Sara Mesa

RESEÑA | Perrita Country, de Sara Mesa

No se trata de personalizar a las mascotas, al gato y a la perra, sino precisamente de intentar ingresar a su mundo, en un contexto donde tal vez, por la observación y por el cariño, podamos mirar detrás de una ventana o por una luz que se filtra en la puerta para ser testigos de algo que no somos.

Ciudad de México, 20 de junio (MaremotoM).- “Su fragilidad ante nuestra ignorancia, su vulnerabilidad ante nuestra crueldad. El secreto de su existencia, que guardan bajo llave, celosamente”. Son las motivaciones que llevó a la escritora española Sara Mesa a escribir Perrita country (Páginas de Espuma). Tiene la ficción como materia y el ensayo como sustancia, la hipersensibilidad frente a nuestras mascotas y como la casa en donde viven ellos y nos invitan a estar nosotros, este libro parece estar dictado por Ujier y Perrita Country.

No se trata de personalizar a las mascotas, al gato y a la perra, sino precisamente de intentar ingresar a su mundo, en un contexto donde tal vez, por la observación y por el cariño, podamos mirar detrás de una ventana o por una luz que se filtra en la puerta para ser testigos de algo que no somos.

Vivimos con las mascotas sin observar realmente qué son y a veces nos dejamos llevar por “esos expertos” que creen saberlo todo de los animales y sin embargo aparecen ante nuestros ojos como madera que chirria en una embarcación, como cristales rotos difuminados en el aire.

“Reconozco su grandeza, admito mi pequeñez” es la frase final del libro (no hago spoilers, porque para absorber ese sentimiento literario y a veces no literario de Mesa, hay que leerlo o leerlo), dando por cuenta lo miserables que somos frente a estas criaturas inverosímiles y grandiosas.

“¿Hemos alcanzado una convivencia pacífica gracias a la desigualdad y los privilegios? Miro al Ujier dormido al lado de Perrita Country, compartiendo el calor de la estufa pero sin tocarse y me cuesta creer que sea el pequeño dictador que finge ser. No lo es. Tampoco lo es ella. Son dos naturalezas diferentes que tratan de entenderse sin invadir los dominios contrarios. Gran lección la que me dan estos dos: han conseguido aquello en lo que yo llevo toda la vida fracasando”, escribe Sara, la autora de Cara de pan (Anagrama) y Un amor (Anagrama), entre otros libros.

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Sara Mesa
Editó Páginas de Espuma. Foto: Cortesía

Ella practica ese ejercicio vital donde todos somos todo y aunque vivamos en la misma casa, compartamos la misma cama, muchas veces ni siquiera nos miramos y mucho menos comprendemos lo que hace el otro.

“Una joven profesora reinicia su vida en una nueva casa, lejos de otra época, probablemente de otro hogar. Pero no está sola. Esa contemplación es compartida por el trasiego y la quietud, las miradas y los silencios de dos especiales acompañantes, una perra y un gato. A través de ellos esa nueva vida se construye y quizá, al final, todo tenga un sentido”, es la sinopsis de Perrita Country, un animal que llega cuando “el aire huele a romero, lentisco y mirto, a piña seca y caca de vaca”.

Ella la mira y encuentra a veces una tristeza infinita que no sabe de dónde viene. ¿Tienen los perros memoria, recuerdan sus días de terror, por qué se esconde cuando encuentra peligro en el ambiente?

“Esa mirada de tristeza inesperada, que a veces lanza sin motivo aparente, ¿a qué se debe”, “el carácter de un gato está moldeado en una sola pieza, es imposible de modificar”, “el Ujier no es maleducado. Tampoco es educado. Esas consideraciones sociales no le aplican”, son todas reflexiones de esta maestra que se olvida la ropa durante dos días en la lavadora, que es –como todos los protagonistas de sus historias- una misántropa feroz y que está viviendo con un gato y una perra, tres criaturas muy distintas.

En este libro editado por Página de Espuma también está la obra de un dibujante, Pablo Amargo, quien sintetiza con sus líneas rectas y sus imágenes minimalistas un universo extraordinario y único.

Sara Mesa nació en Madrid pero vive en Sevilla desde niña. Es autora de seis novelas y tres libros de cuentos. Entre sus títulos destacan las novelas Cuatro por cuatro (finalista del Premio Herralde en 2013), Cicatriz (premio Ojo Crítico de RNE en 2015) y Cara de pan, así como el volumen de relatos Mala letra, todos ellos publicados en la editorial Anagrama. Su obra ha sido traducida a una decena de lenguas. Su última novela, Un amor, fue elegida como libro del año 2020 por medios como El País, El Cultural y La Vanguardia y recibió el premio Los Libreros Recomiendan en la categoría de ficción.

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