Lola Ancira

RESEÑA | El vals de los monstruos, de Lola Ancira

Puebla, 10 de mayo (MaremotoM).- La figura del monstruo parece cobrar fuerza en la literatura del siglo XIX, con los monstruos románticos por supuesto. Sin embargo, la aparición de los monstruos y prodigios es más antigua. Un buen inicio podría ser el medioevo, el siglo XII, quizá. Aunque si rastreamos nos daremos cuenta de que los monstruos existen desde la llamada literatura clásica.

Frankenstein y Drácula se convertirán en dos referentes literarios cuya influencia llegará al cine y a otras obras literarias en los siglos XX y XXI.

La evolución de los monstruos ha centrado su atención ya no en la apariencia. Ahora le tememos a los pensamientos de nuestro compañero de viaje en el transporte público.

El vals de los monstruos de Lola Ancira pone de manifiesto este tipo de miedo: el llamado terror psicológico se hace presente en los once cuentos que integran el volumen.

Lola Ancira
El vals de los monstruos. Foto: Cortesía

El temor a la tecnología, el miedo a envejecer, la mentira, el engaño, son temas que habitan los cuentos.

A pesar de los temas atroces que aparecen en los cuentos, para este Guajolote Lector, dos cuentos resultaron más allá de lo perturbador. Y con esto no quiero decir que el resto de cuentos carezca de calidad. Cada lector se asombrará y asustará de acuerdo a su contexto. Es decir, a cada monstruo le pertenece un miedo.

El cuento “Satélites” y “La edad de oro” son los cuentos a los que quiero hacer referencia.

En el primero, el personaje protagonista habla de las historias que le contaba su padre sobre la perrita Laika, la primera que estuvo en el espacio y de la cual no se sabe si murió cuando la nave espacial salió de la órbita terrestre o murió en el espacio o murió cuando la nave se despedazó al acuatizar. El padre del personaje, en una especie de homenaje, cría perros a los que después abandonará en medio del océano, con la intención de que busquen a Laika en el supuesto lugar en el que cayó su nave.

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Lo terrible está en el abandono de un ser vivo. No me considero un animalista, sin embargo, el desamparo de los perros en medio de la nada oceánica me hizo sentir como si de mí se tratara: los animales jamás perdieron el paraíso terrenal. “He comprendido que un perro obedece siempre ignorando riesgos. Su misión es servir a su dueño, por más infame que éste sea, y es noble y cariñoso porque es la única forma de mantener un equilibrio entre ambos mundos.” (página 60)

El segundo cuento es “La edad de oro”, cuento por demás abrasador pues el tema central es la violencia ejercida sobre una niña. Digámoslo con todas sus letras: pedofilia. Un hecho que nos ha golpeado socialmente a últimas fechas. La realidad supera a la ficción y eso suele ser más desgarrador que el arte mismo. La historia se convierte en realidad, sin embargo, el cuento tiene un giro que la realidad muchas veces no tiene: la venganza se hace presente y entonces uno también puede convertirse en un monstruo. O en un justiciero, según el ojo desde donde se mire.

Lola Ancira ha construido un libro de cuentos bien equilibrado, con guiños al cine y a algunos asesinos seriales que serán reconocibles por el terror que provocaron en la época en la que existieron.

Se trata de un libro que nos invita a vernos delante de sus páginas como los monstruos extasiados de sangre y a reconocer que en cada uno de nosotros también existe el mal.

 El vals de los monstruos (2018) de Lola Ancira. Tierra Adentro, México.

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