hice, y éramos cuatro o tres personas en la Plaza de la Paz, fue a los pocos días de que mataran a un periodista. Te estoy hablando de 2011-2012. Y las siguientes éramos contados con los dedos, salvo cuando Karla Silva fue agredida al interior de las oficinas de su medio de comunicación que hubo una amplia convocatoria de periodistas en el estado.

Pero a raíz del asesinato de Israel la reacción gremial en Guanajuato fue muy contundente y me emociona mucho. Y ese va a ser el parámetro. No tenemos que bajar de ahí. Ese tiene que ser nuestro techo. No solo en la presencia física, en las personas que decidieron estar y unirse, hacer bola, gritar, desahogarse, su frustración y su miedo, sino incluso en firmar esa carta, en que los medios, la gran mayoría o los más importantes, dijeran: “allí estamos, pon nuestro logo en esa carta”. Fue una reacción que no me esperaba y que es valiosísima y yo creo, estoy convencida, de que eso el gobierno lo recibió y lo entendió. Si no lo entienden, allá los gobiernos.

La justicia tiene colores, sabores….y precios, dice Verónica. En un estado donde impera la criminalidad, la asociación delictiva y la violencia desbordada, es muy fácil matar a un periodista: solo basta decir que fue uno más de los miles de ciudadanos que ensanchan las listas del horror día con día.

Medios asociados a The Cartel Project:

Le Monde, France TV, Radio France, The Star, The Washington Post, The Guardian, Proceso, OCCRP, Le Soir, Knack, South China Morning Post, Süddeutsche Zeitung, WDR, NDR, Die Zeit, Lede, Haaretz, TheMarker, IRPI, Daraj, Proceso, El Pais, Prensa, Expresso, Radio Télévision Suisse, SVT, De Volkskrant

Fuente: PopLab / Original aquí.

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