Barry Gifford

RESEÑA | La corazonada, de Barry Gifford

Cuéntame una de vaqueros. En su última novela Gifford fijó el foco de su atención, con un cálculo muy culto y un instinto muy prodigioso, en la frontera entre México y Texas y en las relaciones geopolíticas de ambos países hacia 1850

Ciudad de México, 10 de abril (MaremotoM).- La primera buena noticia es que Barry Gifford (Chicago, 1946) ha publicado una novela de 180 páginas y eso es algo que los amantes de Black Wings (2013) y Lost Highway (1997) van a agradecer infinitamente.

Pero esa es solo una parte. La corazonada, novela de vaqueros en todo el sentido del género, recién publicada por editorial Almadía, reconfirma que el mundo está siendo tímidamente sacudido por la discusión de si en la época actual se vive un intento por revivir el género, pienso en el cine, por ejemplo, No country for old men (2007), Django Unchained (2012) o The hateful 8 (2015).

Resulta que, el también guionista y poeta estadounidense, ha aceptado muy bien el reto de escribir una novela ambientada en el lejano oeste y ha logrado entregar un relato a la vez mitología, geografía, historia, descripción social y relato de aventuras. Por su inclinación temática a ciertos arquetipos como el héroe que enfrentan villanos y rescata mujeres en peligro, más la calidad de su prosa y la libertad que da a sus personajes han dado como resultado una novela dinámica y emocionante.

Por el humor negro que habita en sus textos y la tensión que destilan sus narraciones, más el dibujo de sociedades organizadas con base en códigos de honor en las que al interior regularmente existe la lucha entre el bien y el mal, Gifford describe muy bien el mundo y el destino de los hombres en general. Lo hizo en Wild at Heart (1990), road movie donde el personaje principal, un héroe errante, desenmascara las maniobras de unos padres deshonestos y un tanto siniestros. Lo hizo también en una película con tintes de cine negro, Perdita Durango donde a través de constantes tiroteos, pueblos remotos y miradas misteriosas en bares de mala muerte revoluciona el género de las road movies.

Gifford ha vuelto a hacerlo en esta Corazonada. La historia de Sonny, el hijo de un jefe seminola, que junto a la joven Teresa, hija de un ranger retirado, huyen a México en busca de la tribu que se asienta en el lugar conocido como Nacimiento en el estado fronterizo de Coahuila. Ahí los nativos de EU tratan de escapar de la persecución a la que son sometidos por el gobierno de aquella nación. Gifford fijó el foco de su atención, con un cálculo muy culto y un instinto muy prodigioso, en la frontera entre México y Texas y en las relaciones geopolíticas de ambos países hacia 1850 para partir de ahí y cambiar de personajes, a veces se trata de una historia de amor, a veces del testimonio de la migración de los indios seminolas -también conocidos como negros o mascogos- de Florida, Oklahoma y Texas hacia Sonora y algunas otras el recuerdo del tráfico de esclavos sin dejar de hacer ese zoom que por ratos se aleja y después se acerca a su objetivo, que en ocasiones se torna borroso y más tarde nítido en un juego narrativo en el que el también poeta no deja de recordarnos que sus personajes luchan por causas justas. El lector puede avanzar así en saltos o paseos pequeños, adelante y atrás, merodeando siempre en torno a estos personajes cuyos rastros a veces parece perder, pero sin olvidarlos nunca. En esto Gifford ha perfeccionado su técnica.

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Almadía
Barry Gifford, por Almadía. Foto: Cortesía

Repite Barry el argumento lleno de convencionalismos y premisas recurrentes que tanto éxito tuvieron hasta la década de los 60 del siglo pasado y que se utilizaron para contar cuentos morales en forma de novela de aventuras y esta es una fórmula que se sigue utilizando hoy, incluso en las películas de súper héroes.

Más allá del factor repetición, queda en La corazonada el sabor de boca de quien busca una rica historia que se extiende a varios formatos con características románticas y épicas, con roles femeninos un poco más activos y, sobre todo, un retrato de los nativos americanos más sincero, donde se cuestiona el accionar de los gobiernos y la milicia, además de su política de acción. Y todo esto no es poco.

Por ello, Barry Gifford escribe un texto inteligente, breve y conciso, ahorrándose tantos preliminares como puede para no incurrir en una novela de mil páginas, que el lector más recalcitrante puede encontrar entretenido, como si estuviera viendo una de las mejores películas del género.

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