RESEÑA | El lugar donde crece la hierba, de Luisa Josefina Hernández

Ciudad de México, 25 de abril (MaremotoM).- Hay cierto placer insano en apropiarse la obra de un autor olvidado. Nos da por decir: es mío, yo lo descubrí, my precious. Pero del otro lado de esa vanidad está el pesar por la injusticia de su olvido y el deseo de compartir el delicioso hallazgo con otros lectores.

Con este sentimiento generoso fue que Veronica Bujeiro me recomendó hace poco de El lugar donde crece la hierba, de Luisa Josefina Hernández. Encontré el libro en un fondo reservado de la biblioteca de la Ibero. La bibliotecaria batalló para encontrarlo y se me apachurró el corazón al descubrir que ese ejemplar, publicado en 1959 jamás había sido abierto, la tarjeta de préstamo estaba en blanco, el lomo compacto crujía como lamentándose mientras pasaba las páginas de esa asombrosa maravilla.

Googleé la escasa información que hay acerca de esta autoraza, para enterarme de que escribió nada menos que 20 novelas. A Luisa se la conoce más por sus obras de teatro y me da la impresión de que se sentía más cómoda del lado de la dramaturgia, que en el competido y machirrín ambiente literario de su época. Pero en serio… ¿haber escrito 20 novelas y no ser reconocida como narradora? Lo peor es que sus libros son prácticamente inconseguibles, no se han reeditado y no entiendo cómo es que se la tiene en este absurdo olvido, siendo que Luisa sigue vivita en algún lugar de Cuernavaca, a sus 91 años.

Por supuesto, el lomo acabó por desprenderse y tuve que echar mano de mis dotes de encuadernadora amateur para pegarlo (espero que nadie le vaya con el chisme a la bibliotecaria). El libro quedó bien, aquí no paso nada. Aunque en realidad sí pasó: la voz de Luisa Josefina Hernández me cimbró hasta lo más profundo  y ahora quisiera que todo mundo la leyera, que esa tarjeta se llenara de sellos. Ojalá que pronto sus novelas se reediten, porque su olvido sería una cosa imperdonable.

El lugar donde crece la yerba, de Luisa Josefina Hernández, fue publicado hace 60 años por la Editorial Universidad Veracruzana

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