Natasha Brown

RESEÑA | Desapego y fatiga son características definitorias de la contemporaneidad: Reunión, de Natasha Brown

Además de a las dificultades derivadas de su condición de mujer negra, el cansancio de la protagonista obedece también a un signo muy propio de su generación: el burnout o “síndrome del trabajador quemado”, un agotamiento que se extiende hasta tomar una dimensión vital.

Ciudad de México, 29 de marzo (MaremotoM).- Una mujer reflexiona sobre su vida a lo largo de una jornada laboral: llega a la oficina, recibe un ascenso y acude a la fiesta de los acaudalados padres de su novio en la campiña inglesa. En principio todo remite a éxito, a triunfo. Pero su voz suena fatigada, agotada.

La protagonista de Reunión, la incisiva novela de Natasha Brown (Anagrama), es una mujer negra británica y millennial. A través de sus pensamientos, la autora cuela por las grietas de una existencia aparentemente exitosa las incoherencias de una sociedad en la que, a pesar de decirse abierta y multirracial, hay heridas que siguen muy abiertas.

Lola López Mondejar
Editó Anagrama. Foto: Cortesía

Además de a las dificultades derivadas de su condición de mujer negra, el cansancio de la protagonista obedece también a un signo muy propio de su generación: el burnout o “síndrome del trabajador quemado”, un agotamiento que se extiende hasta tomar una dimensión vital.

Desde que en 2019 se publicó en Buzzfeed News el artículo de la periodista Anne Helen Petersen “Cómo los millennials se han convertido en la generación quemada”, la idea que relaciona el burnout y la generación millennial ha aparecido reiteradamente en la prensa. El artículo lleva ya más de siete millones de lecturas y se han hecho eco de él grandes medios como The Guardian y The New York Times.

Natasha Brown
Editó Anagrama. Foto: Cortesía

Enlazamos la estimulante lectura de Reunión con este artículo de Buzzfeed y con el valiente análisis de las mutaciones antropológicas del sujeto contemporáneo que ofrece Lola López Mondéjar en Invulnerables e invertebrados, que acabamos de publicar en nuestra colección Argumentos y en el que la autora utiliza los adjetivos que dan título al libro para definir aquello que nos representa como individuos neoliberales: la ilusión narcisista actual, que permite, a modo de defensa, refugiarse en la omnipotencia y negar la fragilidad.

“El olvido rápido y el desapego afectivo se presentan como condición sine qua non de la adaptación social y del éxito adaptativo (…) la disociación (…) permite al individuo posmoderno desvincularse rápidamente, desconectar del conflicto y de los vínculos y compatibilizar actitudes opuestas sin experimentar demasiada angustia. Todo ello para sobrevivir.”

Este desapego está también presente en Reunión: “Siento. Claro que sí. Tengo emociones. Pero intento tomarme los acontecimientos como si le sucediesen a otra persona. A otra entidad. Está la que piensa, racionaliza: yo. Y la que hace, experimenta: ella. La miro con cariño. De lejos. Para protegerme, me distancio.”

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Desapego y fatiga se convierten, entonces, en características definitorias de la contemporaneidad. Pero no todo son malas noticias: algunos posibles efectos de este agotamiento son, según Petersen, el auge de un pensamiento colectivo y el abandono de las posiciones más neoliberales. ¿Seremos capaces de apostar por una propuesta más ética y subjetiva? ¿Abogaremos por la resistencia frente a esas operaciones performativas de individuos iguales, invulnerables e invertebrados? Como propone Mondéjar, necesitamos, más que nunca, una rebeldía que consista en oponer a esa forma de individualidad una subjetividad creativa y dinámica, vertebrada y frágil, andrógina, apoyada en los vínculos y en el compromiso con los demás.

Fuente: Newsletters de Anagrama

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