Scorpions

RESEÑA | Rock Believer, de Scorpions

Una reseña implica un análisis sonoro de un disco, eso es lo que hago con Rock Believer. Quisiera decir qué no hay nada nuevo bajo el sol y qué Scorpions ya dio todo lo que tenía que dar; pero aunque todo eso fuera cierto ahora grabaron 16 canciones donde el rock duro de verdad lo es, dónde suenan vivos y no planos y sobre todo hay un decremento importante de las baladas en esta producción.

Ciudad de México, 2 de marzo (MaremotoM).- A estas alturas un nuevo disco de Scorpions ya no debería implicar nada nuevo bajo el sol; conformar una colección de canciones con un concepto debería ser suficiente razón para que la banda siga sorprendiendo a sus fans. Ya ni ánimos deberíamos tener para escucharlos aún cuando tienen años grabando lo mismo, pero hubo algo en Rock Believer qué fue distinto.

Una reseña implica un análisis sonoro de un disco, eso es lo que hago con Rock Believer. Quisiera decir qué no hay nada nuevo bajo el sol y qué Scorpions ya dio todo lo que tenía que dar; pero aunque todo eso fuera cierto ahora grabaron 16 canciones donde el rock duro de verdad lo es, dónde suenan vivos y no planos y sobre todo hay un decremento importante de las baladas en esta producción.

No había escuchado algo así desde Humanity: Hour I, su álbum de 2007. 15 años han pasado desde entonces y hasta ahora vuelven a sonar tan potentes como en aquel disco. ¿Qué fue lo que pasó? Probablemente sea la pandemia qué ha movido a tantos y les dio el tiempo perfecto para entrar al estudio y grabar nueva música, lo que dio oportunidad a esta agrupación alemana de entregar un disco que les hace percibirse renovados.

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Probablemente las canciones no tengan mucha diferencia con otras, excepto tal vez en la actitud y en los riffs potentes, muy al contrario de discos como Sting In The Tail y Pure Instinct, qué no ofrecían nada nuevo. Pero en el caso de Rock Believer no es así.

Existen piezas cómo Shining On Your Soul, Gas In The Tank o When I Lay My Bones To Rest que dan la idea de que la banda quiere seguir sonando duro, que aunque Scorpions sea una banda consagrada ya no la tiene tan fácil para captar nuevo público y que recurrir a lo que mejor hace es más fácil qué dejar de grabar discos.

Otros casos como Peacemaker, Servant Song o When You Know Where You Come From (esta última en versión eléctrica y acústica) también dan un panorama de que la banda sigue trabajando en mejorar su sonido sin dejar de sonar a ellos mismos. Por lo anterior, no parece que graben por grabar sino que están buscando sonar vigentes y vitales.

Scorpions probablemente ya no sea una banda que llene estadios o que esté en busca de nuevos públicos cambiando su sonido, pero siempre ofrecen buenas canciones que seguirán tocando en vivo y permitiendo constatar su lugar como una de las bandas más importantes del hard rock mundial; por lo menos eso tienen porque quizá después de este disco no haya otro así y entonces ahí sí, podrían quedar relegados. Al tiempo.

Fuente: Cosas que no vienen al caso / Original aquí.

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