Esto lo cambia todo

RESEÑA | Naomi Klein: Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima

¿Tener o no tener salud pública es la medida de nuestra salvación?

Ciudad de México, 6 de mayo (MaremotoM).- Mucho se ha hablado en estos días de la causa que tiene este sistema económico bajo el cual funciona el mundo de la falta de salud pública.

Hemos visto por un lado a Alemania, con muchos menos muertos entre sus filas y por el otro lado a Ecuador, un país miserable en manos de la derecha y el Fondo Monetario Internacional.

Hemos visto una cuarentena flexible en Suecia y por el otro cómo la cuarentena flexible en Brasil mata a los ciudadanos uno tras otro.

En el medio de estos contrastes que nos obligan a pensar no sólo en este virus endemoniado que nos tiene a todos puertas para adentro, sin poder hacer nada, sin protestar sin quejarnos, está nuestro deseo de información.

He decidido leer sólo los medios convencionales y por supuesto recurrir a los amigos, más inteligentes y preparados que uno, para tener un panorama claro de la enfermedad y de nosotros, sus enfermos.

¿Tener o no tener salud pública es la medida de nuestra salvación?

Luego está el clima. Esta casa grande, construida en los ’60, tiene paredes pesadas y firmes. Se puede aguantar un terremoto. Hay un limonero en el patio, agua que se va quedando en los estanques viejos de los gatos, una lluvia que se va por el desagüe y adentro no hace calor ni frío. Uno está cómodo en esta casa que al menos parece guarecerse de los ánimos locos del clima.

Hay un presidente en los Estados Unidos que se llama Donald Trump. Él dice que no existe el calentamiento global. También decía que no existía el coronavirus y Jair Bolsonaro, su discípulo, hablaba del virus como “una gripecita”.

Esto lo cambia todo
Un libro editado por Bookets. Foto: Cortesía Planeta

Hay una intelectual muy conocida. Ha hecho los libros No logo y La doctrina del shock. Se llama Naomi Klein. Ella asegura en su reciente material: Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima (Booket), que: “La esclavitud no fue una crisis para las élites británicas y norteamericanas hasta que el abolicionismo hizo que lo fuera. La discriminación racial no fue una crisis hasta que el movimiento de defensa de los derechos civiles hizo que lo fuera. La discriminación por sexo no fue una crisis hasta que el feminismo hizo que lo fuera. El apartheid no fue una crisis hasta que el movimiento anti-apartheid hizo que lo fuera. De igual modo, si un número suficiente de todos nosotros dejamos de mirar para otro lado y decidimos que el cambio climático sea una crisis merecedora de niveles de respuesta equivalentes a los del Plan Marshall, entonces no hay duda de que lo será y de que la clase política tendrá que responder, tanto dedicando recursos a solucionarla como reinterpretando las reglas del libre mercado”.

QUE EL CAMBIO CLIMÁTICO SEA UNA CRISIS

¿Qué tiene que pasar para que el cambio climático sea una crisis y podamos transformar nuestra vida en la tierra con justicia y confianza en el futuro?

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“Mientras salgan venados, alces y delfines durante la pandemia, todo en orden. Malo cuando empiecen a salir las cucarachas”, dice con sorna nuestra directora, la escritora Rose Mary Salum, pero en ese sentido ¿el coronavirus tiene relación con el cambio climático?

Algunos podrán hacer metáforas diciendo que en Venecia ahora el río es cristalino y que el planeta ya no nos quiere. Otros no podrán hacer metáforas y decir exactamente lo mismo.

El libro de Naomi Klein no habla precisamente de todos los virus, mucho menos del covid-19, sino que encarcela a la humanidad en esa actitud de perforar para conseguir minerales, de andar en automóvil para ir al supermercado, de volar todo el tiempo para “conocer el mundo”, en una bestia letal contra la tierra. Somos el virus contra nuestro hogar.

A veces me parece que hablar del cambio climático es como la película Blade Runner. Hemos destruido el mundo y la gente que tiene dinero se ha ido a vivir a Marte. Por acá, en la Tierra, comemos comida manufacturada, no vemos un solo paisaje verde y nos controlan replicantes sin alma.

Sin embargo, “Esta persistente falta de disposición para interpretar los datos científicos y para aceptar su conclusión lógica también es muy indicativa del poder de ese relato cultural que nos hace creer que los seres humanos somos quienes tenemos en última instancia el control sobre la Tierra y no al revés”, dice Naomi Klein.

“Hablo del mismo relato que nos asegura que, por muy mal que se pongan las cosas, algo habrá que nos salve en el último momento (el mercado, los filántropos multimillonarios, los genios de la tecnología o cualquier otro milagro de ese estilo…cuando no todos ellos a la vez). Y mientras esperamos, seguimos cavando más y más hondo nuestra propia tumba”, agrega.

Ahora no usamos bolsas en el supermercado. ¿Somos ecologistas por eso? Nos cobran 15 o 20 pesos la bolsa que nos venden en el supermercado y no nos damos cuenta –como enuncia Naomi en su libro- “la desastrosa fusión entre la gran empresa y las grandes organizaciones ecologistas”.

Como esa Biblia que te dan en los hoteles, tendremos que guardar Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima. Cada capítulo nos enseña el problema tal como es y nos explica que debemos hacer frente al cambio climático con inteligencia.

“Todo esto explica por qué no habrá ningún intento de hacer frente al desafío climático que fructifique si no se entiende como parte de una batalla mucho más amplia entre cosmovisiones enfrentadas, como algo enmarcado en un proceso de reconstrucción y de reinvención de la idea misma de lo colectivo, lo comunitario, lo comunal, lo civil y lo cívico tras tantas décadas de ataques y abandono”.

“Hay demasiado en juego –y es muy poco el tiempo que nos queda-como para que nos conformemos con menos”: Naomi Klein.

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