Carlos Tévez - Apache

RESEÑA | Apache, sobre la vida de Carlos Tévez, en Netflix

Buenos Aires, 31 de agosto (MaremotoM).- Aguanté 20 minutos viendo la serie Apache. No me gustan las series que juntan todos los estereotipos clasemedieros sobre los barrios y vidas marginales y los tiran a la cancha. Me generó mucho mucho rechazo El Marginal al segundo capítulo de la 2 que le ponen una bolsa en la cabeza a un chabón. Al día siguiente eso leí a César González, uno de los imprescindibles que sigo como guía cuando estoy dudoso sobre algo. César estuvo preso 5 años, hoy es poeta y director de cine. Escribió esto en su Facebook.

Carlos Tévez - Apache
Ojalá algún día los privilegiados que pueden acceder a las herramientas audiovisuales puedan vencer el morbo, el fetichismo y los mecanismos de lo bizarro a la hora de representar la marginalidad. Foto: Netflix

“Ojalá algún día los privilegiados que pueden acceder a las herramientas audiovisuales puedan vencer el morbo, el fetichismo y los mecanismos de lo bizarro a la hora de representar la marginalidad.

Ojalá algún día se den cuenta que estos temas son demasiado serios y chorrean litros y litros de dolor para encararlos siempre solo desde la lengua del show.

A mi entender la marginalidad no es ningún espectáculo circense, la cotidianidad carcelaria es de una tristeza que asfixia, hay millones de seres humanos allí dentro sometidos a las torturas más inimaginables y oscuras, que ya habían nacido en una clase prisionera de todas las ausencias y que la cárcel solo continúa una pena ya dispuesta previamente al nacimiento.

Ninguna ficción es inocente. Si me aclararan que esta serie es un producto de humor bizarro no tendría ningún problema. El problema surge cuando la presentan como una serie seria que “muestra la realidad” y mucha gente creerá que así de ridículos y caricaturescos son los presos. Que a mi entender y a partir de mi experiencia de 5 años preso, de tener un hermano, primos y multitud de amigos tras las rejas, no se parecen en nada a los presos que muestra esta serie. Los presos que yo conocí y conozco desbordan seriedad, lucidez y gestos de una solidaridad que pocas veces encontré en las personas aquí afuera.”

Otro de los imprescindibles del día de hoy se llama Nahuel Gallotta. De lo mejor del periodismo de las nuevas camadas. Una persona reinvidicatoria desde la pluma para lxs caminantes de los barrios. Hace poco en Twitter puso “Lo que menos me gusta de las series de crimen y hampa es el vestuario de los protagonistas. Se le suele pifiar en la vestimenta, los tatuajes, la música que escuchan, los lugares que frecuentan, el modo de hablar. No todo es Gauchito Gil, cumbia villera y gorrita.” Apagué la serie de Tevez cuando un personaje vestido lejos de la realidad argentina dijo “estoy re picante, la quiero pudrir.” Año 1994 masomenos está situada la serie. La escribieron con lenguaje actual y burdo. Me genera bastante rechazo las series sobre los barrios escritas en avenida Santa Fe.

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En esos 20 minutos que aguanté viendo la serie, en un momento va Tevez caminado con su amigo (muy lejos fisicamente el que eligieron de parecerse al Guacho Cabaña) y van a ver a un amigo muerto tirado en la calle con la cabeza casi descubierta. Obviamente que en los barrios populares lxs pibxs pueden estar expuestxs a muchas más situaciones peligrosas y trágicas vivenciales o visuales. Pero no son así de explícitas las cuestiones. En los festivales que se hacían adentro de Ciudad Oculta vi cómo la gente del barrio sacaba a las patadas a manijones grandes por mear re borrachos cerca de donde había criaturas jugando.

Carlos Tévez - Apache
Tenemos muchas cosas para aprender de la vida en los barrios bajos y peligrosos. Pero preferimos entregarnos al pochoclo festejando el morbo de cómo creemos que es la cosa. Foto: Netflix

Tenemos muchas cosas para aprender de la vida en los barrios bajos y peligrosos. Pero preferimos entregarnos al pochoclo festejando el morbo de cómo creemos que es la cosa.

La Queen, cantante drag de FA puso en su cuenta de Twitter: La serie de Tévez es cualquiera , como me gustaría salir a decir lo que verdaderamente es, mi barrio no son tiros y delincuencia. Mi barrio es humildad y códigos. Bronca que muestren una realidad que NO existe. Hay delincuencia Como en todos lados , pero este es un barrio de gente laburadora y humilde que se levanta a las 5 de la mañana y vuelven a las 6 de la tarde para poder tener un plato de comida en la mesa.”

El Fuerte Apache del 2019 no es el mismo que el de los 90. Eso vale aclararlo. Pero ya que querían contar la vida en un barrio peligroso y que llegue a televidentes del mundo entero hubieran contando que cuando nació Tevez el término Fuerte Apache para denominar al barrio Ejército de Los Andes no existía.

FA nació en 1992 de la boca del periodista José de Zer en Telediario. La historia completa la cuenta Gallotta en Clarín y para quién le interese la nota se titula “Cuatro horas de tiros, más de 80 policías y dos muertos: el día que “nació” Fuerte Apache.”

Tevez nació en 1984. 8 años antes que nazca Fuerte Apache como barrio. Informar es dar forma. Entretener es otro deporte pero nunca debería dejar de lado realizador y consumidor que “ninguna ficción es inocente”.

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